Las elecciones de la FIFA ya han comenzado
SportsIn
agosto 28, 2026

THE IN Election Watch
Las elecciones del deporte internacional ya no se ganan únicamente dentro de las salas de reuniones.

Durante décadas, el ritmo de las elecciones en el deporte internacional fue en gran medida predecible. Las campañas se desarrollaban a puerta cerrada, las alianzas se construían discretamente, los apoyos regionales se negociaban con paciencia y el resultado dependía a menudo de relaciones cultivadas durante muchos años. La atención pública solo llegaba al final, cuando los delegados se reunían para emitir sus votos y el resultado se hacía oficial.

Ese mundo está cambiando.

No porque las reglas electorales hayan cambiado de manera fundamental, sino porque el entorno que rodea al deporte internacional se ha transformado por completo. La gestión institucional ya no es juzgada exclusivamente por quienes se sientan en las salas de los congresos. Cada vez es más observada, cuestionada e interpretada por deportistas, gobiernos, socios comerciales, periodistas y una audiencia global que sigue las decisiones institucionales con una intensidad que apenas existía hace una década.

Una federación internacional puede seguir eligiendo a su presidente mediante los votos de sus asociaciones miembro. Sin embargo, mucho antes de que se contabilicen esas papeletas, ya ha comenzado otro proceso: la construcción —o erosión— gradual de la confianza institucional.

Más allá de las personalidades

Resulta tentador interpretar cada elección a través de la personalidad del presidente en ejercicio. Cada ciclo de liderazgo termina generando narrativas conocidas sobre popularidad, oposición o sucesión. Esas historias son importantes, pero rara vez explican las dinámicas institucionales más profundas que están en juego.

Los acontecimientos en torno al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ofrecen un ejemplo oportuno de esta diferencia. La verdadera cuestión no consiste simplemente en saber si un dirigente conseguirá un nuevo mandato. La observación más relevante es que la conversación sobre el liderazgo, la legitimidad y el futuro de una organización ya ha comenzado, mucho antes de que se abra formalmente el proceso electoral. Los últimos acontecimientos dentro del fútbol mundial son simplemente un ejemplo actual de un patrón institucional más amplio que está apareciendo en el deporte internacional.

En el deporte internacional, esa suele ser la primera señal de que unas elecciones ya están en marcha.

Un escenario cambiante

Los escenarios políticos dentro de las federaciones internacionales ya no evolucionan únicamente mediante la diplomacia privada. Cada vez están más condicionados por las narrativas públicas, la reputación institucional y un entorno de comunicación que ha cambiado radicalmente.

El enorme crecimiento de los medios digitales y las redes sociales ha transformado la forma en que se observa el deporte internacional. Decisiones que antes permanecían dentro de los despachos ahora son analizadas globalmente en cuestión de minutos. Los deportistas se comunican directamente con el público. Los periodistas trabajan en tiempo real. Los patrocinadores evalúan la reputación institucional junto al valor comercial. Los gobiernos reaccionan con mayor rapidez que nunca.

Cada controversia relacionada con la gestión deja una huella política.

Cada desacuerdo público influye en la percepción.

Cada decisión institucional contribuye a una narrativa más amplia que se extiende mucho más allá de la propia organización.

Por tanto, el capital político ya no se acumula únicamente mediante las relaciones, sino cada vez más a través de la credibilidad en el ámbito público.

Cómo han cambiado las elecciones

Hubo un tiempo en el que el éxito de un dirigente se juzgaba principalmente por su capacidad para generar crecimiento, apoyo financiero y oportunidades de desarrollo para las federaciones miembro.

Esas responsabilidades siguen siendo fundamentales.

Y no deberían desaparecer.

El desarrollo es, y seguirá siendo siempre, una de las principales responsabilidades de cualquier federación internacional.

Sin embargo, hoy representan únicamente una parte de la ecuación.

