Turquía terminó en lo más alto del medallero de judo en los Juegos Mediterráneos de Taranto 2026, con tres medallas de oro, mientras el judo volvía a desempeñar un papel destacado en la competición.
Ibrahim Tataroglu ganó el título masculino de +100 kg, mientras que Tugce Beder y Tuana Gulenay se llevaron el oro en las categorías femeninas de -48 kg y -78 kg.
Italia, país anfitrión, terminó segunda con dos oros, tres platas y tres bronces. Croacia fue tercera, seguida de Serbia.
Teodor Adrian Pop, Project Manager de la IJF con sede en Budapest y uno de los responsables de salvaguardia de la federación, estuvo en Taranto durante toda la competición de judo.
En declaraciones a SportsIn, Pop destacó la importancia de que el judo tenga una presencia sólida en los Juegos Mediterráneos.

“En nombre de la Federación Internacional, creo que es muy importante ver que el judo vuelve a desempeñar un papel importante en los Juegos Mediterráneos”, afirmó Pop.
La competición contó con 14 categorías individuales de peso, seguidas por la prueba por equipos mixtos, y el programa de judo se desarrolló durante tres días.
Los atletas de distintos países del Mediterráneo compitieron entre sí, lo que les permitió enfrentarse a rivales que podrían volver a encontrar en los Campeonatos del Mundo y los Juegos Olímpicos.
Para los atletas que tienen esos objetivos, los Juegos Mediterráneos también ofrecieron experiencia en competición bajo presión dentro de un gran evento multideportivo, representando a sus países.
Pop señaló que el trabajo de la IJF en Taranto también se centró en las condiciones en las que competían los atletas.

“Desde el punto de vista del judo, nuestro objetivo es muy sencillo: proporcionar a los atletas las mejores condiciones posibles para una competición justa, segura y amistosa”, afirmó.
La salvaguardia y el bienestar de los atletas formaron parte del trabajo de la IJF junto con la propia competición.
Turquía terminó al frente del medallero de judo, seguida de Italia y Croacia. Para la IJF, la presencia del judo en los Juegos Mediterráneos también fue una parte importante del evento.
Para Pop, la prioridad estaba clara. La competición debía ofrecer a los atletas un entorno seguro y justo, al tiempo que les permitía ganar experiencia frente a rivales internacionales.
