Alireza Dabir, presidente de la Federación Iraní de Lucha, ha acusado a los árbitros del Campeonato Mundial de Astaná de favorecer a determinados países y de intentar repartir las medallas entre distintas delegaciones. Las acusaciones aún no han recibido una respuesta pública clara por parte de United World Wrestling.
El campeonato, celebrado del 24 de octubre al 1 de noviembre, estuvo marcado por un tenso enfrentamiento entre Dabir y los responsables de la competición tras la derrota de Mohammad Hadi Saravi ante el ruso Sargsyan en las semifinales de los 97 kg de lucha grecorromana.
Al término del combate, Dabir se dirigió a la mesa de los árbitros y a los responsables de la organización para expresar sus protestas a gritos. Los servicios de seguridad tuvieron que intervenir para evitar que el enfrentamiento fuera a más.
Las quejas de Dabir también se extendieron al arbitraje del combate de Ali Esko. En declaraciones posteriores a los medios iraníes, afirmó que los árbitros habían realizado esfuerzos inusuales para repartir las medallas entre distintos países.
El presidente de la federación defendió su comportamiento y aseguró que, si no se hubiera enfrentado a los árbitros, estos habrían acabado con el equipo iraní.
Para justificar su reacción, Dabir se refirió a lo ocurrido durante la primera jornada del campeonato. Según afirmó, cuando cuatro luchadores iraníes alcanzaron las semifinales en la sesión matinal, las felicitaciones de numerosos entrenadores y presidentes de federaciones le hicieron sospechar que ya existía un plan para la sesión de tarde.
También aseguró que dos miembros de la Mesa Directiva de la UWW le habían dicho el año pasado, en el aeropuerto de Zagreb, que no podían permitir que Irán ganara todas las medallas de oro del Campeonato Mundial.

Las protestas de Dabir por el arbitraje
Las declaraciones de Dabir han suscitado interrogantes sobre el arbitraje del campeonato y los procedimientos disponibles para que las federaciones nacionales impugnen las decisiones arbitrales. Las reclamaciones formales se tramitan a través de los mecanismos establecidos por la competición y los organismos disciplinarios.
El presidente de la federación iraní también es una figura controvertida en su país. Sus críticos le reprochan sus estrechos vínculos con el establishment político de la República Islámica y su reiterada defensa pública de las políticas del Gobierno.
Durante las protestas populares, Dabir describió a los opositores al Gobierno como personas engañadas por Occidente. Tras el Campeonato Mundial, también agradeció públicamente de manera especial a Gholamhossein Mohseni Ejei, jefe del poder judicial iraní, lo que provocó nuevas críticas por el papel de este organismo en la represión de los opositores al Gobierno y la imposición de condenas a muerte.
Dabir calificó las seis medallas de oro conseguidas por Irán en Astaná como un gran logro. Sin embargo, los resultados del país en lucha también han vuelto a poner de relieve las restricciones que afrontan las mujeres en el deporte iraní.
La UWW, bajo presión
Desde el establecimiento de la República Islámica en 1979, las mujeres han sufrido importantes restricciones para participar en numerosas disciplinas deportivas. La lucha tampoco ha quedado al margen. La UWW ha recibido críticas por sus esfuerzos para impulsar el desarrollo de la lucha femenina y defender la igualdad de oportunidades para las deportistas iraníes.
Las acusaciones de Dabir sitúan ahora tanto a la federación iraní como a la UWW ante la necesidad de abordar la controversia. La federación iraní todavía no ha presentado públicamente pruebas técnicas verificables que respalden sus acusaciones contra los árbitros.
Por su parte, la UWW aún no ha ofrecido una explicación pública clara sobre si tiene intención de investigar las acusaciones de Dabir ni sobre cómo piensa abordar las reclamaciones.
La disputa plantea cuestiones de responsabilidad para ambas partes. La federación iraní debe respaldar sus acusaciones con pruebas, mientras que la UWW debe responder a las preguntas sobre la gestión de las reclamaciones relacionadas con la integridad del arbitraje en las competiciones internacionales.