Las federaciones miembro esperan cada vez más que sus dirigentes protejan la reputación de la institución que representan. Integridad, transparencia, coherencia y rendición de cuentas se han convertido en activos políticos tan valiosos como los programas de desarrollo o el éxito comercial.

Del dirigente moderno del deporte internacional se espera no solo que gestione eficazmente una organización, sino también que refuerce su credibilidad en un entorno en el que la confianza se ha vuelto cada vez más frágil.

Ganar unas elecciones, por tanto, requiere algo más amplio que una negociación política.

Cada vez requiere más legitimidad institucional.

Qué esperan hoy los miembros

Las expectativas depositadas sobre los dirigentes continúan evolucionando.

Las federaciones siguen buscando inversión, apoyo técnico y oportunidades para desarrollar sus deportes.

Pero también esperan decisiones capaces de resistir el escrutinio público.

Esperan una gestión capaz de resistir presiones políticas innecesarias.

Esperan imparcialidad.

Esperan coherencia.

Esperan credibilidad.

Y, quizá lo más importante, esperan cada vez más dirigentes que comprendan que la reputación institucional ya no es simplemente una cuestión de comunicación.

Se ha convertido en una responsabilidad de gestión.

El impulso antes que los anuncios

Por eso las elecciones internacionales rara vez comienzan con las candidaturas oficiales.

Comienzan cuando cambian las conversaciones.

Cuando actores influyentes empiezan a plantear preguntas diferentes.

Cuando instituciones respetadas comienzan a mostrarse más cautas a la hora de expresar públicamente su apoyo.

Cuando empiezan a debatirse escenarios alternativos, no porque alguien haya anunciado una candidatura, sino porque las organizaciones se preparan instintivamente para cualquier futuro posible.

El impulso suele ser invisible hasta que resulta imposible ignorarlo.

Para entonces, el escenario político ya ha cambiado.

Una nueva realidad, no un juicio de valor

Sigue abierto el debate sobre si esta transformación es finalmente positiva o negativa.

Un mayor escrutinio público puede reforzar la rendición de cuentas, la transparencia y la integridad institucional. Al mismo tiempo, también puede incrementar la presión política, acelerar los juicios públicos y exponer a los dirigentes a unas dinámicas de comunicación que simplemente no existían hace una generación.

Ese debate continuará.

Lo que ya no admite discusión es que el entorno ha cambiado.

Los dirigentes del deporte internacional ya no operan bajo las condiciones que definían las elecciones hace veinte años. Las instituciones siguen siendo las mismas, pero el ecosistema que las rodea ha evolucionado profundamente.

Comprender esa evolución ya no es opcional.

Se ha convertido en parte del propio ejercicio de un liderazgo eficaz.

Por tanto, el reciente debate en torno a la FIFA no debería entenderse únicamente como una historia sobre un presidente, sino como un recordatorio de cómo las transiciones de liderazgo se desarrollan cada vez más en el deporte internacional.

Hoy los titulares hablan de Gianni Infantino.

Mañana pueden hacerlo de otra federación, otro presidente u otras elecciones.

El patrón, sin embargo, resulta cada vez más consistente.

El deporte internacional está entrando en una era en la que las elecciones ya no se ganan únicamente mediante alianzas construidas a puerta cerrada. Cada vez están más condicionadas por la credibilidad institucional, la confianza pública y la capacidad de los dirigentes para generar confianza mucho más allá de los delegados que finalmente emitirán sus votos.

Las papeletas pueden seguir contándose dentro de la sala del congreso.

Pero la percepción pública, la credibilidad institucional y el impulso político empiezan a condicionar el resultado mucho antes de que los delegados entren en la sala de votación.

Las elecciones ya han comenzado.

THE IN Assessment

Valoración: Las elecciones del deporte internacional están evolucionando desde procesos políticos cerrados hacia disputas institucionales más amplias en las que la calidad de la gestión, la credibilidad institucional y la confianza pública condicionan cada vez más el escenario político mucho antes de que se abra el periodo formal de presentación de candidaturas.

Próximamente: THE IN Election Watch

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