La Premier League impulsará a las ligas inferiores con una inversión de 1.700 millones de euros
Juan José Saldaña
julio 27, 2026

El fútbol inglés podría estar a las puertas de uno de los cambios económicos más importantes de las últimas décadas. La Premier League trabaja en un acuerdo con la English Football League (EFL), organismo que agrupa a la Championship, League One y League Two, para redefinir la forma en que se distribuyen los recursos generados por la máxima categoría. El objetivo es reducir la brecha financiera entre divisiones y fortalecer la estabilidad de un sistema donde cientos de clubes representan el corazón deportivo y social de sus comunidades.

La propuesta, conocida como el «Nuevo Pacto», contempla una inversión estimada de 1.700 millones de euros durante los próximos diez años y busca establecer un modelo más equitativo para el fútbol profesional inglés. Más allá de las cifras, la iniciativa pretende responder a un desafío que ha cobrado fuerza en los últimos años: garantizar una distribución más equitativa de los recursos para que el crecimiento económico de la Premier League también beneficie a las categorías donde nacen jugadores, se forman entrenadores y miles de aficionados mantienen viva la tradición futbolística cada fin de semana.

Un nuevo modelo de redistribución para equilibrar el fútbol inglés

Para que el acuerdo entre en vigor, al menos catorce de los veinte clubes que integran la Premier League deberán votar a favor de la propuesta. Uno de los principales cambios contempla aumentar el impuesto aplicado a las transferencias de futbolistas, que pasaría del 4% al 6%. De esta manera, los equipos con mayor actividad en el mercado de fichajes asumirían una mayor parte del esfuerzo financiero, permitiendo generar nuevos ingresos destinados a las divisiones inferiores.

El plan también incorpora un sistema de aportes inspirado en la distribución de los derechos de televisión. Bajo este mecanismo, los clubes con mayor capacidad económica realizarían contribuciones proporcionales a sus ingresos, situando a entidades como Arsenal FC, Chelsea FC y Manchester City FC entre los principales financiadores del proyecto. La intención es construir un esquema más sostenible, donde el éxito comercial de la máxima categoría contribuya directamente al desarrollo del resto de la pirámide del fútbol inglés.

Otro de los aspectos centrales del acuerdo es la reducción progresiva de los conocidos pagos de «paracaídas», las ayudas económicas que reciben durante tres temporadas los clubes descendidos desde la Premier League. Aunque este mecanismo fue creado para amortiguar el impacto financiero del descenso, también ha sido objeto de críticas por generar importantes diferencias competitivas dentro de la Championship, donde los equipos beneficiados suelen disponer de un presupuesto considerablemente superior al de sus rivales.

Infraestructura, estabilidad financiera y sostenibilidad a largo plazo

El «Nuevo Pacto» no solo busca incrementar los recursos disponibles para las ligas inferiores, sino también establecer reglas claras sobre su utilización. Al menos el 20% de los fondos que reciban los clubes de la EFL deberá destinarse obligatoriamente a inversiones en infraestructura, incluyendo estadios, centros de entrenamiento e instalaciones operativas. Con ello, se pretende que una parte significativa del dinero tenga un impacto duradero y no se destine exclusivamente a salarios o incorporaciones de jugadores.

La propuesta también contempla la creación de un fondo de emergencia de 20 millones de libras (23 millones de euros) para aquellos clubes que enfrenten graves problemas financieros o entren en concurso de acreedores. Este mecanismo funcionaría como una red de protección para instituciones históricas que, pese a su relevancia deportiva y social, atraviesen situaciones económicas críticas.

Si el acuerdo recibe el respaldo necesario, las medidas comenzarían a aplicarse desde la temporada 2026-2027. El primer desembolso anual sería inferior a 100 millones de libras, aumentaría por encima de los 130 millones en el segundo ejercicio y alcanzaría los 160 millones de libras a partir del tercer año, cifra que se mantendría durante el resto del contrato. El calendario refleja una transición gradual que permitirá a los clubes adaptar su planificación financiera mientras el nuevo sistema comienza a transformar la economía del fútbol inglés.