Estados Unidos apunta al Mundial de Clubes Femenino tras el éxito del Mundial
Juan José Saldaña
octubre 1, 2026

Estados Unidos avanza como uno de los escenarios posibles para albergar la primera Copa Mundial de Clubes Femenina en enero de 2028, en un contexto marcado por la creciente presencia de grandes competiciones internacionales en Norteamérica. Las conversaciones para llevar el torneo al país se encuentran avanzadas y Los Ángeles y San Diego aparecen entre las ciudades consideradas para recibir una competición que reuniría a 19 equipos. La eventual elección permitiría a la FIFA continuar utilizando la infraestructura y experiencia organizativa desarrolladas en el territorio estadounidense, después de la celebración de la Copa Mundial masculina de 2026 y a pocos años de la Copa Mundial Femenina de 2031.

La planificación del torneo se desarrolla, además, en medio de un calendario especialmente exigente para el fútbol femenino internacional. La competición está prevista entre la Copa Mundial Femenina de 2027 y los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, dos eventos que demandarán nuevamente la participación de las principales futbolistas del planeta. Para la FIFA, el Mundial de Clubes podría funcionar también como una instancia para probar estadios, precios, logística y respuesta del público antes de la Copa Mundial Femenina de 2031, que tendrá 48 selecciones y que Estados Unidos organizará junto con México, Costa Rica y Jamaica, según la decisión que deberá formalizarse en el Congreso Extraordinario de la FIFA del 23 de noviembre.

Los Ángeles y San Diego aparecen entre las opciones para 2028

Aunque todavía no existe una confirmación oficial sobre la sede, Estados Unidos ha tomado ventaja en las conversaciones para organizar el torneo de 19 clubes. La propuesta contempla disputar la competición en enero de 2028, una fecha que permitiría evitar una coincidencia directa con la Copa América masculina, prevista para junio y julio de ese año y para la cual Estados Unidos también aparece como candidato a organizarla. La elección de Los Ángeles y San Diego como posibles ciudades anfitrionas encajaría con una estrategia más amplia de la FIFA para aprovechar mercados que ya cuentan con experiencia reciente en la organización de grandes acontecimientos futbolísticos y con estadios preparados para recibir importantes volúmenes de público.

El proyecto, sin embargo, llega acompañado de algunas tensiones dentro del calendario internacional. El Mundial de Clubes se disputaría apenas unos meses después de la Copa Mundial Femenina de 2027 y durante el mismo año de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, lo que podría generar una acumulación significativa de partidos para las futbolistas que participen con sus clubes y selecciones. Algunos clubes importantes han respaldado cambios en la normativa para limitar a un solo torneo internacional por temporada la participación de los jugadores, una discusión que se inserta en el debate más amplio sobre la carga competitiva del fútbol femenino y la necesidad de compatibilizar los calendarios de clubes y selecciones.

Nueva York deja un precedente económico tras el Mundial 2026

La posible llegada del Mundial de Clubes Femenino también se produce después del impacto económico registrado por la Copa Mundial de 2026 en Nueva York. De acuerdo con un análisis divulgado por la alcaldía, el torneo generó 2.000 millones de dólares para la ciudad, que recibió la final y otros encuentros, además de contribuir a la creación de más de 12.000 empleos, principalmente en sectores como la hostelería, la restauración y el comercio minorista. Si se considera toda la región de Nueva York y Nueva Jersey, donde se encuentra el MetLife Stadium, el impacto económico alcanzó los 3.500 millones de dólares.

La actividad también se reflejó en el consumo durante las semanas de competición. Los bares deportivos de Nueva York registraron un aumento del 16 % interanual en el flujo de clientes durante el torneo, mientras las autoridades locales impulsaron distintas iniciativas para distribuir parte de la actividad económica entre los pequeños negocios y los residentes. Entre ellas estuvieron los menús de precio cerrado, los festivales de visualización en distintos sectores de la ciudad y el sorteo de entradas para permitir que más neoyorquinos asistieran a los partidos. El alcalde Zohran Mamdani destacó precisamente el papel de propietarios de comercios, taxistas, cocineros y trabajadores vinculados a los servicios que recibieron a los visitantes durante la competición.