El presidente de la FIS, Johan Eliasch, llama a mejorar la organización de los Juegos Olímpicos de Invierno
Juan José Saldaña
diciembre 22, 2025

Los Juegos Olímpicos de Invierno se construyen tanto sobre la nieve y el hielo como sobre decisiones estratégicas que rara vez se ven en pantalla. A meses de Milano-Cortina 2026, las dificultades en los preparativos han abierto un espacio de reflexión que trasciende a Italia y apunta directamente al futuro del evento. Desde ese lugar habla Johan Eliasch, presidente de la Federación Internacional de Esquí y Snowboard (FIS), una de las voces más influyentes del olimpismo invernal.

El dirigente sueco, al frente de una federación que concentra el 55 % de las pruebas del programa olímpico, reconoce que llegar a tiempo ha sido un desafío mayor de lo esperado. Sus declaraciones no buscan señalar culpables, sino advertir que los obstáculos encontrados deben transformarse en aprendizajes concretos, especialmente en materia de planificación, gobernanza y definición de prioridades en un contexto olímpico cada vez más complejo.

Milano-Cortina como espejo de los desafíos organizativos

Las palabras de Eliasch se conocen poco después de que el presidente del Comité Organizador de Milano-Cortina 2026, Andrea Varnier, admitiera que aún queda trabajo por hacer antes de la ceremonia inaugural del 6 de febrero. La magnitud territorial de estos Juegos, repartidos entre Lombardía, Véneto y Trentino-Alto Adige, añade capas de dificultad a una organización que debe coordinar sedes, infraestructuras y calendarios en una extensa región del norte italiano.

Para el presidente de la FIS, este escenario evidencia la necesidad de revisar cómo se diseñan los Juegos de Invierno. No se trata solo de cumplir plazos, sino de anticipar riesgos y adaptar los modelos organizativos a realidades geográficas y sociales más amplias. En ese sentido, Milano-Cortina se convierte en un caso de estudio que puede influir en la forma en que se conciban futuros eventos olímpicos.

Neutralidad política y la identidad de los Juegos de Invierno

Más allá de la logística, Eliasch también pone el foco en los dilemas políticos que atraviesan al movimiento olímpico. Tras la decisión del Tribunal Arbitral del Deporte de anular la exclusión total de atletas rusos y bielorrusos, varios esquiadores de ambos países buscan su clasificación para Milano-Cortina. De lograrlo, competirían bajo bandera neutral, un modelo que el dirigente considera necesario, aunque todavía insuficientemente definido en términos de gobernanza.

Desde su perspectiva, el movimiento olímpico necesita una comprensión más clara y compartida de lo que significa la neutralidad política como principio rector. Esa reflexión se conecta con su visión sobre el programa olímpico: Eliasch se opone a sumar disciplinas asociadas al verano, como el trail running o el ciclocrós, y defiende centrarse en la calidad antes que en la expansión, recordando que la Carta Olímpica define a los deportes de invierno como aquellos vinculados a la nieve y el hielo, en una etapa del COI que percibe con un liderazgo más abierto y receptivo bajo Kirsty Coventry.

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