Japón marca el ritmo en Qingdao mientras se intensifica la carrera olímpica
Farzad Youshanlou
junio 28, 2026

Tres días de competición de alto nivel, con la participación de atletas de 57 países, llegaron a su fin en Qingdao, China, de viernes a domingo (26–28 de junio), dejando una nueva muestra de la evolución del judo internacional al inicio del ciclo olímpico hacia Los Ángeles 2028.

Japón se consolidó como la gran potencia del torneo al encabezar el medallero con un impresionante total de cinco oros, dos platas y dos bronces. Hayato Kondo (-60 kg), Hifumi Abe (-66 kg), Kokoro Fujishiro (-52 kg), Tatsuki Ishihara (-73 kg) y Narumi Tanioka (-63 kg) conquistaron el oro, reafirmando la superioridad técnica y táctica del judo japonés en la escena mundial.

Rusia finalizó en la segunda posición, con tres medallas de oro logradas por una delegación de 27 judocas. Tamerlan Bashaev (+100 kg), Adam Sangariev y Elis Startseva (+78 kg) se subieron a lo más alto del podio, confirmando la fortaleza del equipo ruso, especialmente en las categorías pesadas. Alemania ocupó el tercer lugar con un oro, una plata y dos bronces, siendo Anna-Monta Olek la autora del único título para su país.

Grand Prix de Qingdao 2026

Azerbaiyán, China, Croacia, Bielorrusia y Turkmenistán completaron los ocho primeros puestos del medallero. Entre los otros campeones destacados figuran Zelim Tckaev, de Azerbaiyán, y Wenna Zhang, de China, quienes brillaron ante el entusiasta público local.

Más allá del medallero, el Grand Prix de Qingdao tuvo un impacto significativo en el ranking mundial de la Federación Internacional de Judo (IJF), provocando importantes cambios en varias categorías. Takeshi Takeoka ascendió al número uno del mundo en -66 kg. También alcanzaron la cima Yuhei Oino (-81 kg), Haruka Kaju (-63 kg), la australiana Aoife Coughlan (-70 kg) y Inal Tasoev (+100 kg), reconfigurando la jerarquía competitiva en este inicio del ciclo olímpico.

El torneo volvió a poner de relieve la creciente competitividad del judo mundial, donde las diferencias entre atletas son cada vez más reducidas. A medida que avanza el camino hacia Los Ángeles 2028, la regularidad en el rendimiento se perfila como un factor tan determinante como los momentos de brillantez.

Con la conclusión de la etapa asiática del World Judo Tour, la atención se traslada ahora al continente americano, donde continuará la lucha por los puntos de ranking y la clasificación olímpica.