Más de 100 marcas buscan visibilidad en las camisetas de entrenamiento por restricciones de la FIFA
Juan José Saldaña
junio 15, 2026

Cada edición de la Copa del Mundo representa mucho más que una competencia deportiva. El torneo reúne a miles de millones de espectadores alrededor del planeta y se transforma en uno de los escenarios comerciales más valiosos del deporte. De cara al Mundial de 2026, la FIFA ha logrado vender la totalidad de sus paquetes globales de patrocinio y proyecta ingresos récord por 1.786 millones de dólares, una cifra que refleja la magnitud económica de un evento capaz de concentrar la atención global durante varias semanas.

Sin embargo, el enorme atractivo comercial del campeonato también ha intensificado la competencia por los espacios de visibilidad. Las estrictas normas impuestas por la FIFA para proteger a sus patrocinadores oficiales limitan significativamente la presencia de marcas asociadas a las selecciones nacionales. Como consecuencia, las empresas han debido buscar alternativas para mantener su exposición ante los aficionados, encontrando en las camisetas de entrenamiento, la ropa de paseo y los contenidos digitales nuevas plataformas para conectar con los consumidores durante el torneo.

Las camisetas de entrenamiento se convierten en el nuevo escaparate comercial

La normativa de la FIFA prohíbe la presencia de patrocinadores en las equipaciones de partido, la indumentaria utilizada durante los calentamientos y la ropa empleada en las ruedas de prensa oficiales. Esta restricción ha obligado a federaciones y marcas a replantear sus estrategias comerciales. El resultado es que cerca de un centenar de empresas pertenecientes a 33 sectores diferentes han encontrado en las prendas de entrenamiento un espacio privilegiado para ganar visibilidad durante la competición.

Actualmente, 39 de las 48 selecciones participantes lucen patrocinadores en sus equipaciones de entrenamiento. Mientras algunas federaciones mantienen acuerdos limitados, otras han convertido estas prendas en auténticas plataformas publicitarias. Turquía lidera la clasificación con diez patrocinadores visibles, seguida por Croacia con ocho. España, por ejemplo, exhibe acuerdos con EBRO, Mapfre y Movistar. En contraste, únicamente nueve selecciones han optado por competir sin ningún logotipo comercial en su ropa de entrenamiento, entre ellas Uruguay, Senegal, Qatar y Costa de Marfil. La tendencia evidencia cómo las marcas buscan adaptarse a un ecosistema cada vez más regulado, donde cada espacio autorizado adquiere un valor extraordinario.

El Mundial como batalla global por la atención de los consumidores

El blindaje comercial de la FIFA no se limita a las camisetas. La organización también protege sus activos dentro de los estadios y en todas las áreas oficiales del torneo. Esta política ha provocado que recintos mundialmente conocidos modifiquen temporalmente sus nombres durante la competición para eliminar referencias comerciales ajenas a los patrocinadores oficiales. El objetivo es garantizar que la atención del público se concentre exclusivamente en las marcas que forman parte del ecosistema comercial de la FIFA, reforzando el valor de sus acuerdos y consolidando un modelo de negocio cada vez más sofisticado.

En este contexto, el patrocinio técnico adquiere una relevancia aún mayor. Al ser la única marca permitida en las camisetas de juego, fabricantes como Adidas y Nike compiten por asociarse con las selecciones más populares y con mayor capacidad de venta de productos oficiales. Paralelamente, sectores como la banca, las telecomunicaciones, la automoción y la alimentación continúan expandiendo su presencia a través de acuerdos alternativos. Las razones son evidentes: diversos estudios muestran que durante una Copa del Mundo aumenta significativamente el recuerdo de marca entre los aficionados. Según estimaciones de la industria publicitaria, el Mundial de 2026 podría movilizar más de 10.500 millones de dólares en inversión global, confirmando que el torneo sigue siendo uno de los activos publicitarios más codiciados del planeta para captar la atención emocional de los consumidores y construir vínculos duraderos entre las marcas y los aficionados al fútbol.