El Real Madrid reclama a Arsenal, Chelsea, Liverpool, Manchester City, Manchester United y Tottenham Hotspur que contribuyan a los gastos de creación de la Superliga Europea, pese a que abandonaron el proyecto pocos días después de su presentación en abril de 2021. El club confirmó el martes a ‘Reuters’ que busca esas aportaciones, tras la información publicada por ‘The Athletic’. La petición abre una disputa sobre los compromisos de los antiguos socios: si su retirada de una competición que nunca llegó a disputarse extinguió también sus obligaciones económicas.
Una fuente citada por ‘The Athletic’ estima que los costes totales podrían alcanzar los ochenta millones de euros. El medio señala que Madrid, FC Barcelona y Juventus han compartido hasta ahora los gastos de promoción del proyecto. Esa cifra no constituye una deuda reconocida de los seis clubes ingleses, ni se ha publicado cuánto se reclama a cada uno. Tottenham declinó comentar la información a ‘Reuters’, mientras los otros cinco no respondieron de inmediato a las consultas de la agencia. Tampoco se ha confirmado públicamente la presentación de una demanda judicial por estos pagos.
Qué obligaciones quedaron tras la retirada
La posición del Madrid se apoya en el acuerdo de accionistas que los fundadores firmaron con European Super League Company, la sociedad española constituida para desarrollar la competición. Según ‘The Athletic’, la discusión se centra en el compromiso de “poseer y gestionar conjuntamente” el proyecto y realizar las actuaciones previstas para su creación. Los documentos filtrados examinados por el medio no contienen una disposición específica sobre el reparto de costes. La cuestión es, por tanto, si aquellas cláusulas generales también implicaban asumir gastos y cómo afectaron a esa obligación las posteriores retiradas.
Una fuente madridista precisó al medio que cualquier cantidad adeudada correspondería a European Super League Company. El Madrid impulsa la reclamación, pero el dinero tendría como destinataria a la sociedad del proyecto. Para establecer una obligación de pago habría que examinar el contrato, los gastos imputados y las condiciones de salida de cada entidad. El periodista Matt Slater considera en su análisis para ‘The Athletic’ que probablemente sería necesario acudir a los tribunales para obtener las contribuciones. Esa posibilidad no equivale a un procedimiento ya iniciado ni permite anticipar qué interpretación contractual prevalecería.
El acuerdo con la UEFA y la transición de A22
La reclamación llega después del acuerdo de principios anunciado el 11 de febrero por el Madrid, la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol -UEFA- y European Football Clubs -EFC-. Las tres organizaciones señalaron entonces que el entendimiento permitiría resolver sus disputas legales relacionadas con la Superliga cuando se implementara un acuerdo definitivo. El anuncio abordaba su relación institucional, el mérito deportivo y la sostenibilidad de los clubes. Su contenido público no establece una liquidación de las obligaciones económicas entre los antiguos accionistas, por lo que no permite concluir que la aproximación a UEFA resolviera también este reparto de gastos.
El movimiento coincide con una transición en la estructura empresarial vinculada al proyecto. ‘The Athletic’ informa de que Bernd Reichart, hasta ahora responsable de A22, se incorporará al Madrid como director de operaciones de negocio cuando termine sus asuntos en la promotora. A22 declinó comentar la información al medio. La empresa había desarrollado sucesivas versiones de la competición: una propuesta de sesenta y cuatro clubes en 2023 y otra de noventa y seis, presentada en diciembre de 2024 como Unify League. Esas reformulaciones no llegaron a convertirse en un torneo y mantuvieron abierta la discusión sobre el futuro del proyecto original.
Las cuentas pendientes de 2021
La Superliga nació con doce fundadores en abril de 2021, pero la oposición de aficionados, clubes y organismos deportivos precipitó la retirada de nueve: los seis ingleses, Atlético de Madrid, Milan e Inter. Juventus anunció su salida en 2023 y el Barcelona la formalizó en febrero de este año. Tras las primeras retiradas, Florentino Pérez sostuvo que los contratos eran vinculantes y que “los clubes no pueden irse”. Aquella declaración refleja la posición que defendía el presidente madridista, pero no acredita por sí misma que subsistan las obligaciones de pago ahora discutidas. El Madrid tampoco confirmó de inmediato a ‘Reuters’ si reclama aportaciones a los otros tres clubes que abandonaron inicialmente.
Los ingleses ya alcanzaron un acuerdo distinto con la Premier League y la Federación Inglesa de Fútbol -FA- en junio de 2021: una contribución conjunta de veintidós millones de libras destinada a aficionados, fútbol base y programas comunitarios. Ese compromiso no determina por sí solo qué obligaciones mantenían con la sociedad de la Superliga. Cinco años después, la nueva reclamación exige precisar qué gastos quedaron pendientes, qué cláusulas permitirían distribuirlos y quién debe asumirlos. Abandonar el proyecto no resuelve automáticamente esas preguntas, pero tampoco convierte la interpretación del Madrid en una deuda exigible sin acuerdo entre las partes o una resolución que la establezca.
