Camas cortas o autobuses perdidos: las quejas que rodean los Juegos Asiáticos
Javier Nieto
septiembre 23, 2026

Corea del Sur ha solicitado una disculpa de alto nivel y medidas concretas después de sufrir problemas de alojamiento, transporte y protocolo durante los Juegos Asiáticos de Aichi-Nagoya 2026. Su jefe de misión, Lee Sang-hyun, explicó que la delegación había pedido reunirse con responsables superiores de la organización y reclamó un plan que impida la repetición de los incidentes. “Más que limitarse a pedir disculpas, es importante que presenten medidas concretas y las apliquen”, señaló. Lee considera que todavía no se ha explicado cómo se corregirán las deficiencias y atribuye parte de ellas al intento de reducir los costes del acontecimiento.

La organización descartó la construcción de una villa de atletas y distribuyó a más de 17.000 deportistas y oficiales entre hoteles, contenedores temporales y el crucero Costa Serena. La planificación inicial contemplaba alrededor de 15.000 participantes, pero el aumento de inscripciones y la incorporación de nuevas modalidades añadieron presión al sistema. El Olympic Council of Asia -OCA- defendió que levantar una villa habría requerido una inversión elevada para una infraestructura que podía quedar sin utilidad después de los Juegos. La presidenta del Comité Olímpico Internacional -COI-, Kirsty Coventry, ofreció una valoración distinta a la de las delegaciones críticas y aseguró que había quedado impresionada después de visitar los alojamientos.

Del contenedor al hotel

El caso más visible afectó a la selección masculina surcoreana de baloncesto, alojada inicialmente en los contenedores de Garden Pier. Sus responsables denunciaron que las camas resultaban demasiado cortas para jugadores de más de dos metros y que las unidades, preparadas para hasta seis ocupantes, ofrecían un espacio muy reducido. Una filtración durante las lluvias dejó además cubierto de agua el suelo del baño de uno de los módulos. La delegación trasladó al equipo a un hotel después de los cuartos de final y buscó alternativas fuera de las instalaciones oficiales. Lee sostuvo que esa intervención permitió a los jugadores disponer de mejores condiciones durante la fase decisiva, que concluyó con la medalla de oro.

El transporte volvió a afectar al mismo equipo el 20 de septiembre. El autobús asignado para llevarlo a una sesión de tiro no apareció en el hotel y los jugadores tuvieron que cancelar el entrenamiento previo a la final contra Japón. Un día después, varios integrantes publicaron imágenes mientras esperaban nuevamente en la calle el vehículo que debía trasladarlos al aeropuerto. La selección de fútbol había acumulado otros tres incidentes: el técnico Lee Min-sung se quedó sin transporte para una rueda de prensa; los autobuses de Corea del Sur y Catar se dirigieron por error a un campo de béisbol y ambos equipos llegaron unos 30 minutos tarde al estadio; y, al día siguiente, tampoco apareció el vehículo destinado a una sesión de recuperación situada a 40 kilómetros de Nagoya. La federación consiguió otra opción y el entrenamiento comenzó 20 minutos después de lo previsto.

Un problema compartido por varias delegaciones

Las incidencias no se han limitado al equipo surcoreano. El autobús de la selección femenina de voleibol de Vietnam llegó una hora y cuarto tarde el 21 de septiembre y obligó a retrasar 30 minutos su partido contra Indonesia. Las jugadoras tuvieron que acelerar el calentamiento y la preparación. En su llegada a Nagoya, otro vehículo las había dejado en un hotel equivocado y tuvieron que caminar con el equipaje hasta el alojamiento correspondiente. Algunos tiradores de India han denunciado recorridos superiores a 70 kilómetros y de hasta dos horas por carreteras sinuosas entre su hotel y la instalación de competición. La dispersión también obliga al equipo médico indio a atender a una delegación repartida entre Nagoya, la prefectura de Aichi y Tokio.

El país anfitrión tampoco quedó al margen. Japón buscó alojamientos alternativos después de que algunos hombres y mujeres recibieran habitaciones compartidas por errores en la asignación del crucero. India tuvo que reservar habitaciones adicionales tras sus dificultades iniciales y algunos participantes esperaron durante horas para completar la acreditación o recibir un alojamiento. Las críticas también alcanzaron ámbitos ajenos al transporte. Antes del partido masculino de hockey entre Corea del Sur y Bangladesh sonó el himno de Corea del Norte en lugar del surcoreano. El presidente del Korean Sport & Olympic Committee -KSOC-, Ryu Seung-min, reclamó una investigación y garantías para evitar otra confusión. Dos responsables acudieron posteriormente a disculparse, pero al día siguiente no sonó ningún himno antes del encuentro de balonmano femenino entre Corea del Sur y Hong Kong.

De los errores logísticos a los símbolos nacionales

La delegación surcoreana ya había presentado una queja formal por la aparición de un actor caracterizado como Toyotomi Hideyoshi durante la ceremonia de recepción del Costa Serena. El gobernante japonés impulsó las invasiones de Corea desarrolladas entre 1592 y 1598, por lo que su presencia fue considerada insensible dentro de un acontecimiento internacional. El comité organizador respondió que el acto pretendía presentar figuras relacionadas con la historia y la cultura de Aichi y Nagoya, sin respaldar a ningún personaje ni transmitir un mensaje histórico. Medios surcoreanos informaron además de que las autoridades del aeropuerto de Chubu Centrair impidieron a miembros de la delegación acceder con una bandera nacional de gran tamaño por razones de seguridad, aunque no ofrecieron más detalles y no consta una protesta formal equivalente a las anteriores.

El subsecretario general de los Juegos, Takaaki Omi, reconoció que la confusión de los himnos constituyó un error grave y pidió disculpas por las situaciones en las que la organización no respondió con suficiente flexibilidad. Sin embargo, defendió que el alojamiento y el transporte funcionaban correctamente en términos generales y atribuyó la ausencia del autobús del equipo de baloncesto a un fallo humano. En otro comunicado publicado el 22 de septiembre, el Aichi-Nagoya Asian Games Organising Committee -AINAGOC- sostuvo que las esperas para embarcar en el crucero se debieron principalmente a documentación incompleta de algunas delegaciones y no a la falta de información en su sistema. También aseguró que los alimentos criticados en la sede de teqball no habían sido suministrados por el comité y prometió escuchar a los participantes e introducir las mejoras necesarias.

La presidenta de la Indian Olympic Association -IOA-, P. T. Usha, ha distinguido entre la situación de su delegación y el diseño general de los Juegos. Aseguró que los problemas iniciales de alojamiento ya se habían resuelto y que los deportistas se encontraban cómodos, pero rechazó que el modelo de Aichi-Nagoya deba convertirse en habitual. Usha defendió que una villa facilita la convivencia entre países y cuestionó las grandes distancias entre instalaciones. Su valoración resume la discusión abierta por las quejas: sustituir una villa permanente puede evitar costes de construcción y aprovechar alojamientos temporales, pero también multiplica los desplazamientos y convierte el transporte en una parte decisiva del funcionamiento. Cuando un vehículo se pierde, llega tarde o no aparece, la incidencia deja de afectar únicamente a la comodidad y condiciona la preparación de los deportistas y el horario de las propias competiciones.