La presidenta del Comité Olímpico Internacional -COI-, Kirsty Coventry, encontró durante su primera visita oficial a Utah una parte del legado de 2034 ya en funcionamiento. “Lo que me llamó la atención es que el legado olímpico de Utah no está expuesto detrás de una vitrina: está aquí, sobre el hielo y en unas instalaciones llenas de actividad”, explicó después de acompañar a jóvenes jugadoras de hockey en Salt Lake City. La dirigente había comenzado la jornada en la Washington Elementary School, donde participó en una actividad educativa, y la terminó en el Steiner Ice Arena con deportistas de entre 14 y 16 años. Las dos visitas mostraron la estrategia con la que el comité organizador pretende acercar los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Invierno a una generación que no había nacido cuando Salt Lake City los recibió en 2002.
Utah 2034 dispone ya de los 13 recintos incluidos en su plan de competición y no prevé construir una sede deportiva completamente nueva. Diez de ellos fueron utilizados durante los Juegos de 2002 y los demás también existen y mantienen actividad regular. Esa estructura permite dedicar parte de los primeros años de preparación a programas educativos, ayudas al deporte juvenil y participación comunitaria, pero no elimina la necesidad de inversión. Las instalaciones deberán modernizar iluminación, superficies, accesibilidad, tecnología, zonas para espectadores y producción televisiva, además de incorporar estructuras temporales. Una estimación presentada en junio ante el legislativo estatal situó por encima de 50 millones de dólares las mejoras todavía necesarias en recintos públicos. Utah había concedido aproximadamente 53 millones en subvenciones y ya había empleado 46 millones en actuaciones en el Utah Olympic Park, Soldier Hollow y otros complejos. El transporte, la seguridad y los servicios públicos requerirán recursos adicionales aunque el coste sea inferior al de levantar una red de estadios desde el principio.
Los Juegos entran en 72 colegios
Coventry conoció en Washington Elementary el programa Champion Schools 34, que comienza este curso como proyecto piloto en 72 escuelas de siete distritos de Utah. La iniciativa utiliza los valores olímpicos y paralímpicos para trabajar la lectura, la participación escolar y la continuidad académica. Su plataforma digital incorpora planes de clase para profesores, recomendaciones de libros, vídeos motivacionales protagonizados por deportistas y un sistema que permite registrar los minutos de lectura y obtener reconocimientos. Cada mes se dedicará a un valor diferente y los centros podrán alcanzar la consideración de Champion School mediante el compromiso de sus alumnos. El contenido adapta a la realidad educativa estatal recursos del Olympic Values Education Programme, aplicado según el COI en 138 países y utilizado por más de 60 millones de jóvenes.
Los estudiantes accedieron al gimnasio con pancartas elaboradas por sus clases y Amy Garff, presidenta del Comité de Educación de Utah 2034, llevó la antorcha que había portado durante los Juegos de Milano Cortina 2026. La patinadora olímpica Julie Letai leyó uno de sus libros infantiles preferidos y, al regresar a las aulas, cada alumno recibió un ejemplar para llevar a casa. Coventry relacionó el aprendizaje con las experiencias anteriores a cualquier resultado deportivo: “Ser campeón comienza mucho antes de que alguien suba a un podio. Empieza en momentos como estos: al sentir curiosidad, aprender algo nuevo, superar algo difícil y tener el valor de intentarlo otra vez”. Champion Schools 34 constituye la primera fase de una estrategia dirigida por un comité de 16 integrantes procedentes de la educación, el deporte, las empresas y organizaciones sociales. El piloto permitirá analizar la participación y el tiempo de lectura antes de decidir su ampliación a más centros del estado.
La primera aportación al deporte juvenil
La segunda parte de la visita llevó a Coventry al Steiner Ice Arena, una pista vinculada a la preparación de los Juegos de 2002 y todavía utilizada por deportistas y programas comunitarios. Allí entrenó con las Utah Lady Grizzlies, la única organización de hockey exclusivamente femenino del estado, que recibe jugadoras de Utah y de otros territorios de la región Mountain West. Sus equipos han alcanzado durante cinco temporadas consecutivas los campeonatos nacionales femeninos de USA Hockey y las formaciones sub-14 y sub-16 se clasificaron en 2026. Coventry observó la sesión, conversó con las participantes y les entregó una aportación de 5.000 dólares de Utah 2034. Fue la primera inversión directa del comité organizador en deporte juvenil dentro de su programa de impacto comunitario.
La ayuda formó parte del Utah Youth Sports Giving Day, una campaña desarrollada del 12 al 26 de septiembre para financiar clubes y organizaciones que facilitan el acceso de niños y adolescentes al deporte. La iniciativa se fijó el objetivo de reunir tres millones de dólares y dispuso de más de 1,5 millones para complementar las donaciones, incluida una aportación equivalente a cada dólar entregado durante el primer millón. El planteamiento no se limita a buscar futuros deportistas olímpicos. Pretende reducir el coste de las cuotas, el material, los viajes y el uso de instalaciones para que más jóvenes puedan encontrar una actividad y permanecer en ella. “No todos llegarán a ser deportistas de élite, pero el deporte les permite descubrir una comunidad, establecer relaciones y aprender sobre sí mismos”, explicó Coventry. Algunas de las jugadoras con las que compartió la pista podrían tener edad para aspirar a competir en 2034; para las demás, el beneficio buscado consiste en disponer de una estructura deportiva más accesible durante los años anteriores.
Un legado activo que también necesita renovarse
La continuidad de las instalaciones de 2002 sostiene ese modelo. El Utah Olympic Park, el Utah Olympic Oval y el Soldier Hollow Nordic Center, administrados por la Utah Olympic Legacy Foundation, registran conjuntamente más de 1,4 millones de usos anuales entre entrenamiento, competiciones, programas educativos y actividades recreativas. Esa utilización ha evitado el abandono de recintos especializados cuyo mantenimiento resulta especialmente costoso. También obliga a actualizarlos. El Olympic Park prepara nuevas cubiertas, sistemas de sombra e iluminación televisiva para la pista de deslizamiento con el fin de estabilizar las condiciones del hielo, reducir el consumo energético y mejorar la experiencia del público. Las inversiones ya realizadas incluyen asimismo actuaciones en Soldier Hollow, Peaks Ice Arena, Weber County Sports Complex y Maverik Center. La ventaja de Utah reside, por tanto, en renovar una red existente y probada, no en prescindir de obras.
La organización pretende financiar la preparación operativa mediante ingresos comerciales y utiliza Podium34 como plataforma filantrópica para reunir 300 millones de dólares destinados tanto a los Juegos como a proyectos comunitarios relacionados con deporte juvenil, salud mental, voluntariado, cultura y sostenibilidad. La conservación de las sedes reduce el peso que la construcción suele tener durante la primera etapa de una candidatura y permite comenzar antes esos programas, aunque su legado dependerá de cuántos estudiantes, deportistas y organizaciones puedan mantenerlos después de las primeras acciones. “Estos jugadores ni siquiera habían nacido cuando los Juegos estuvieron aquí en 2002, pero entrenan en una pista utilizada entonces por olímpicos e imaginan lo que 2034 puede significar para ellos”, resumió Coventry. “Eso es lo que debe hacer un legado: seguir abriendo puertas para la próxima generación”.
