Qatar y su cadena BeIN Sports apuestan fuerte por los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028
Juan José Saldaña
febrero 12, 2026

La carrera por los Juegos Olímpicos de 2036 ya comenzó a jugarse lejos de los estadios y las pistas. En un movimiento que combina diplomacia deportiva, estrategia mediática y ambición geopolítica, la cadena estatal BeIN Sports aseguró los derechos de transmisión de Los Ángeles 2028 para la región de Medio Oriente y el Norte de África (MENA). La firma del acuerdo, rubricada por la presidenta del Comité Olímpico Internacional (COI), Kirsty Coventry, y el presidente de BeIN, Nasser Al-Khelaifi, se produjo en los últimos días de los Juegos de Invierno de Milano Cortina, en un contexto cargado de simbolismo.

Aunque BeIN no forma parte formal de la candidatura catarí para albergar los Juegos de 2036, el movimiento fortalece el posicionamiento internacional del país. Qatar mantiene un “diálogo continuo” con el COI sobre una posible postulación, en lo que podría convertirse en una contienda de alto perfil frente a Ahmedabad, en India. En esa ecuación, la capacidad de proyectar el olimpismo hacia millones de hogares en la región MENA se transforma en una carta estratégica que va más allá de la simple transmisión televisiva.

El poder del legado y la infraestructura como argumento central

La apuesta de Qatar por 2036 se sostiene, en gran medida, en el legado del Mundial de fútbol de 2022. El país asegura que el 95% de las sedes necesarias para unos Juegos Olímpicos ya están construidas y operativas, una cifra que busca responder a una de las principales preocupaciones del movimiento olímpico moderno: la sostenibilidad financiera y ambiental. Doha es una ciudad compacta, con un sistema de metro moderno desarrollado para la Copa del Mundo y el aeropuerto internacional Hamad consolidado como hub global, elementos que apuntalan su narrativa de eficiencia logística.

Qatar tiene una historia olímpica relativamente reciente —su comité fue reconocido por el COI en 1980—, pero en las últimas dos décadas ha invertido de manera sistemática en infraestructura deportiva y eventos internacionales. La aspiración de convertirse en la primera nación árabe en albergar los Juegos Olímpicos forma parte de una estrategia más amplia de posicionamiento global, donde el deporte actúa como herramienta de influencia y construcción de identidad internacional.

Una batalla política y simbólica con India en el horizonte

La eventual candidatura catarí no estará exenta de controversias. Las críticas sobre derechos LGBTQ+ y el limitado desarrollo histórico del deporte femenino en el país siguen siendo temas sensibles en el debate internacional. Qatar no llevó mujeres a los Juegos Olímpicos hasta Londres 2012, y en París su representación femenina fue mínima. Estos antecedentes podrían convertirse en un punto central de escrutinio si la candidatura avanza hacia fases más formales.

En paralelo, India emerge como un competidor de peso. Ahmedabad, ciudad natal del primer ministro Narendra Modi y bastión del BJP, cuenta con un sólido respaldo político interno. Nita Ambani, miembro del COI desde 2017 y una de las figuras empresariales más influyentes del país, ha intensificado su actividad diplomática desde París 2024. Según estimaciones publicadas en India, organizar los Juegos en Ahmedabad podría costar alrededor de 7.500 millones de dólares, una cifra récord que superaría el presupuesto proyectado de Los Ángeles 2028. En este tablero global, la transmisión de unos Juegos puede convertirse en algo más que un negocio mediático: puede ser el primer paso visible de una ambición olímpica mayor.