La International Handball Federation -IHF- ha aprobado una actualización del reglamento del balonmano playa y del balonmano en silla de ruedas, que entrará en vigor el 1 de julio de 2026. Las modificaciones fueron adoptadas por unanimidad por el Consejo del organismo durante su reunión celebrada en Basilea, y forman parte de un proceso de revisión destinado a mejorar la claridad de las normas, el ritmo del juego y la gestión arbitral.
La federación internacional enmarca estos cambios dentro de su estrategia para adaptar el deporte a la evolución del juego y al crecimiento de sus distintas modalidades. En el caso del balonmano playa, disciplina con una presencia cada vez mayor en competiciones internacionales, la actualización del reglamento busca reforzar su carácter dinámico y su atractivo para jugadores, árbitros y espectadores, en un contexto en el que la modalidad aspira a consolidar su proyección global y acercarse al programa de los Juegos Olímpicos.
Nuevas reglas para acelerar y hacer más dinámico el balonmano playa
Entre las principales novedades figura una regulación más estricta del juego pasivo. A partir de la nueva redacción de la Regla 7, los equipos no podrán retrasar de forma reiterada la ejecución de un saque, lanzamiento o saque de portería para mantener la posesión sin intención de atacar. Cuando los árbitros detecten esa tendencia, mostrarán la señal de advertencia de juego pasivo, tras la cual el equipo atacante dispondrá de un máximo de cuatro pases para intentar un lanzamiento a portería.
Si el equipo no ejecuta un tiro dentro de ese límite de pases, la posesión pasará automáticamente al rival mediante un golpe franco. La normativa también aclara que cuando un jugador evite una ocasión clara de gol al optar por pasar el balón, el compañero que lo reciba estará obligado a intentar el lanzamiento. En caso contrario, el equipo perderá la posesión, una medida destinada a preservar el ritmo ofensivo y el carácter espectacular de esta modalidad.
Sanciones más severas en los últimos segundos del partido
Las modificaciones también introducen sanciones más contundentes en los momentos finales de los encuentros. En los últimos quince segundos de cada periodo y durante la fase de Golden Goal, cualquier interferencia deliberada para impedir la ejecución de un lanzamiento del equipo rival supondrá la descalificación del infractor y la concesión de un lanzamiento de seis metros para el oponente.
La misma sanción se aplicará cuando el balón esté en juego y un jugador o miembro del equipo cometa una infracción destinada a evitar una ocasión clara de gol. Además, el nuevo reglamento incorpora una suspensión obligatoria cuando un lanzamiento sin oposición golpee directamente la cabeza del portero en una acción de juego abierto, así como normas más precisas sobre el equipamiento de los jugadores, incluidos dorsales visibles entre los números 1 y 99, el uso exclusivo de protecciones blandas y la obligación de jugar descalzo, con calcetines permitidos.
Cambios en el balonmano en silla de ruedas para reforzar la inclusión
La actualización normativa también afecta al balonmano en silla de ruedas, especialmente a la modalidad four-a-side, donde se ha introducido una regla destinada a preservar el equilibrio competitivo del formato mixto. Si un equipo pierde a su única jugadora disponible por lesión o descalificación, deberá disputar el resto del encuentro con una jugadora menos y su puntuación máxima de clasificación quedará limitada a ocho puntos.
Las nuevas normas también clarifican aspectos técnicos como las dimensiones de la pista, las zonas de cambio o las especificaciones de las sillas de ruedas, que deberán someterse a inspecciones de seguridad antes de cada torneo. Asimismo, se detallan los criterios para los goles de dos puntos —incluidos lanzamientos tras un giro completo de 360 grados o goles marcados por el portero— y el procedimiento de desempate mediante shoot-out, en línea con el objetivo de la IHF de reforzar la seguridad, la equidad competitiva y la comprensión del juego en todas sus modalidades.
