Ramón Vega anunció el miércoles su intención de concurrir a la presidencia de la Federación Internacional de Fútbol Asociación -FIFA-, que celebrará elecciones en marzo de 2027. El exinternacional suizo presentó un manifiesto de once páginas en el que propone reformar la gobernanza, recuperar la confianza en la institución y ampliar la participación de quienes trabajan y compiten en el fútbol. Su argumento de presentación combina las dos carreras que ha desarrollado: “Me presento porque mi vida me ha preparado para servir al fútbol”. Aspira a disputar el cargo a Gianni Infantino, pero su recorrido hasta este anuncio comenzó mucho antes de entrar en la política deportiva.

Vega, de 55 años, nació en Olten, en Suiza, y creció como el menor de cinco hermanos en una familia de emigrantes españoles. Fue futbolista profesional, se formó en banca mientras jugaba y después construyó una segunda carrera en las finanzas. Representar a su país de nacimiento también cambió su sensación de pertenencia: en una entrevista con ‘Square Mile’ recordó el contraste entre sentirse inicialmente poco aceptado y llevar después la cruz suiza en la camiseta de la selección. Años más tarde encontraría otra dificultad de reconocimiento: su nombre le abría puertas en los negocios, pero muchos interlocutores seguían viendo al jugador antes que al financiero.

Una carrera más allá del Tottenham

Su principal escaparate fue el Tottenham, aunque llegó a Londres después de ganar tres ligas con el Grasshopper y pasar por el Cagliari italiano. Disputó 23 partidos con Suiza y participó en la Eurocopa de 1996. En el Tottenham jugó 84 encuentros oficiales y conquistó la Copa de la Liga de 1999; después llegó cedido al Celtic, con el que participó en el triplete escocés de la temporada 2000-01. En su debut con el equipo de Glasgow marcó dos goles frente al Aberdeen. Su trayectoria continuó en el Watford y terminó en el Créteil, en Francia.

La final de Wembley de 1999 dejó una de las experiencias que más ha recordado. Según explicó a ‘RG’, arrastraba una fractura por estrés en el tobillo y los médicos le habían advertido del riesgo de seguir jugando. “Necesito jugar. Es el periodo más importante de mi carrera, puedo ganar algo para el club”, recordó que les dijo. Disputó los 90 minutos de la victoria contra el Leicester y después tuvo que operarse, con una larga recuperación que alteró su posición en el equipo. Aquella etapa acabó llevándolo al Celtic, donde volvió a encontrar minutos y títulos antes de afrontar el final de su carrera profesional.

Por la mañana fútbol y por la tarde al banco

La preparación para lo que vendría después había empezado durante su adolescencia. Cuando superó una prueba para incorporarse al Grasshopper, su madre se opuso a que abandonara la formación académica. El club encontró una fórmula para que continuara estudiando, se formara en banca y finanzas y trabajara en Credit Suisse. “Por la mañana entrenaba con el Grasshopper y por la tarde hacía mis prácticas en el Credit Suisse de Zúrich”, explicó a ‘Vozpópuli’ en 2012. En aquel momento le pesaba quedarse estudiando mientras sus amigos salían o preparar un examen después de un partido. “No fue fácil”, reconoció a ‘RG’, antes de agradecer la condición que había impuesto su madre: sin estudios, no habría fútbol.

Mientras jugaba, Vega seguía sus propias inversiones y asesoraba a compañeros, según contó en aquella entrevista de 2012. En 2002 participó en la creación de Duet Group, vinculado a la gestión de activos, los fondos de inversión, el capital privado y el negocio inmobiliario. La formación no evitó una transición difícil. “Cuando me retiré del fútbol, los primeros dos o tres años fueron los más difíciles de mi vida”, dijo a ‘Square Mile’. Su popularidad despertaba interés, pero no siempre confianza para invertir con él. En 2025 explicó a ‘RG’ que estuvo cerca de abandonar después de dos años porque no conseguía que lo tomaran en serio dentro del sector financiero.

Los negocios y la gestión de equipos

En 2008 creó Vega Swiss Asset Management, con un modelo que describía como personalizado, transparente y centrado en la liquidez del cliente. Su recorrido empresarial incluyó proyectos inmobiliarios y un intento de adquirir el Portsmouth en 2009 que no prosperó. La trayectoria de su gestora también tuvo un final: el registro británico recoge que Vega Swiss Asset Management UK LLP fue disuelta el 1 de mayo de 2023 tras un proceso de liquidación. La entrevista publicada por ‘RG’ en 2025 describe una etapa posterior de asesoramiento a inversores, clubes y federaciones, con desplazamientos entre Londres, Budapest y Dubái.

Vega también buscó trasladar su experiencia deportiva a la dirección empresarial mediante From Pitch to Boardroom, un proyecto desarrollado junto a Stuart Blyth. Su planteamiento partía de conocer a las personas y construir equipos antes de introducir cambios en una organización. “No conozco a ningún entrenador que salga al campo si el delantero no marca”, explicó a ‘Square Mile’, al hablar de responsables que prefieren resolver todo personalmente antes que gestionar a sus colaboradores. En su anuncio actual vuelve sobre la relación entre liderazgo y organización: “El presidente debe servir a la FIFA, no controlarla”. Propone decisiones más transparentes e inclusivas y una distribución más equitativa y eficaz de los recursos del fútbol.

Una aspiración que viene de lejos

En el manifiesto también atribuye un papel destacado a su esposa, Claudia, de origen húngaro, con quien ha viajado durante años por distintos entornos del fútbol. Según explica Vega, ella desarrolló funciones técnicas y operativas en competiciones internacionales masculinas antes de trabajar también en ámbitos de gestión y relaciones institucionales. Fuera de esos proyectos, el exjugador habló en 2015 de su afición al ciclismo y la ópera, de las visitas a familiares en España y de los partidos benéficos con los veteranos del Tottenham. Recordaba con agrado que aficionados del club londinense y del Celtic todavía lo reconocieran por la calle años después de dejar de jugar.

Su interés por la presidencia de la FIFA tampoco es nuevo: había expresado esa intención en 2015, 2019 y 2022. Ahora incluye entre sus prioridades el bienestar de los futbolistas y el acceso de los aficionados: “Necesitamos un calendario internacional responsable que proteja su salud y anteponga la calidad a la cantidad”. Vega afirma contar con el respaldo de las cinco federaciones necesario para presentar su candidatura. El plazo para entregar la documentación termina el 18 de noviembre; además de los apoyos, los aspirantes deben acreditar actividad en el fútbol durante al menos dos de los cinco años anteriores y superar el examen de elegibilidad. La elección está prevista para el 18 de marzo de 2027 en Rabat, Marruecos.