La Federación Internacional del Automóvil vuelve a estar en el centro de la controversia. Mientras las últimas elecciones presidenciales de la FIA continúan impugnadas ante la justicia francesa, Mohammed Ben Sulayem ya trabaja en una reforma estatutaria que podría abrirle el camino para mantenerse indefinidamente al frente del organismo. Aunque el tribunal permitió que el dirigente emiratí iniciara un nuevo mandato sin aplicar medidas cautelares, el proceso judicial sigue avanzando y mantiene bajo cuestionamiento la legitimidad del sistema electoral utilizado en 2025.
La situación ha generado inquietud dentro y fuera del paddock. En un momento en el que el automovilismo atraviesa una expansión global, con nuevas sedes, fabricantes y mercados estratégicos, las discusiones sobre gobernanza, transparencia y concentración de poder comienzan a ocupar un espacio cada vez más relevante. La posibilidad de modificar nuevamente los estatutos para eliminar el límite de mandatos impuesto durante la gestión de Jean Todt reabre un viejo debate sobre cuánto tiempo debe permanecer una misma figura liderando una federación internacional.
Un proceso electoral marcado por la polémica
La reelección de Mohammed Ben Sulayem estuvo rodeada de cuestionamientos desde antes de celebrarse. El presidente de la FIA terminó siendo el único candidato válido después de que las normas internas exigieran que cada aspirante presentara una lista de vicepresidentes de distintas regiones del mundo. La clave estuvo en Sudamérica, donde solo existía una representante habilitada para ocupar el cargo: Fabiana Ecclestone. Su incorporación a la candidatura oficialista dejó sin margen de maniobra a cualquier rival que intentara competir por la presidencia.
Laura Villars, una de las figuras que intentó presentar una candidatura alternativa, llevó el caso ante la justicia francesa argumentando irregularidades en el proceso. Sin embargo, dentro de la FIA el tema apenas encontró resistencia pública. La estructura política de la federación, profundamente dependiente de los equilibrios internos y de los apoyos regionales, ha provocado que pocas voces se atrevan a cuestionar abiertamente las decisiones de la actual administración. En ese contexto, la ausencia de competencia electoral terminó alimentando las críticas sobre el estado democrático de una de las organizaciones más influyentes del deporte mundial.
El límite de mandatos que Ben Sulayem quiere eliminar
El nuevo foco de tensión gira en torno a la intención de modificar la norma que limita a tres los mandatos presidenciales. La medida fue introducida durante la gestión de Jean Todt, quien consideraba que la permanencia excesiva en el poder terminaba debilitando la independencia institucional y favoreciendo estructuras difíciles de renovar. Paradójicamente, el propio Todt fue el primero en verse obligado a abandonar el cargo por la regla que impulsó, pese a que muchos dentro de la FIA querían que continuara.
Ahora, Mohammed Ben Sulayem busca eliminar esa restricción apoyándose en el amplio respaldo que conserva dentro del Consejo Mundial y de la Asamblea General, los organismos encargados de aprobar cualquier cambio estatutario. Las salidas y tensiones internas ocurridas durante el segundo semestre de 2025 reforzaron aún más su posición política dentro de la federación. Si la reforma prospera, el dirigente de Emiratos Árabes Unidos podría optar a la reelección de manera indefinida, consolidando un modelo de liderazgo que muchos consideran cada vez más cercano a las etapas más prolongadas y controvertidas de la historia reciente de la FIA.
