Cada temporada, el golf concentra sus cuatro torneos más importantes en apenas unos meses. El Masters inaugura el recorrido en abril y, tras el PGA Championship y el US Open, el Open Championship baja el telón en julio. Para muchos aficionados, la sensación es que los majors pasan demasiado rápido, mientras que para varios de los mejores jugadores del mundo el problema va más allá de una percepción: consideran que el calendario actual limita el impacto de estas competencias en el desarrollo y la proyección global del deporte.
Entre quienes impulsan este debate se encuentra Rory McIlroy, quien ha planteado la posibilidad de extender la temporada de los grandes campeonatos. Su postura ha encontrado respaldo en otras figuras del circuito, como el español Jon Rahm y el número uno del mundo, Scottie Scheffler. Aunque cada uno aborda el tema desde una perspectiva distinta, todos coinciden en que existe espacio para repensar la estructura de los majors con el objetivo de fortalecer el golf en el escenario internacional.
Más tiempo y nuevos destinos para los majors
Si bien McIlroy ha sido una de las voces más visibles en favor de un calendario más amplio, Jon Rahm considera que el debate también debe incluir la distribución geográfica de los torneos. El español, dos veces campeón de un major, cree que el golf puede beneficiarse llevando sus principales competencias a nuevos mercados, especialmente considerando que tres de los cuatro grandes campeonatos se disputan actualmente en Estados Unidos y solo el Open Championship mantiene una sede fuera de ese país.
«Creo que sería bueno para el golf», afirmó Rahm al referirse a la posibilidad de contar con un major de carácter más internacional. El golfista mencionó que regiones como Australia, Asia e incluso una mayor presencia en Europa podrían albergar eventos de este nivel, siempre que existan las condiciones deportivas y comerciales necesarias. En su opinión, el crecimiento global del deporte justifica explorar nuevos escenarios que permitan acercar los torneos más importantes a una audiencia cada vez más diversa.
Un calendario cada vez más comprimido
El debate también gira en torno a la rapidez con que transcurre la temporada de majors. En pocos meses, los jugadores afrontan las competencias más relevantes del año y, casi de inmediato, deben cambiar el foco hacia los playoffs del PGA Tour, los eventos decisivos del DP World Tour o compromisos internacionales como los Juegos Olímpicos. Esa concentración de grandes citas ha modificado la dinámica competitiva del calendario y ha reducido el tiempo para que cada torneo mantenga su protagonismo.
Scottie Scheffler comparte esa percepción. El líder del ranking mundial reconoció que la temporada «se está volviendo cada vez más corta» y que los grandes torneos parecen sucederse sin pausa. Aun así, admitió que cualquier modificación escapa completamente al control de los jugadores, quienes solo pueden adaptarse al calendario establecido. Detrás de esa realidad también aparecen desafíos estructurales propios de la gobernanza del golf, donde organismos como la R&A y la USGA enfrentan dificultades incluso para implementar cambios técnicos, como las nuevas especificaciones de la pelota. En ese contexto, ampliar la temporada de los majors representa una discusión mucho más compleja que una simple reorganización de fechas.
