El fútbol entre las apuestas que anuncia y las que sanciona
Javier Nieto
octubre 4, 2026

La Federación Turca de Fútbol -TFF- ha suspendido provisionalmente a 448 dirigentes y exdirigentes de clubes dentro de su investigación sobre apuestas, entre ellos el presidente del Trabzonspor, Ertuğrul Doğan, y el vicepresidente del Beşiktaş, Hakan Daltaban. La decisión, anunciada el miércoles, afecta a personas que ocuparon cargos durante los últimos cinco años en equipos de las dos principales categorías y que, según la federación, apostaron mientras ejercían esas funciones. Todos han sido remitidos al comité disciplinario. El expediente añade una dimensión al debate sobre la dependencia económica del fútbol respecto a las casas de apuestas: las obligaciones de integridad de quienes trabajan dentro de un deporte que también obtiene ingresos de ese negocio.

La defensa de Doğan conecta ambas cuestiones. “Estas empresas patrocinaban clubes y organizaban actos de presentación. Nadie pensaba que esto fuera a causar problemas”, declaró a ‘A Spor’’. El dirigente afirmó que había tenido una cuenta de apuestas y que la había comunicado a las autoridades: “Si cometimos un error, pedimos disculpas, pero no hemos hecho nada malo”. Sus palabras sitúan la familiaridad comercial con estos operadores dentro de la discusión, aunque el patrocinio no elimina las restricciones personales ni demuestra qué ocurrió en cada expediente. Las medidas anunciadas son provisionales y la investigación sobre apuestas no equivale, por sí sola, a una resolución que acredite manipulación de partidos.

Apostar desde dentro del fútbol

La Federación Internacional de Fútbol Asociación -FIFA- reconoce expresamente esa doble relación: “Aunque este sector es una fuente de financiación para el fútbol, también representa un riesgo para su integridad”. Sus normas prohíben a oficiales, árbitros, futbolistas y otros participantes apostar directa o indirectamente en actividades relacionadas con el fútbol. La restricción también alcanza determinadas operaciones realizadas mediante terceros y el uso de información confidencial para apostar. Un jugador puede conocer una lesión todavía no comunicada; un empleado, una decisión sobre la alineación; un dirigente, una operación pendiente. Las prohibiciones buscan proteger la competición y la confianza en sus resultados, sin que para sancionar una infracción de apuestas tenga que probarse necesariamente un amaño.

El caso de Ivan Toney permite observar cómo conviven esas restricciones con los acuerdos comerciales. En mayo de 2023, el delantero del Brentford recibió ocho meses de suspensión y una multa de 50.000 libras tras admitir 232 infracciones de las normas inglesas, correspondientes al periodo entre febrero de 2017 y enero de 2021. Cuando fue sancionado, su club llevaba a Hollywoodbets en el frontal de la camiseta. Esa relación tampoco ha terminado con la retirada de los patrocinadores de apuestas de ese espacio en la Premier League: Brentford anunció en agosto una renovación por cinco años como socio oficial de apuestas, con presencia publicitaria en el estadio y otros derechos comerciales. La sanción del jugador y el patrocinio del club responden a reglas diferentes, pero forman parte del mismo entorno deportivo.

Sanciones y tratamiento de la adicción

La respuesta al caso de Sandro Tonali incorporó, además, medidas de atención y sensibilización. En octubre de 2023, la Federación Italiana de Fútbol -FIGC- acordó una sanción de 18 meses, con ocho sustituidos por obligaciones alternativas: diez meses de suspensión deportiva efectiva, una multa de 20.000 euros, tratamiento durante al menos ocho meses y un mínimo de 16 encuentros públicos en entidades deportivas, centros federativos y organizaciones dedicadas a la recuperación de la adicción al juego. El acuerdo establecía que la fiscalía federativa supervisaría su cumplimiento y podría reabrir el procedimiento si se incumplía. El expediente introducía así obligaciones terapéuticas junto a la sanción por apostar, una cuestión que también afecta al bienestar de los profesionales del fútbol.

La responsabilidad institucional ya había llevado a la Federación Inglesa de Fútbol -FA- a revisar sus propios ingresos. En junio de 2017 anunció el fin de su acuerdo con Ladbrokes, iniciado el año anterior, y su decisión de dejar de aceptar patrocinios de empresas de apuestas. El motivo oficial fue una revisión de tres meses sobre su posición como organismo que recibía dinero de ese sector mientras se encargaba de aplicar las normas deportivas sobre apuestas. La federación mantuvo la cooperación con los operadores, incluido Ladbrokes, para intercambiar información sobre movimientos sospechosos. La decisión distinguía entre financiarse mediante un patrocinio y colaborar en la detección de posibles infracciones.

Los controles que acompañan al patrocinio

En 2024, las principales autoridades del fútbol inglés adoptaron un código voluntario para los acuerdos relacionados con el juego. Entre sus disposiciones figuran programas de formación sobre apuestas e información privilegiada para futbolistas y empleados, con contenidos adaptados a los jóvenes de las academias. También contempla cláusulas para que los operadores sujetos a la regulación británica cumplan sus obligaciones de informar sobre sospechas e integridad, y para evitar que sus promociones se dirijan específicamente a los participantes. El documento traslada así parte de la prevención a los clubes, las competiciones y los contratos comerciales, además de las responsabilidades individuales que pueden terminar en un expediente disciplinario.

El mismo código incorpora compromisos de transparencia: publicar un registro de los acuerdos activos al comienzo de cada temporada y elaborar un informe anual sobre su aplicación. Las competiciones deben identificar los patrocinios vigentes, ofrecer ejemplos concretos de las medidas adoptadas y detallar los casos en los que se haya determinado que un club o una competición no cumple el código. También establece un procedimiento de reclamación que comienza ante la entidad afectada y puede llegar al organismo independiente de defensa del aficionado. La información exigida incluye tanto los acuerdos comerciales como los incumplimientos detectados durante la temporada.