Una pista junto a una estación y dos oros inéditos: el 3×3 en los Juegos Asiáticos
Javier Nieto
octubre 1, 2026

El baloncesto 3×3 de los Juegos Asiáticos de Aichi-Nagoya terminó el 25 de septiembre en una cancha que se había instalado frente a la estación de Kinjō-futō, en la zona portuaria de Nagoya. Allí, Corea del Sur ganó por primera vez el oro masculino tras vencer a Catar por 19-10, mientras que Japón conquistó su primer título femenino con un 21-11 ante Filipinas. Para las filipinas también hubo una novedad: nunca habían llegado tan lejos en esta modalidad dentro de los Juegos Asiáticos.

El 3×3 debutó en el programa de los Juegos en Yakarta 2018, estuvo presente en Hangzhou y disputó en Aichi-Nagoya su tercera edición. La competición forma parte de los Juegos organizados por el Consejo Olímpico de Asia -OCA- y reúne pruebas masculina y femenina de categoría sub-23. Para las selecciones supone una cita distinta de la Copa de Asia de la Federación Internacional de Baloncesto -FIBA-, aunque los resultados de este año muestran cómo algunos equipos han enlazado ambos torneos.

Una cancha cubierta junto al puerto de Nagoya

La organización levantó una instalación temporal ante la estación de Kinjō-futō, en la línea ferroviaria Aonami. La pista tenía techo, pero seguía siendo un escenario abierto al ambiente del puerto. Durante los primeros partidos, el viento complicó los tiros exteriores de Japón; más adelante llegó la lluvia. El Comité Olímpico Japonés describió cómo, pese al tiempo, los aficionados acudieron a presenciar los encuentros. La ubicación permitía, además, ver la cancha nada más salir de la estación.

El emplazamiento daba una forma concreta a la presencia del 3×3 en estos Juegos: un torneo de medallas montado durante unos días en una plaza, con una pista distinta de la utilizada para el baloncesto de cinco jugadores. En Yakarta 2018, primera edición de la modalidad, participaron 36 equipos de 21 países. Ocho años después, Aichi-Nagoya volvió a reservarle dos títulos dentro del programa asiático, mientras las federaciones participantes trabajaban también con sus selecciones jóvenes en otras competiciones internacionales.

Corea del Sur suma el oro en 3×3 al de baloncesto

El equipo masculino de Corea del Sur llegó a la final sin haber perdido ninguno de sus cinco partidos anteriores y cerró el torneo con un balance de seis victorias. Competía con el mismo cuarteto que había obtenido la plata en la Copa de Asia 3×3 de FIBA en abril. Lee Ju-yeong anotó nueve puntos ante Catar y explicó el resultado por “nuestra energía y nuestra gran resistencia”. El oro tuvo otra particularidad para la delegación surcoreana: cinco días antes, su selección masculina también había ganado el torneo de baloncesto de cinco jugadores.

El camino de Japón hacia el título femenino fue muy diferente. Perdió sus dos primeros partidos, ante Taipéi Chino e Irán, y necesitó ganar el siguiente para seguir adelante. Yuki Hirashita se había incorporado al equipo a última hora por la lesión de una compañera; era, además, una jugadora de la prefectura anfitriona de Aichi. Japón acabó eliminando en cuartos a China, campeona de las dos ediciones anteriores, y derrotó en semifinales a Corea del Sur, que le había ganado en la fase de grupos. En la final, Hirashita sumó nueve puntos y Sakura Horiuchi, ocho. “Sabía que un tiro de dos puntos podía ser decisivo, así que pensé en ser agresiva e intentarlo”, contó Hirashita sobre la canasta que fijó el 21-11.

Filipinas enlaza dos finales continentales

La plata de Filipinas llegó meses después de que su selección femenina disputara por primera vez la final de la Copa de Asia de FIBA. En los Juegos Asiáticos ganó todos sus partidos de grupo y superó a Singapur y Tailandia para alcanzar el encuentro por el oro. Amyah Espanol expresó lo que significaba volver con una medalla: “Lo hemos intentado con todas nuestras fuerzas. Nos alegra poder llevar algo de vuelta a Filipinas”. Corea del Sur se llevó el bronce femenino al vencer a Tailandia por 21-8.

Catar también regresó a una final conocida: en Hangzhou había sido plata masculina y en Nagoya volvió a quedarse a un paso del título. “Es agridulce. Hemos conseguido una medalla, pero no alcanzamos nuestro objetivo”, reconoció Nazar Mahmoud tras el partido ante Corea del Sur. Irán completó el podio masculino con una victoria por 21-10 sobre Filipinas en el encuentro por el bronce.