Finlandia ha decidido trasladar su oposición al regreso de Rusia del terreno de las declaraciones al de la competición. Su federación de hockey sobre hielo anunció el 2 de noviembre que sus selecciones no se enfrentarán a los equipos rusos mientras continúe la guerra en Ucrania y busca reunir a otros países en un frente común. La ciudad de Turku ha añadido una segunda medida de presión: renunciará a su condición de sede del Mundial sub-20 de 2028 si participa Rusia. El conflicto abre una brecha entre la readmisión reconocida por el arbitraje deportivo y las condiciones necesarias para hacerla efectiva.
La junta directiva de la Federación Finlandesa de Hockey sobre Hielo acordó mantener disponibles todos los medios para impedir esa reincorporación. Su presidente, Heikki Hietanen, confirmó contactos con otras federaciones miembro de la Federación Internacional de Hockey sobre Hielo (IIHF) para coordinar una respuesta que tenga más peso que una negativa individual. El objetivo es convertir la posición finlandesa en una oposición compartida, aunque todavía no se ha confirmado un acuerdo de boicot colectivo ni una relación definitiva de países comprometidos con esa iniciativa.
Turku condiciona su compromiso con el Mundial
La advertencia de Turku afecta al campeonato que debe organizar junto a Tampere entre finales de 2027 y comienzos de 2028. En su comunicado del 2 de noviembre, el Ayuntamiento establece que abandonará la organización si no puede garantizarse la ausencia de la selección rusa. La alcaldesa, Piia Elo, sostiene que aceptar su participación mientras continúe la guerra de agresión contra Ucrania sería incompatible con los valores y los principios éticos de la ciudad. El consistorio pide a la IIHF y al Estado finlandés una solución que evite ese escenario.
Turku no ha consumado su retirada ni ha anunciado la cancelación del campeonato. Mantiene su disposición a acogerlo sin Rusia, pero introduce una condición que afecta a la planificación del torneo y a la seguridad de los compromisos adquiridos. La distinción importa: el Mundial sub-20 de 2028 no figura entre las cinco competiciones de 2027 enumeradas por la IIHF como afectadas por el reciente fallo. La posición municipal anticipa, por tanto, las consecuencias de una eventual participación rusa en su propia edición y extiende el conflicto más allá del calendario inmediato.
El fallo del TAS y las dificultades para aplicarlo
El punto de partida es la resolución del Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) comunicada el 30 de octubre, que permite el regreso ruso a cinco campeonatos: los Mundiales absoluto masculino, sub-20 masculino, absoluto femenino y sub-18 masculino y femenino de 2027. La IIHF expresó su desacuerdo y defendió que sus restricciones respondían a la seguridad de los participantes y a la integridad de las competiciones. Al mismo tiempo, aseguró que respetará la autoridad del tribunal y actuará conforme a su decisión. La oposición de una federación nacional o de una ciudad organizadora no revoca ese fallo.
Su ejecución, sin embargo, exige revisar formatos, calendarios, desplazamientos, alojamientos y dispositivos de seguridad en torneos cuya preparación ya está avanzada. La propia IIHF ha advertido de que esos cambios requieren coordinación con las federaciones nacionales, los comités organizadores y las autoridades anfitrionas, y no pueden aplicarse de manera inmediata. Ahí se concentra el problema institucional: la readmisión resuelve la cuestión de la participación, pero organizar los partidos requiere la colaboración de actores que pueden rechazar sus consecuencias. La negativa finlandesa y el anuncio de Turku convierten esa dificultad en un obstáculo concreto.
La presión alcanza a organizadores y patrocinadores
Las dificultades también afectan a Alemania, anfitriona del Mundial masculino de 2027. Su federación ha manifestado dudas sobre la posibilidad de mantener la organización ante los costes adicionales y las exigencias de seguridad asociados al regreso ruso. A esa incertidumbre se suma la decisión de AJ Products, patrocinador del campeonato desde 1989, de retirar su presencia comercial de la próxima edición. La compañía sueca ha comunicado que no quiere vincular su logotipo al torneo en estas circunstancias, añadiendo una consecuencia económica a la disputa deportiva e institucional.
El órgano directivo de la IIHF comenzó el 2 de noviembre una reunión de dos días con la participación rusa como asunto central. Hietanen, que también forma parte de ese órgano, aseguró que había trasladado con claridad la posición finlandesa y dejó en manos de la federación internacional la comunicación de sus decisiones. Al término de esa primera jornada seguían pendientes las condiciones de aplicación del fallo y los posibles pasos posteriores. Finlandia, mientras tanto, mantenía abiertos los contactos para ampliar el número de federaciones dispuestas a rechazar los enfrentamientos con Rusia.
