El baloncesto europeo atraviesa uno de los momentos más decisivos de su historia reciente. Mientras la Euroliga busca consolidarse como una de las competiciones deportivas más valiosas del continente, la organización ha puesto en marcha un ambicioso plan estratégico que pretende transformar su estructura, atraer nuevas inversiones y reforzar su posición en un mercado cada vez más competitivo. La hoja de ruta no solo contempla un importante crecimiento económico, sino también una expansión deportiva que podría redefinir el futuro de los clubes que integran la competición.
El contexto añade todavía más relevancia a esta transformación. La intención de la National Basketball Association (NBA) de desembarcar en Europa, junto con las conversaciones que mantiene con la FIBA, ha acelerado la necesidad de que la Euroliga fortalezca su modelo de negocio. Para la organización, el desafío ya no consiste únicamente en crecer, sino en demostrar que el baloncesto europeo puede construir un ecosistema sólido y sostenible para inversores, aficionados y nuevas franquicias.
La expansión como motor del nuevo modelo de negocio
El principal reto de la Euroliga, según su CEO, Chus Bueno, es ejecutar el plan estratégico diseñado a comienzos de este año. Entre las medidas más relevantes destaca la conversión de los 13 clubes con licencia permanente en franquicias, eliminando el actual sistema de licencias de diez años. Para la competición, este cambio permitirá que tanto la liga como sus equipos sean percibidos como activos permanentes, aumentando su valor de mercado y ofreciendo una mayor estabilidad para captar inversión privada.
La expansión deportiva es otro de los pilares del proyecto. La Euroliga pretende aumentar el número de participantes hasta 24 equipos para la temporada 2027-2028, un movimiento que podría generar hasta 440 millones de euros en concepto de cuotas de entrada. El interés despertado desde la apertura del proceso de expansión, el pasado 1 de julio, ya ha reunido propuestas de clubes, ciudades e inversores interesados en formar parte del nuevo modelo. Incluso, la organización contempla una segunda fase de crecimiento que permitiría alcanzar los 30 equipos y 26 franquicias en los próximos años.
Crecimiento financiero y convivencia con la llegada de la NBA
La dimensión económica del proyecto refleja la magnitud de las aspiraciones de la competición. El objetivo inicial pasa por elevar la valoración de la Euroliga hasta los 2.500 millones de euros en apenas tres temporadas, aunque un informe elaborado por JB Capital sitúa el valor conjunto de la liga y sus clubes en torno a los 3.200 millones de euros, con una proyección cercana a los 4.300 millones para la temporada 2027-2028. Desde la dirección consideran que estas estimaciones son prudentes y confían en que el crecimiento de los ingresos y la rentabilidad permita superar esas cifras.
En paralelo, la Euroliga continúa perfeccionando su modelo financiero mediante la aplicación de los nuevos Estándares de Equilibrio Competitivo (CBS), un sistema diseñado para garantizar una mayor sostenibilidad económica entre los clubes. Al mismo tiempo, observa la futura llegada de la NBA a Europa desde una perspectiva de cooperación más que de confrontación. La organización mantiene conversaciones con la liga estadounidense y con la FIBA para explorar fórmulas de colaboración, convencida de que la colaboración genera más valor que la fragmentación y que el crecimiento del baloncesto europeo será mayor si las principales instituciones trabajan de forma coordinada en lugar de competir por el mismo espacio.
