La cooperación entre África, Asia y el Caribe busca trasladar los acuerdos entre sus organizaciones olímpicas a más oportunidades de formación y preparación para los deportistas. La 24ª Asamblea General de la Asociación de Comités Olímpicos Nacionales del Caribe (CANOC), celebrada en Curaçao bajo la presidencia de Keith Joseph, reunió como invitados de honor a Mustapha Berraf, presidente de la Asociación de Comités Olímpicos Nacionales de África (ANOCA), y al jeque Joaan bin Hamad Al Thani, presidente del Consejo Olímpico de Asia (OCA).
El encuentro da continuidad a los compromisos alcanzados en Nagoya en septiembre de 2026, donde ANOCA y CANOC firmaron un memorando de entendimiento. En ese mismo marco, la organización africana y el OCA renovaron su colaboración hasta 2032, ampliando el horizonte de una relación que pretende compartir recursos y experiencia entre sus miembros.
De los acuerdos a la preparación de los deportistas
Los dirigentes de las tres organizaciones plantearon que ese acercamiento se concrete en intercambios de entrenadores, concentraciones conjuntas y transferencia de conocimientos. El objetivo es que la colaboración llegue al trabajo diario de los comités olímpicos nacionales y facilite a los jóvenes deportistas el acceso a herramientas para desarrollar su potencial.
Los vínculos históricos y humanos entre África y el Caribe constituyen una base para impulsar esos intercambios, a los que se suma la cooperación con Asia. La propuesta pasa por aprovechar la experiencia de cada organización para responder a las necesidades de los comités y ampliar las posibilidades de preparación de sus atletas.

Mustapha Berraf, this weekend.
Los comités olímpicos, en el centro de la colaboración
La reunión también puso el foco en la labor de los comités olímpicos nacionales, que mantienen el apoyo a sus deportistas pese a las dificultades que afrontan. Los dirigentes destacaron tanto el conocimiento acumulado por estas instituciones como la contribución de sus campeones, referentes deportivos para las nuevas generaciones.
El encuentro de Curaçao refuerza así una colaboración cuyo siguiente paso será convertir los compromisos en iniciativas concretas. Compartir entrenadores, instalaciones y experiencia puede dar un alcance práctico a esa solidaridad entre continentes y acercarla a quienes deben beneficiarse de ella: los deportistas.
