La Federación Internacional del Automóvil -FIA- ha retirado las restricciones específicas que afectaban a pilotos, equipos nacionales, competidores y oficiales de Rusia y Bielorrusia desde 2022. Todos ellos podrán participar sin firmar el compromiso de neutralidad exigido hasta ahora y recuperar sus banderas, colores, símbolos nacionales e himnos en las competiciones internacionales y zonales. La decisión, adoptada el 3 de agosto por el Consejo Mundial del Deporte del Motor -WMSC-, devuelve la representación nacional a dos países que todavía continúan sometidos a limitaciones en otras áreas del automovilismo.
La restitución no es completa. La FIA mantiene la prohibición de organizar competiciones internacionales o zonales en territorio ruso y bielorruso, por lo que tampoco abre la puerta al regreso inmediato del Gran Premio de Rusia, cuyo contrato fue cancelado en 2022. La participación en otros países dependerá además de las leyes y los regímenes de sanciones aplicables. “La FIA continúa siguiendo atentamente los acontecimientos en Ucrania y se reserva el derecho de adoptar nuevas acciones o aplicar medidas adicionales en el futuro”, establece la circular del 13 de agosto.
El final de la neutralidad
Después de la invasión rusa de Ucrania, la federación excluyó a las selecciones nacionales de ambos países y condicionó el acceso individual a una declaración de neutralidad. Los pilotos podían utilizar la bandera de la FIA o competir con la licencia de otra autoridad deportiva nacional cuando cumplían los requisitos para obtenerla. Robert Shwartzman pasó a representar a Israel, mientras que Daniil Kvyat y Nikita Bedrin utilizaron licencias italianas. También aparecieron competidores de origen ruso asociados a Kazajistán y Kirguistán en diferentes categorías de formación.
La FIA relacionó su cambio con la orientación adoptada el 7 de julio por el Comité Olímpico Internacional -COI-, que levantó provisionalmente la suspensión del Comité Olímpico Ruso -ROC- y declaró que sus recomendaciones anteriores sobre la participación rusa habían dejado de ser aplicables. La restitución llegó después de que el ROC retirara de su estructura a organizaciones deportivas de territorios bajo la jurisdicción del comité ucraniano. El organismo olímpico no ha determinado todavía qué protocolo aplicará a las banderas, los himnos y la representación nacional en Los Ángeles 2028, pero ha dejado que las federaciones decidan sobre sus propias competiciones.
Un criterio por federación
La interpretación más amplia se encuentra en organismos como la Federación Internacional de Balonmano -IHF-, que ha aprobado el regreso completo de equipos, oficiales y expertos rusos y bielorrusos. La Federación Mundial de Baile Deportivo -WDSF- eliminó sus categorías neutrales y los controles de elegibilidad asociados, aunque conserva medidas antidopaje específicas para los representantes rusos. World Boxing también devolvió a Rusia su bandera, su himno y sus uniformes nacionales, pero mantiene la supervisión disciplinaria y la Federación Rusa de Boxeo continuará como miembro avalado hasta que el Congreso decida sobre su admisión definitiva.
Otras federaciones han llegado a conclusiones opuestas. World Curling permite competir a los deportistas júnior rusos y bielorrusos, pero mantiene apartados a los rusos de categoría absoluta durante el resto de 2026 al considerar que su regreso ocasionaría dificultades para la integridad y la seguridad de los campeonatos. La Federación Internacional de Hockey sobre Hielo -IIHF- estudia cada torneo según su seguridad, viabilidad operativa e integridad deportiva y conserva amplias exclusiones para 2027. World Athletics mantiene fuera a deportistas, oficiales y personal de apoyo de los dos países, incluso bajo condición neutral, porque considera insuficientes los avances hacia la paz y recuerda que la guerra continúa afectando a las instalaciones y la preparación de los atletas ucranianos.
Flexibilidad o fragmentación
El Gobierno ucraniano ha pedido a la FIA que reconsidere su decisión. El ministro de Juventud y Deportes, Matvii Bidnyi, afirmó el martes que los motivos que originaron las medidas no han desaparecido y advirtió contra la utilización del deporte como instrumento para normalizar la agresión. “Pedimos que esta decisión sea revocada”, señaló el dirigente, mientras que la Federación de Automovilismo de Ucrania aseguró que el cambio la había tomado por sorpresa. La FIA respondió que la revisión sigue la postura reciente del COI y actuaciones similares de otras organizaciones deportivas, aunque mantiene el veto territorial y la obligación de respetar las sanciones internacionales.
El modelo permite que cada federación valore las condiciones particulares de sus campeonatos y decida cuánto peso concede a la seguridad, la integridad, el antidopaje, las leyes nacionales o la evolución de la guerra. También provoca que un mismo deportista pueda representar plenamente a Rusia en automovilismo, boxeo o balonmano, acceder únicamente a categorías juveniles en curling y permanecer excluido del atletismo. Con la competición olímpica de Los Ángeles todavía por definir, queda una cuestión pendiente: ¿favorece al COI esta flexibilidad basada en la autonomía federativa o puede la ausencia de un criterio común trasladar al escenario olímpico una política diferente para cada deporte?
