Arabia Saudí apuesta por consolidar su estructura deportiva de cara al Mundial 2034
Juan José Saldaña
septiembre 24, 2026

El deporte en Arabia Saudí atraviesa una nueva etapa marcada por la transformación de su modelo de desarrollo, después de varios años de inversiones millonarias impulsadas por el Fondo de Inversión Pública (PIF), por sus siglas en inglés. El país de Oriente Próximo busca pasar de la adquisición de activos y la construcción de grandes infraestructuras a la consolidación de clubes, federaciones e instituciones capaces de sostener su crecimiento a largo plazo. Con el Mundial de fútbol de 2034 como principal horizonte, el desafío ya no consiste únicamente en disponer de instalaciones de primer nivel, sino en desarrollar una estructura deportiva sólida, profesionalizada y preparada para gestionar una industria cada vez más compleja.

Esta nueva orientación fue abordada por Alwaleed Alkeaid, fundador de Saudi Sports Professionals Network, quien identifica 2026 como el inicio de una fase en la que la capacidad institucional del deporte saudí adquiere un papel central. En su análisis, el directivo plantea que la ambición deportiva del país ya está demostrada, pero advierte que el verdadero reto pasa por conseguir que las organizaciones evolucionen al mismo ritmo que las inversiones. En este escenario, la entrada en vigor de una nueva Ley del Deporte busca establecer un marco que abarque clubes, federaciones, ligas, atletas, instalaciones y academias, aunque su impacto dependerá de cómo se implemente y de su capacidad para transformar la gestión cotidiana del sector.

La institucionalización del deporte saudí y el desafío de construir organizaciones sólidas

La nueva etapa del deporte saudí sitúa la gobernanza y la profesionalización en el centro de su estrategia. La aprobación de una Ley del Deporte pretende ampliar y ordenar el marco de funcionamiento de las distintas organizaciones, pero Alkeaid advierte que la existencia de normas y estructuras formales no garantiza, por sí sola, una mejora en la gestión. Para el fundador de Saudi Sports Professionals Network, el verdadero cambio debe reflejarse en la claridad de las responsabilidades, la toma de decisiones y la rendición de cuentas. Una federación puede disponer de políticas bien definidas sin que sus competencias estén claramente delimitadas, mientras que un club puede contar con comités internos sin que eso implique una mayor responsabilidad institucional. Por ello, el desafío consiste en desarrollar una cultura de gobernanza que se traduzca en prácticas concretas y en una mayor capacidad de gestión.

Esta transformación también está vinculada al proceso de apertura del sector a la inversión privada y a la reorganización de los activos deportivos del PIF. Uno de los movimientos más relevantes fue la venta del 70% del Al-Hilal a Kingdom Holding Company por 840 millones de riales saudíes, equivalentes a unos 194 millones de euros, mientras que el fondo soberano conservó el 30% de la propiedad. Según Alkeaid, otros cinco clubes también han sido ofrecidos a inversores, en un proceso que coincide con el interés del Gobierno saudí por atraer capital privado al sector. Las autoridades informaron de más de 80 manifestaciones de interés relacionadas con 22 clubes, una señal de la apertura del modelo deportivo a nuevos actores. La privatización, sin embargo, plantea la necesidad de que las entidades desarrollen estructuras administrativas y comerciales capaces de sostener su actividad, con una gestión más profesional y modelos de negocio que no dependan exclusivamente de la inversión pública.

El Mundial 2034 como horizonte para las infraestructuras y la profesionalización del sector

La preparación del Mundial de fútbol de 2034 representa uno de los principales motores de esta transformación institucional. Arabia Saudí contempla cinco ciudades sede, 15 estadios propuestos y 134 centros de entrenamiento para albergar el torneo, una infraestructura que requerirá mucho más que la construcción y modernización de recintos. La gestión de instalaciones, la experiencia de los aficionados, la hospitalidad, las operaciones comerciales, la tecnología y la organización de eventos serán áreas fundamentales para responder a las exigencias de una competición de esta magnitud. Alkeaid sostiene que los estadios están entrando en una nueva etapa, en la que deben funcionar como negocios y espacios de actividad durante todo el año. En ese contexto, varios de los principales recintos del país fueron ofrecidos a empresas cualificadas para su operación y gestión mediante una oportunidad de inversión de tres años, con el objetivo de impulsar modelos de explotación más profesionales.

El desarrollo de estas capacidades también se vincula a la formación de profesionales y a la creación de modelos operativos sostenibles. Para Alkeaid, el capital puede acelerar la construcción de infraestructuras, pero la capacidad institucional requiere más tiempo y planificación. El directivo señala la necesidad de contar con ejecutivos, líderes comerciales, especialistas técnicos, gestores de instalaciones, expertos financieros y profesionales de datos y organización de eventos. En paralelo, el PIF avanza en la reorganización de sus inversiones y en la apertura a nuevos actores privados, mientras proyectos como Al-Qiddiya, una ciudad concebida en torno al entretenimiento, el deporte y la cultura, forman parte de la estrategia de desarrollo del país. Este macroproyecto, valorado en unos 34.000 millones de euros, está previsto como una de las sedes del Mundial 2034 y también contempla un circuito de Fórmula 1 y la celebración de un torneo de tenis de categoría Masters 1000 a partir de 2028.