Mientras el ciclo olímpico y paralímpico de invierno 2022-2026 llega a su fin, la Federación Internacional de Esquí y Snowboard no solo analiza medallas, récords o actuaciones memorables en las pistas. Detrás del espectáculo que ofrecieron las distintas Copas del Mundo y de la expectativa que ya genera Milán Cortina 2026, la organización pone el foco en otro objetivo igual de importante: garantizar el acceso al desarrollo deportivo para las próximas generaciones, sin importar el país del que provengan o las limitaciones estructurales que enfrenten.
Durante los últimos cuatro años, la FIS convirtió sus programas de desarrollo en uno de los pilares de crecimiento de los deportes de nieve. Campamentos internacionales, apoyo técnico, formación de entrenadores y nuevas iniciativas de inclusión permitieron que miles de jóvenes atletas encontraran oportunidades de aprendizaje y competencia. El resultado fue un aumento sostenido en la participación global, especialmente en regiones donde históricamente el esquí y el snowboard no habían tenido una presencia consolidada.
Una temporada marcada por el crecimiento y la inclusión
Las cifras reflejan la magnitud del avance que experimentó la FIS durante el último ciclo. Entre 2022 y 2026, un total de 2378 atletas y entrenadores participaron en cerca de 20 mil jornadas de desarrollo sobre nieve, mientras que las actividades específicas del programa crecieron un 208%. Solo en la temporada 2025/2026, la organización impulsó 37 actividades distribuidas entre Europa, Sudamérica y Asia, con casi 800 participantes involucrados directamente en campamentos, seminarios y programas de formación.
Uno de los aspectos más destacados fue el fuerte impulso femenino dentro de disciplinas como snowboard, freeski y freestyle, donde el 52% de los asistentes fueron mujeres. La FIS también logró ampliar su presencia en Asia, acumulando más de 800 días de esquí garantizados en el continente gracias a acuerdos estratégicos y apoyo regional. Para Dimitrije Lazarovski, director de los Programas de Desarrollo de la FIS, el verdadero éxito radica en construir estructuras sostenibles y accesibles que permitan a más países integrarse al ecosistema internacional de los deportes de nieve.
El impacto humano detrás de los programas de la FIS
Más allá de los números, la experiencia humana aparece como uno de los principales motores de estos programas. Jóvenes atletas provenientes de distintos rincones del mundo encontraron en los campamentos de la FIS un espacio para compartir experiencias, aprender nuevas metodologías y construir vínculos que muchas veces trascienden la competencia. El esquiador alpino Anur Mehić reconoció que uno de los aspectos más valiosos fue precisamente la posibilidad de convivir con personas que enfrentan desafíos similares y conocer diferentes formas de entender el deporte.
Ese enfoque también quedó reflejado en la transformación de los programas de membresía de la federación. Con la creación de FIS Start y FIS Plus, la organización comenzó a proporcionar equipamiento, apoyo financiero y recursos de capacitación a federaciones nacionales que buscan desarrollar estructuras competitivas a largo plazo. La incorporación de nuevos miembros asociados como Benín, Bután e Indonesia, junto con el ingreso pleno de Azerbaiyán y Arabia Saudita, demuestra cómo la expansión global de los deportes de nieve dejó de limitarse a los países tradicionales y comenzó a construir una comunidad verdaderamente internacional.
