Takeshi Okada ha dimitido como vicepresidente de la Federación Japonesa de Fútbol -JFA- al considerar que las actuaciones relacionadas con la FIFA y el Mundial se alejan de sus principios sobre la integridad del deporte. La federación anunció su salida el 28 de octubre, con efecto desde el día 24: al día siguiente del congreso extraordinario de la Confederación Asiática de Fútbol -AFC-, celebrado en Tokio, donde su presidente, Salman bin Ibrahim Al Khalifa, respaldó la reelección de Gianni Infantino. La renuncia añade una nueva disidencia al respaldo anunciado en Tokio, cuestionado también por el presidente de la Federación Jordana de Fútbol, el príncipe Ali bin Al Hussein, quien rechazó que Asia estuviera unida detrás de Infantino y denunció la conducción política del congreso.
“Guiado por mi convicción de que el deporte debe encarnar la integridad, siempre he valorado su importancia social”, explicó Okada en el comunicado de la JFA. “Sin embargo, la serie de actuaciones en torno al Mundial de la FIFA de este año representa una divergencia significativa respecto a mis convicciones personales. Como deportista, no puedo aceptarlo, y eso me ha llevado a tomar esta decisión”. También reconoció el contexto en el que se mueve su federación: “Dada la relación con la Confederación Asiática de Fútbol y el impacto sobre el fútbol japonés, entiendo que existen razones prácticas para alinearse con la posición de la AFC”.
Las diferencias dentro de Japón
La prensa japonesa sitúa detrás de la dimisión un desacuerdo con la orientación del presidente de la JFA, Tsuneyasu Miyamoto. Según publicó este 29 de octubre ‘Nikkan Sports’, citando fuentes conocedoras de la situación, Okada había reclamado que la federación expresara una posición más crítica ante la FIFA y discrepaba de su acercamiento a Infantino. Su salida interrumpe un mandato que debía prolongarse hasta marzo de 2028. Miyamoto había señalado tras el congreso que coordinarse con la AFC constituía la posición de partida de Japón, aunque debía valorar distintos factores antes de decidir su respaldo.
‘Yomiuri Shimbun’ aporta un antecedente concreto. De acuerdo con sus fuentes, Okada había pedido que la JFA se pronunciara sobre la suspensión de la ejecución de una sanción a un futbolista estadounidense durante el Mundial, después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hubiera solicitado supuestamente a Infantino que revisara la decisión. El diario vincula su malestar con la respuesta de la federación japonesa a ese episodio. Su petición de adoptar una posición institucional permite entender el alcance de la discrepancia: cómo debía actuar Japón ante decisiones que afectaban a la credibilidad de la competición.
Un respaldo que no cierra las diferencias
La declaración de Salman en Tokio había cambiado el equilibrio político alrededor de Infantino. La AFC pasó de cuestionar su gestión por el proyecto FIFA Forward Enterprise -FFE-, que preveía abrir parte del negocio de las competiciones a inversores privados, a apoyar un nuevo mandato. El plan había provocado críticas coordinadas de dirigentes de la AFC, la UEFA y la Concacaf antes de ser retirado. Infantino se disculpó por aquella iniciativa, pero la aproximación de la presidencia asiática no ha eliminado las diferencias sobre su liderazgo.
El otro conflicto abierto tras el congreso afecta al presidente de la Federación Jordana de Fútbol, el príncipe Ali bin Al Hussein. Ali cuestionó la supuesta unidad asiática alrededor de Infantino y denunció restricciones para intervenir en la reunión, además de aludir a coacciones, amenazas y sobornos. La AFC rechazó esas acusaciones, sostuvo que ningún representante había solicitado la palabra y remitió sus declaraciones a sus órganos judiciales. La protesta jordana y la dimisión japonesa muestran dos respuestas distintas al giro anunciado en Tokio: una impugnación pública de la conducción del congreso y una salida de la dirección federativa por discrepancias de principios.
Una salida con peso en el fútbol japonés
Okada, de setenta años, dirigió a la selección de Japón en su primer Mundial, Francia 1998, y volvió a hacerlo en Sudáfrica 2010, donde alcanzó los octavos de final. Había ejercido como vicepresidente entre 2016 y 2018 y regresó al cargo en marzo de 2022. Según ‘Yomiuri Shimbun’, había apoyado a Miyamoto desde su llegada a la presidencia en 2024. La ruptura afecta, por tanto, a una relación de colaboración dentro de la cúpula federativa y supone la salida anticipada de una de las figuras con mayor trayectoria deportiva de su dirección.
La dimensión electoral explica la importancia del apoyo asiático. La AFC reúne a 46 de las 211 federaciones con voto en la FIFA, cuya elección presidencial está prevista para el 18 de marzo de 2027 en Rabat, Marruecos. El plazo para presentar candidaturas termina el 18 de noviembre y la UEFA trabaja para encontrar una alternativa a Infantino. En ese calendario, las posiciones que adopten las asociaciones nacionales permitirán conocer cuánto respaldo reúne la orientación anunciada por Salman y qué espacio conservan quienes defienden un cambio en la presidencia.
