La petición de repartir parte de las reservas de la FIFA gana un nuevo apoyo dentro de su propia dirección. El presidente de la Confederación Asiática de Fútbol (AFC), Shaikh Salman bin Ebrahim Al Khalifa, se ha sumado a la iniciativa de Aleksander Ceferin y Victor Montagliani para destinar fondos adicionales a las 211 federaciones miembro. Los presidentes de tres confederaciones, todos ellos vicepresidentes de la FIFA, coinciden así en una propuesta que sitúa el reparto de los recursos en el centro del debate institucional.
Salman ha escrito a Gianni Infantino para solicitar que el Consejo de la FIFA del 15 de octubre aborde la cuestión. Su petición plantea dos vías: adoptar una decisión definitiva sobre la distribución de las reservas excedentes o establecer un calendario y un procedimiento claros para su revisión, aprobación y ejecución. El respaldo asiático añade una exigencia concreta de plazos a la iniciativa impulsada desde Europa y CONCACAF.
Diez millones adicionales para cada federación
La propuesta de Ceferin y Montagliani contempla al menos 10 millones de dólares para cada federación durante el ciclo 2027–2030, unos 2.100 millones en total. Ese dinero se añadiría a las cantidades ya comprometidas a través del programa FIFA Forward y se destinaría a infraestructuras y al desarrollo del fútbol. Se trata de una solicitud pendiente de aprobación, no de una asignación acordada.
El argumento económico de ambos dirigentes parte de su análisis de las cuentas y los presupuestos de la FIFA. Según sus estimaciones, la organización cerraría el ciclo 2023–2026 con unos 6.000 millones de dólares en reservas y podría asumir ese reparto sin que estas bajasen de aproximadamente 1.500 millones durante el siguiente periodo. Son los cálculos con los que defienden que existe margen para aumentar las aportaciones a las federaciones.
De FIFA Forward Enterprise al reparto de los recursos
La reclamación llega después de la retirada de FIFA Forward Enterprise, el proyecto que planteaba la entrada de inversores privados en una estructura vinculada a las competiciones de la FIFA. La conexión entre ambos asuntos está en la financiación: Ceferin y Montagliani sostienen que la organización dispone de recursos propios para incrementar las ayudas. Ese planteamiento cuestiona la necesidad económica de la operación que terminó siendo abandonada.
En paralelo, Infantino ha propuesto consultar al Consejo sobre la posibilidad de encargar una revisión externa e independiente de los procedimientos de la FIFA para las grandes decisiones estratégicas. También ha planteado consultas con las confederaciones, las federaciones y otros actores del fútbol. La propuesta de revisión y la petición de repartir reservas llevan al próximo Consejo dos debates relacionados: cómo se toman las decisiones y cómo se distribuyen los recursos.
El apoyo de Salman amplía el peso institucional de la iniciativa, aunque esta coincidencia sobre una medida concreta no permite hablar de una alianza electoral. El siguiente paso corresponde al Consejo del 15 de octubre, al que se pide una decisión o un calendario definido. La retirada de FIFA Forward Enterprise ha dejado abierto el debate sobre el destino del dinero que la FIFA ya tiene, y un futuro comprometido para Gianni Infantino, al que le han salido ‘enemigos’ en su propia casa..
