El Campeonato Mundial de Ciclismo de Montaña UCI 2026 comenzará este miércoles 26 de agosto en Val di Sole, Italia, con una jornada que marcará el inicio de cinco días de competición y la disputa de 17 maillots arcoíris en cinco modalidades. La primera prueba será el E-Mountain Bike Cross-country (E-XC), una disciplina que combina las exigencias físicas y técnicas del cross-country con la particular gestión de la potencia de una bicicleta eléctrica. Tanto la categoría Élite femenina como la masculina afrontarán un circuito de aproximadamente 3,5 kilómetros y 200 metros de desnivel positivo, diseñado para poner a prueba la capacidad de los corredores en ascensos pronunciados, zonas de raíces, descensos técnicos y tramos que obligarán a encontrar el equilibrio preciso entre velocidad, control y energía.
En la competición femenina, la atención estará puesta en la austriaca Anna Spielmann, vigente campeona mundial UCI y principal candidata a quedarse con el primer maillot arcoíris de esta edición. Su triunfo en Bellwald, Suiza, en 2025, fue una demostración de autoridad: lideró desde las primeras vueltas y terminó con 35 segundos de ventaja sobre Kathrin Stirnemann. A sus 27 años, Spielmann llega además con antecedentes que respaldan su candidatura, entre ellos el título de la clasificación general de la Copa del Mundo UCI de E-XC conseguido en 2024 y varias victorias en el circuito. Frente a ella estarán corredoras como su compatriota Tamara Wiedmann, la italiana Anna Oberparleiter, ocho veces campeona nacional, y las internacionales Roberta Kelly Stopa y Patrycja Jeziorska. En hombres, todas las miradas estarán sobre el francés Jérôme Gilloux, ganador de cuatro títulos mundiales UCI de E-XC y dominador de la especialidad desde sus primeros campeonatos. Tras conquistar el título nacional francés en julio, buscará en Val di Sole un quinto campeonato mundial y el tercer triunfo consecutivo. El suizo Joris Ryf, los italianos Daniele Braidot y Mirko Tabacchi, además de Stephane Tempier, Wyn Masters y Lukas Dennda, aparecen entre los nombres que intentarán impedirlo.
Spielmann y Gilloux parten como favoritos
La prueba femenina tendrá en Spielmann a una corredora que conoce bien lo que significa competir bajo la presión de defender un título mundial. Su campeonato de 2025 no solo estuvo marcado por el resultado, sino también por la manera en que construyó la carrera, tomando el control desde el comienzo y ampliando progresivamente la diferencia con sus perseguidoras. En Val di Sole deberá enfrentarse a un escenario diferente y a una competencia que llega con argumentos propios. Tamara Wiedmann representa una amenaza desde la experiencia del XCO, mientras que Anna Oberparleiter tendrá un elemento adicional a su favor: el conocimiento del terreno y el respaldo de la afición italiana. La corredora de 35 años acumula cuatro títulos nacionales de E-XC y estuvo cerca de sumar otro en julio, cuando terminó segunda. A ellas se suman Stopa, antigua campeona nacional de maratón de cross-country, y Jeziorska, completando un grupo de corredoras capaces de convertir la primera carrera del Mundial en una disputa abierta.
En la Élite masculina, la historia reciente del E-XC coloca a Gilloux en una posición particular. El francés ha sido una de las grandes figuras de esta disciplina desde la creación de los primeros títulos mundiales UCI, y sus cuatro maillots arcoíris reflejan una hegemonía construida a lo largo de los años. En 2019 fue segundo detrás de Alan Hatherly, mientras que en 2020 volvió a ocupar la segunda posición, esta vez por detrás de Tom Pidcock. Desde entonces, Gilloux se consolidó como una referencia de la especialidad y llega a esta edición después de conquistar nuevamente el campeonato francés. Su capacidad para superar las pendientes, controlar la bicicleta en los sectores técnicos y reservar energía para acelerar en los metros finales será puesta a prueba por Joris Ryf, campeón mundial en 2023 y segundo en 2025, además de los italianos Braidot y Tabacchi. Este último llega especialmente motivado tras haber ganado la clasificación general de la Copa del Mundo UCI de E-XC en 2025.
Un circuito que exigirá mucho más que potencia
El recorrido de Val di Sole será uno de los grandes protagonistas de la jornada inaugural. Con cerca de 3,5 kilómetros y alrededor de 200 metros de desnivel positivo, el circuito obligará a los participantes a repetir varias veces una combinación de ascensos y sectores técnicos en los que la condición física deberá complementarse con una gestión precisa del motor. Las pendientes pronunciadas exigirán modificaciones constantes de la cadencia, mientras que las subidas a baja velocidad, cubiertas de raíces, pondrán el foco en la tracción y en la capacidad de entregar potencia de manera controlada. En E-XC, contar con un motor eléctrico no elimina la necesidad de administrar el esfuerzo: convierte esa gestión en una parte central de la estrategia de carrera.
Entre los puntos más exigentes aparece el Bosco dell’Orso, un tramo que atraviesa un denso bosque alpino y que incorpora raíces expuestas y superficies resbaladizas. La elección de la trazada será fundamental para conservar velocidad sin comprometer el control, especialmente en un terreno donde una pequeña pérdida de estabilidad puede traducirse rápidamente en segundos. A lo largo del circuito también aparecerán jardines de rocas, saltos naturales, grandes peñascos, raíces con inclinación lateral y descensos técnicos. Cada uno de estos elementos obligará a los corredores a tomar decisiones rápidas mientras administran la potencia de sus bicicletas. En un recorrido compacto, donde las categorías Élite completarán múltiples vueltas, la capacidad de combinar resistencia, técnica, precisión y control del motor será determinante desde los primeros metros de la competición.
