Kieren Perkins, máximo ejecutivo deportivo de Australia, pide modernizar Brisbane 2032
Juan José Saldaña
septiembre 7, 2026

Los Juegos Olímpicos siempre han convivido con una tensión difícil de resolver: preservar una historia construida durante más de un siglo y mantenerse conectados con las nuevas generaciones. De cara a Brisbane 2032, ese debate vuelve a instalarse con fuerza después de que Kieren Perkins, ex campeón olímpico y actual máximo ejecutivo deportivo de Australia, advirtiera que el futuro del movimiento olímpico podría verse comprometido si su programa no es capaz de modernizarse.

Perkins ha pedido al Comité Olímpico Internacional que revise con profundidad qué deportes y disciplinas deben ocupar un lugar en los Juegos del futuro. Sin mencionar nombres concretos, sostuvo que existen deportes tradicionales que, pese a la historia y el cariño que despiertan, han perdido relevancia en el contexto actual, mientras otros han ganado popularidad y podrían merecer una posición más importante. La discusión llega en un momento especialmente sensible, cuando Brisbane prepara su programa y deportes como el críquet y el netball buscan aprovechar la oportunidad de competir ante su público local.

La difícil convivencia entre tradición y relevancia moderna

La advertencia de Perkins apunta directamente a una de las grandes preguntas que enfrenta el movimiento olímpico: cuánto peso debe tener la tradición a la hora de decidir qué permanece y qué cambia. Deportes como el pentatlón moderno o la equitación cuentan con una larga historia olímpica y comunidades profundamente comprometidas, pero su alcance y popularidad resultan muy distintos a los de disciplinas centrales como el atletismo o la natación. El desafío no consiste únicamente en medir audiencias, sino también en determinar qué deportes pueden conectar con nuevas generaciones sin perder la identidad que ha convertido a los Juegos en uno de los mayores eventos deportivos del mundo.

Los cambios ya están ocurriendo dentro del programa. El pentatlón moderno eliminó la equitación y la sustituyó por una carrera de obstáculos para Los Ángeles 2028, mientras que el breakdance, una de las incorporaciones más discutidas de París 2024, no continuará en la próxima edición. Al mismo tiempo, el Comité Olímpico Internacional ha comenzado a trabajar con una metodología centrada en disciplinas individuales y no únicamente en deportes completos, evaluando factores como su atractivo global, los costes, la complejidad operativa y la representación de los atletas. Para Perkins, la capacidad de asumir este proceso de transformación será determinante para el futuro del programa olímpico.

Críquet, netball y la disputa por un lugar en Brisbane

La proximidad de Brisbane 2032 ha abierto también una competencia entre deportes que ven en los Juegos australianos una oportunidad histórica. El críquet regresará al programa olímpico en Los Ángeles 2028 y Cricket Australia ya trabaja junto al Consejo Internacional de Críquet para impulsar su continuidad en Brisbane. La posibilidad de que una final olímpica se dispute en el Gabba ha comenzado incluso a formar parte de la conversación, reflejando la importancia cultural que este deporte tiene en Australia y el interés por aprovechar unos Juegos organizados en un país donde cuenta con una enorme base de seguidores.

El netball también busca abrirse paso, respaldado por su fuerte presencia en Australia, especialmente entre las mujeres. Una encuesta independiente encargada por Netball Australia indicó que dos tercios de los australianos quieren ver este deporte en Brisbane 2032. Mientras tanto, disciplinas como el lacrosse trabajan para demostrar el valor que pueden aportar al movimiento olímpico tras su regreso previsto para Los Ángeles 2028, y deportes tradicionales como el remo defienden su capacidad para evolucionar sin romper con su legado. El Comité Organizador de Brisbane 2032 deberá avanzar en medio de estas presiones, con un amplio interés de diferentes federaciones y la posibilidad de proponer hasta cuatro disciplinas adicionales mientras el COI prepara la definición del programa que marcará los Juegos australianos.