Doce selecciones fuera de casa: el problema de los estadios en África
Javier Nieto
septiembre 23, 2026

Al menos doce selecciones disputarán fuera de su país un partido asignado como local durante las dos primeras jornadas de clasificación para la Copa Africana de Naciones -CAN- de 2027. Mauritania, Sierra Leona, Namibia, Níger, Sudán, Senegal, Lesoto, República Centroafricana, Eritrea, Benín, Madagascar y Somalia deberán recibir a sus adversarios en otro territorio entre el 24 y el 30 de septiembre. La situación adquiere una importancia especial dentro de una fase formada por seis encuentros, en la que cada equipo dispone únicamente de tres oportunidades para competir ante su público y los pequeños márgenes pueden determinar el acceso al torneo que organizarán Kenia, Tanzania y Uganda.

Los doce casos no responden exactamente al mismo problema. Diez están relacionados con estadios sin homologación, recintos en obras o instalaciones que todavía no han completado las modificaciones exigidas por la Confederación Africana de Fútbol -CAF-. Sudán actúa fuera por las consecuencias de la guerra sobre su actividad deportiva y Senegal ha intercambiado el orden de sus partidos con Mozambique debido a la indisponibilidad temporal de sus principales estadios. Los reglamentos de la CAF obligan a una federación que no dispone de un recinto aprobado para una competición concreta a designar otro estadio autorizado fuera de su territorio. La medida protege las condiciones del terreno de juego, la seguridad, la iluminación, los vestuarios, los servicios médicos y la producción televisiva, pero traslada a las asociaciones nacionales los costes deportivos y operativos de competir lejos de casa.

Marruecos recibe cuatro partidos desplazados

Marruecos se convertirá en el principal receptor de estos encuentros. Mauritania jugará contra República Centroafricana en el Estadio Larbi Zaouli de Casablanca después de que ninguno de sus tres posibles recintos pudiera completar a tiempo la homologación. El Estadio Olímpico todavía debe finalizar la instalación del césped natural y los asientos antes de someterse a una inspección; la ampliación del Cheikha Boïdiya de 8.000 a 16.000 localidades acumula retrasos relacionados con la financiación; y el estadio de Nouadhibou necesita adaptarse a nuevas exigencias técnicas para renovar una autorización que ya había obtenido. La federación mauritana considera temporal el traslado, pero su explicación muestra cómo las obras, los plazos administrativos y la actualización de las normas pueden dejar simultáneamente fuera de servicio varias alternativas nacionales.

Sierra Leona recibirá a Zimbabue en El Yadida mientras continúa la rehabilitación del Siaka Stevens de Freetown, cuyos trabajos afectan al césped, la iluminación, los vestuarios, las gradas y el drenaje. República Centroafricana ejercerá como local ante Burkina Faso en Casablanca porque tampoco dispone de una sede aprobada, aunque su federación no ha publicado un diagnóstico reciente que identifique las deficiencias de un recinto concreto. Madagascar tiene previsto enfrentarse a Tanzania en Marruecos mientras el estadio Barea de Mahamasina permanece pendiente de obras y homologación. La adecuación de la superficie de juego forma parte de las observaciones planteadas por la CAF y no llegará a tiempo para esta ventana; Meknés aparece como sede en los calendarios difundidos para el encuentro, aunque la publicación general de la confederación todavía no precisa la ciudad.

Obras pendientes desde Windhoek hasta Cotonú

Namibia recibirá al Congo en Francistown, Botsuana, porque continúa sin un estadio apto para partidos internacionales de esta categoría. El Independence Stadium de Windhoek espera una modernización y el Sam Nujoma también se encuentra en obras, cuyo ritmo ha llevado al Gobierno a solicitar que se acelere su ejecución. Níger jugará contra Lesoto en el Accra Sports Stadium de Ghana después de que el General Seyni Kountché de Niamey perdiera la homologación para encuentros de selecciones absolutas. No se ha divulgado un informe actualizado con todas las deficiencias pendientes, pero la federación nigerina ya ha obtenido autorización para utilizar Accra como sede provisional.

Cuatro días después de visitar a Níger, Lesoto también deberá ejercer como local fuera de su territorio. Recibirá a Marruecos en el Toyota Stadium de Bloemfontein, Sudáfrica, porque sus estadios no cumplen actualmente las condiciones establecidas por la CAF. El Setsoto de Maseru ha vuelto a acoger la liga nacional después de la instalación de césped artificial, pero todavía no posee la aprobación necesaria para este partido. Benín se medirá con Mauritania en Abiyán mientras prosigue la reforma del Estadio de la Amistad General Mathieu Kérékou de Cotonú. Una visita de la federación beninesa constató avances en las obras, pero también formuló nuevas observaciones técnicas para completar su adaptación a las normas de la CAF y la FIFA.

Casos extremos y una ventaja local perdida

Eritrea recibirá a Sudáfrica en El Cairo porque los estadios de Asmara continúan sin cumplir los requisitos internacionales, aunque tampoco existe un informe público reciente que detalle cada una de sus carencias. Somalia figura como local frente a Costa de Marfil en Abiyán después de que inicialmente se informara de una solicitud para utilizar Accra. La CAF ha confirmado que la selección marfileña disputará el encuentro en su propio país, aunque no ha concretado el estadio. El desplazamiento produce una anomalía mayor que la elección de una sede verdaderamente neutral: Somalia aparecerá administrativamente como anfitriona, pero jugará ante el público y dentro de la estructura organizativa de su adversario.

Sudán y Senegal completan la lista por circunstancias diferentes. La selección sudanesa recibirá a Etiopía en el Estadio Nacional de Yuba, en Sudán del Sur, dentro de un contexto en el que la guerra ha interrumpido competiciones, desplazado a equipos y obligado a preparar numerosos partidos desde el extranjero. Senegal, por su parte, comenzará ante Mozambique en el Estadio Nacional de Zimpeto, en Maputo, pese a que el encuentro le correspondía inicialmente como local. Su federación acordó invertir el orden de los partidos porque el Abdoulaye Wade está condicionado por los preparativos de los Juegos Olímpicos de la Juventud Dakar 2026 y el césped del Léopold Sédar Senghor no ofrece las condiciones necesarias. Al igual que Somalia, disputará en el país de su rival un encuentro que debía concederle la ventaja de jugar ante su público.

La consecuencia supera la pérdida de apoyo en las gradas. Las federaciones deben contratar instalaciones en otro país y asumir desplazamientos, alojamientos, transporte interno, seguridad, sesiones de entrenamiento y organización, mientras renuncian a ingresos de taquilla, exposición para sus patrocinadores y actividad económica alrededor del partido. Las normas de homologación resultan necesarias para garantizar condiciones seguras y comparables, pero la coincidencia de doce selecciones fuera de su territorio revela una carencia más amplia. Retrasos en las obras, problemas de financiación, mantenimiento insuficiente y homologaciones que no se renuevan están concentrando parte de la clasificación africana en un reducido grupo de países capaces de prestar sus estadios. La carrera hacia la CAN 2027 empieza así con una competición cada vez más exigente en su organización, pero con numerosas federaciones que todavía no pueden asegurar una de sus condiciones más elementales: jugar como locales dentro de su propio país.