La carrera por la presidencia de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) entra en su recta final con Wadim Rosenstein como uno de los protagonistas de la votación que se celebrará este 26 de septiembre en la Asamblea General de Samarcanda, Uzbekistán. El empresario alemán ha reunido respaldos de federaciones nacionales y dirigentes del ajedrez de Europa y África, en una campaña que busca impulsar una nueva forma de entender la gestión del organismo y su relación con las asociaciones que lo integran.
Acompañado por Gordon Tang, vicepresidente ejecutivo del Consejo Olímpico de Asia, Rosenstein ha construido su propuesta sobre una premisa central: que la FIDE debe responder de manera más directa a las necesidades de sus federaciones miembro, independientemente de su tamaño o capacidad económica. Su candidatura combina experiencia en el ajedrez competitivo, gestión de eventos internacionales y relaciones dentro del deporte organizado, con un programa que plantea reforzar el apoyo institucional y ampliar las oportunidades de desarrollo para las distintas comunidades ajedrecísticas.
Rosenstein reúne apoyos de dirigentes y federaciones de distintos continentes
Durante las últimas semanas, la candidatura de Rosenstein ha sumado adhesiones de representantes del ajedrez europeo y africano. Entre quienes han expresado públicamente su respaldo figuran Zurab Azmaiparashvili, presidente de la Unión Europea de Ajedrez; Eloi Relange, presidente de la Federación Francesa de Ajedrez; y Lewis Ncube, exvicepresidente de la FIDE. También se han sumado las federaciones de Montenegro y Mozambique, mientras que esta semana el expresidente de la FIDE Kirsan Ilyumzhinov anunció su apoyo en Samarcanda.
Estos respaldos sitúan a Rosenstein en el centro de una coalición que busca impulsar cambios en la administración del ajedrez internacional. La diversidad geográfica de los apoyos refleja la presencia de dirigentes y federaciones con realidades distintas, en un proceso electoral que pone sobre la mesa el papel que debe desempeñar la FIDE en el acompañamiento de sus miembros. La campaña sostiene que la adhesión de estos actores responde a la necesidad de fortalecer la relación entre el organismo rector y las federaciones nacionales.
Un programa centrado en las federaciones y el desarrollo del ajedrez
La propuesta de Rosenstein parte de una idea que busca situar a las federaciones nacionales en el centro de la gestión de la FIDE. El candidato considera que el organismo debe ofrecer resultados concretos a sus miembros y garantizar que tanto las federaciones grandes como las pequeñas puedan acceder a recursos y oportunidades para desarrollar el ajedrez. «Cada federación, grande o pequeña, debería poder señalar qué hace la FIDE por ella. Hoy, demasiadas no pueden hacerlo», afirmó Rosenstein antes de la votación. Su planteamiento apunta a una estructura que responda de manera más directa a las necesidades de quienes sostienen el crecimiento de este deporte en sus respectivos países.
La candidatura también se apoya en la trayectoria de Rosenstein, quien comenzó su relación con el ajedrez en las competiciones juveniles de Alemania y posteriormente desarrolló una carrera empresarial internacional. A través de WR Chess, ha organizado y financiado torneos de élite que han atraído nuevos patrocinadores y públicos al deporte. A su lado, Gordon Tang aporta experiencia en gobernanza deportiva internacional y vínculos con el movimiento olímpico asiático. La combinación de ambos perfiles busca conectar la gestión institucional con la organización de eventos y la generación de oportunidades para las federaciones, en un momento en que los delegados se preparan para definir el futuro de la dirección de la FIDE.
