El rechazo de Spyros Capralos al pacto Berraf-Blanco abre una grieta en la carrera por la ANOC
SportsIn
octubre 30, 2026

Un acuerdo concebido para evitar una confrontación electoral se ha convertido en un nuevo foco de tensión en la carrera por la presidencia de la Asociación de Comités Olímpicos Nacionales (ANOC). La dirección de los Comités Olímpicos Europeos (EOC) ha rechazado la fórmula que permitiría a Mustapha Berraf y Alejandro Blanco repartirse el mandato 2026–2030, con dos años de presidencia para cada uno. Al mismo tiempo, mantiene su apoyo a la candidatura del dirigente español, uno de los dos firmantes del compromiso. Esa doble posición sitúa el debate en un terreno que va más allá de la viabilidad del relevo: afecta a la relación entre el candidato, sus apoyos continentales y los compromisos adquiridos con otros representantes del movimiento olímpico.

La posición figura en una carta fechada el 26 de octubre, firmada por Spyros Capralos, presidente de los Comités Olímpicos Europeos (EOC), y su secretario general, Carlo Mornati. Según el documento, el Comité Ejecutivo decidió en su reunión del 8 de octubre en Split no respaldar la rotación propuesta entre Mustapha Berraf y Alejandro Blanco. La comunicación llegó a los comités nacionales europeos 18 días después, con plazo hasta el 29 de octubre para responder. El pacto había sido firmado tras la mediación de Sheikh Joaan bin Hamad Al Thani, presidente del Consejo Olímpico de Asia y vicepresidente sénior de la ANOC, con el propósito de acercar posiciones y evitar que la elección profundizara las diferencias entre candidaturas.

Europa respalda al candidato y rechaza su acuerdo

La fórmula conocida como 2+2 contemplaba que Berraf presidiera la organización durante los dos primeros años del mandato y Blanco durante los dos siguientes, siempre sujeta a los requisitos estatutarios de la ANOC. El rechazo del Ejecutivo europeo introduce una contradicción política que el respaldo al español no resuelve por sí solo. Apoyar a un candidato mientras se cuestiona un compromiso firmado por él exige aclarar hasta dónde llega esa discrepancia. La carta no permite establecer que Blanco haya cambiado de criterio, que conociera de antemano la iniciativa europea o que la hubiera respaldado. Tampoco hay pruebas verificadas de una actuación coordinada para facilitar su salida del acuerdo. Lo que sí deja pendiente es conocer si mantiene el compromiso y cómo pretende defenderlo ante quienes sostienen su candidatura.

La decisión también afecta al resultado de la mediación de Sheikh Joaan. Capralos y su Ejecutivo tienen legitimidad para cuestionar tanto la conveniencia política del pacto como su encaje institucional, pero la carta no explica si esas objeciones se discutieron previamente con el mediador y los dos candidatos, si se estudiaron modificaciones o si existe una alternativa. El rechazo debilita el compromiso alcanzado, aunque no demuestra una voluntad de enfrentamiento con Asia. Esa distinción es importante: atribuir intenciones que el documento no acredita desvirtuaría el análisis, pero ignorar sus consecuencias políticas también lo haría. Si el objetivo europeo es preservar la unidad olímpica, corresponde a su dirección explicar cómo propone mantener el acercamiento que dio origen al acuerdo.

Dieciocho días para comunicar y tres para consultar

El calendario añade otro elemento de controversia. Entre la decisión del Ejecutivo y su comunicación a los miembros transcurrieron 18 días, mientras que los comités nacionales dispusieron de tres para trasladar su posición. La carta no explica ese intervalo ni permite conocer si se aprovechó para mantener conversaciones con los protagonistas o explorar otras soluciones. Además, la consulta se abrió después de que el órgano directivo hubiera adoptado su postura: los miembros fueron llamados a pronunciarse sobre una posición ya fijada. Eso no invalida sus respuestas, pero obliga a distinguir entre una deliberación previa y la búsqueda de respaldo a una decisión existente. El documento resume el pacto sin reproducirlo íntegramente; tampoco consta si su texto completo se facilitó por separado. La calidad de la consulta depende del tiempo y de la información disponibles para valorar sus implicaciones.

Esa distinción institucional impide presentar el rechazo del Comité Ejecutivo como la posición conjunta de todos los comités olímpicos europeos mientras no se conozcan sus respuestas. También aconseja evitar una lectura automática de bloques enfrentados. Berraf preside la Asociación de Comités Olímpicos Nacionales de África (ANOCA), Blanco cuenta con el respaldo de la dirección europea y el acercamiento fue promovido por un dirigente asiático, pero esas circunstancias no convierten por sí solas la disputa en un conflicto entre continentes. El riesgo de polarización aparece si el pacto se rompe y cada candidatura vuelve a apoyarse principalmente en su base continental. Para quien aspira a presidir una organización de 206 comités nacionales, la credibilidad de sus compromisos debe sostenerse también fuera del grupo que respalda su elección.

Un relevo que las firmas no garantizan

La discrepancia política se suma a una dificultad que THE IN ya había señalado: el pacto no basta para asegurar una transmisión automática de la presidencia. Según el análisis estatutario publicado por este medio, el artículo 13.10 establece que una vacante presidencial da paso a la sustitución temporal por el vicepresidente sénior y a una elección en la siguiente Asamblea General Ordinaria. Por tanto, una eventual dimisión de Berraf en 2028 no convertiría automáticamente a Blanco en presidente. El acuerdo necesita un mecanismo de aplicación compatible con los estatutos, además de voluntad política. El rechazo europeo no equivale a una resolución formal sobre su validez ni significa que se haya presentado y derrotado una reforma; demuestra que la fórmula encuentra resistencias más allá de las dudas sobre su ejecución.

Si para garantizar la transición fuera necesaria una modificación estatutaria, el mismo análisis de THE IN sitúa el umbral del artículo 21.1(d) en el voto favorable de al menos el 75 % de toda la membresía: 155 de los 206 comités, junto con el cumplimiento de los plazos y procedimientos aplicables. La exigencia obliga a construir un respaldo mucho más amplio que el de los dos firmantes. Berraf y Blanco tienen pendiente precisar qué vía proponen para cumplir el pacto y si ambos mantienen sus términos tras la intervención europea. A Capralos le corresponde explicar los fundamentos del rechazo, el calendario de la consulta y la alternativa que defiende. Esas respuestas permitirían valorar si existe una salida negociada y qué apoyos reales tendría para llegar a la Asamblea.