La visita de H.E. Sheikh Joaan bin Hamad Al Thani, presidente del Qatar Olympic Committee -QOC- y chairman del comité organizador de los 21st Asian Games – Doha 2030, a la obra de la Villa de los Atletas en Lusail City ha servido como una nueva puesta en escena del proyecto con el que Qatar quiere dar forma a sus próximos Juegos Asiáticos. Acompañado por H.E. Eng. Mohammed bin Abdulaziz Al-Meer, presidente de la Public Works Authority -Ashghal- y miembro del comité organizador; por H.E. Jassim bin Rashid Al Buenain, secretario general del QOC; y por Dr. Ahmad Abdulla Al-Buenain, director ejecutivo del comité organizador, Sheikh Joaan recibió una actualización del desarrollo de una instalación llamada a alojar a unos 18.000 atletas durante el evento, con infraestructura integrada, equipamientos modernos y una cartera de servicios diseñada específicamente para las necesidades operativas de la competición.
La Villa de los Atletas resume, en buena medida, el modelo de Juegos que Doha está tratando de proyectar desde hace años: una edición apoyada en instalaciones de alto nivel, en una red urbana conectada, en herramientas de gestión propias del concepto de ciudad inteligente y en una narrativa de sostenibilidad tanto en diseño como en operaciones. En ese planteamiento, Lusail aparece como uno de los espacios clave para articular una parte del legado visible del evento, mientras el comité organizador insiste en que el proyecto debe responder a estándares internacionales y al mismo tiempo integrarse en una visión más amplia de eficiencia, calidad de vida y gestión tecnológica de servicios.
Doha y el modelo de unos Juegos con infraestructura ya disponible
Ese enfoque enlaza con uno de los grandes argumentos que Qatar ha repetido desde la propia candidatura: la posibilidad de organizar los Juegos con una base de infraestructuras ya operativa o prevista, sin depender de un ciclo masivo de nuevas construcciones. Una estructura de 54 deportes y disciplinas repartidos en 39 sedes de última generación, una cifra que se ha utilizado para sostener que la ciudad dispone de una ventaja diferencial frente a otros proyectos continentales.
Esa base quedó reforzada también en la primera reunión del consejo de administración del comité organizador, celebrada el 13 de enero de 2026 y presidida igualmente por Sheikh Joaan. En ese encuentro, H.E. Jassim bin Rashid Al Buenain presentó el master plan principal de los Juegos y sus pilares estratégicos, al tiempo que el órgano nombró a Dr. Ahmed Abdullah Al Buainain como director ejecutivo del comité organizador. La reunión sirvió además para fijar prioridades de gobernanza, revisar avances organizativos y subrayar varias líneas de trabajo: la coordinación entre actores del sector público y privado, la utilización óptima de la infraestructura deportiva existente, el aprovechamiento de la experiencia nacional acumulada en grandes campeonatos y la incorporación de mejores prácticas en innovación, sostenibilidad y governance.
Project Legacy y la proyección continental de Qatar
Presentado por el QOC durante la 41st Olympic Council of Asia -OCA- General Assembly de Phnom Penh el 4 de octubre de 2022, el programa Project Legacy se concibió como un mecanismo para generar beneficios previos a los Juegos para todos los National Olympic Committees -NOCs- de Asia. La base de esa propuesta era precisamente que Doha no necesitaba destinar la mayor parte de su energía a levantar infraestructura básica, lo que abría margen para dedicar recursos a otras áreas: desarrollo de atletas, training camps locales y regionales, programas sociales y culturales de youth engagement, formación y certificación profesional para personal de los NOCs, talleres médicos y antidopaje, equipamiento, apoyo médico, facility co-development y sesiones de knowledge-sharing.
La arquitectura de ese programa se diseñó, además, con una capa institucional específica. Project Legacy debía estar supervisado por un Legacy Committee presidido por Sheikh Joaan y por un executive board con representación del OCA, del comité organizador local y de otros stakeholders. Los NOCs tendrían dos convocatorias al año para presentar solicitudes a través de una plataforma online, y cada petición sería evaluada por las divisiones correspondientes del comité, con una comisión técnica independiente de representantes del OCA para evitar solapamientos y reforzar la transparencia del proceso. En la presentación de la candidatura, Doha llegó a hablar de una “Gateway to legacy now”, una idea que vinculaba el proyecto no solo a la herencia de Doha 2006, sino también a la recuperación del deporte asiático tras la pandemia y a la voluntad de ofrecer beneficios tangibles a los comités olímpicos nacionales antes de 2030. Desde ese ángulo, el evento se concibe tanto como una competición continental como una plataforma de influencia deportiva regional alineada con la Qatar National Vision 2030.
Experiencia, workforce y una villa para 18.000 atletas
Otro de los ejes del proyecto pasa por capitalizar el conocimiento organizativo que Qatar ha acumulado en la última década. En la comunicación de Doha 2030, esa experiencia aparece conectada a la organización de grandes eventos internacionales y a la idea de formar una workforce cualificada antes de los Juegos Asiáticos. Entre los ejemplos citados por el propio proyecto figuran el FIFA World Cup 2022, el IJF World Judo Championships 2023 y el FINA World Championships 2024. La preparación de Doha 2030 se apoya en una cadena de eventos previos que han permitido construir capacidades técnicas en áreas como venues, broadcast, ceremonies, transport, accreditation, hospitality y competición. A ello se suma la propia experiencia de Doha 2006.
La visita a la Villa de los Atletas en Lusail City encaja exactamente en esa narrativa. Según el comité organizador, el proyecto se está desarrollando con los más altos estándares internacionales para acoger a unos 18.000 atletas, con servicios integrados, facilities modernas y soluciones tecnológicas dirigidas a mejorar la calidad de vida y la eficiencia en la gestión de espacios y prestaciones. El componente de smart city aparece como una parte del modelo operativo del complejo, junto con el compromiso de sostenibilidad en diseño y funcionamiento. En paralelo, el comité insiste en que el proyecto debe servir como muestra de la capacidad de Qatar para articular una edición de los Juegos apoyada en infraestructura urbana avanzada y en coordinación entre instituciones como el QOC, Ashghal y el propio comité organizador.
Ajuste del ciclo continental antes de los JJOO
En las decisiones adoptadas por el 108th OCA Executive Board Meeting, celebrado en Kuwait el 15 de febrero de 2026, el organismo aceptó cambiar el ciclo de los Juegos Asiáticos para que pasen a disputarse un año antes de los Juegos Olímpicos. Según ese acuerdo, los Juegos adjudicados a Doha dejarían de celebrarse en 2030 para desplazarse a 2031, mientras que la edición asignada a Riyadh pasaría de 2034 a 2035. El documento autoriza además a la dirección del OCA a coordinar con los comités olímpicos nacionales de Qatar y Saudi Arabia, así como con las federaciones asiáticas, para llevar adelante ese ajuste. De este modo, aunque la marca del proyecto y toda su construcción institucional continúan articuladas bajo la denominación Doha 2030, el encaje final del evento dependerá también de esa reordenación del calendario continental aprobada por el OCA.
