La cuenta regresiva ya está en marcha para un momento histórico para el freeride que promete marcar un antes y un después en la historia del deporte de montaña. En menos de 50 días, Ordino Arcalís, en Andorra, será el escenario del primer Campeonato Mundial de Freeride de la FIS, una cita inédita que reunirá a los mejores riders del planeta entre el 1 y el 6 de febrero, con los primeros títulos mundiales de la disciplina en juego.
Aunque Ordino Arcalís ha sido durante años una parada reconocida del Freeride World Tour (FWT), este evento representa algo completamente distinto. Para muchos atletas, no se trata solo de competir en una montaña conocida, sino de enfrentarse a un formato nuevo e independiente, donde todo se decide en una sola jornada y el campeón es simplemente quien logra la mejor bajada del día.
Un Mundial diferente: un día, una oportunidad
A diferencia de lo que ocurre en la mayoría de los deportes, el Campeonato Mundial de Freeride no implica una presión acumulativa ni cálculos estratégicos a largo plazo. Mientras el FWT 2026 se estructura en seis eventos con cortes progresivos y finales reservadas solo para el 60 % de los mejores competidores, el Mundial se desmarca por completo de esa lógica y apuesta por una definición directa y sin segundas oportunidades.
Esa singularidad ha sido recibida con entusiasmo por los atletas. Marcus Goguen, campeón del FWT en esquí masculino, reconoce que este formato convierte al Mundial en uno de los eventos menos estresantes del año. Sin necesidad de sumar puntos ni evitar errores para proteger una clasificación general, los riders pueden centrarse únicamente en expresar su máximo nivel. Victor de Le Rue, cuatro veces campeón del FWT en snowboard masculino, coincide al destacar que una sola manga cambia por completo la mentalidad: permite arriesgar, fluir y buscar el límite sin la carga de pensar en el resto de la temporada.
Ordino Arcalís: una montaña que invita al desafío
Para algunos competidores, el atractivo del Mundial se potencia por el escenario. Ordino Arcalís será una sede nueva para varios riders, aunque su reputación dentro del freeride es ampliamente conocida. La última competencia allí tuvo lugar en 2023, tras la cancelación de 2024 por falta de nieve, y dejó recuerdos intensos, como el debut accidentado de Goguen, quien transformó aquella experiencia en un punto de inflexión para su carrera.
Otros atletas destacan el carácter especial de Andorra y de los Pirineos. Toby Rafford describe la región como un lugar único dentro del circuito, mientras que de Le Rue resalta la cercanía cultural y emocional que siente con esa cordillera. Para figuras como Justine Dufour-Lapointe, campeona olímpica de baches y ganadora en Ordino Arcalís en 2023, el reto pasa por mantener la rutina competitiva habitual, incluso en un contexto con más ruido, más público y una atención mediática sin precedentes.
La expectativa compartida entre los deportistas gira en torno a las condiciones de la montaña, la nieve y las múltiples líneas que ofrece el terreno. La combinación de saltos naturales, variabilidad y una comunidad local profundamente vinculada al freeride alimenta la sensación de que este primer Campeonato Mundial no solo coronará a nuevos campeones, sino que pondrá a prueba la esencia misma de un deporte que siempre ha valorado la libertad, la creatividad y el coraje.




