La Federación Internacional de Esquí -FIS- y la Organización Meteorológica Mundial -OMM- consolidaron su alianza científica el 30 de octubre, en un encuentro celebrado en Jungfraujoch, Suiza, con el objetivo de avanzar en la comprensión del retroceso glaciar y sus efectos directos en los deportes de invierno. La jornada se desarrolló sobre el glaciar Aletsch, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, y reunió a profesionales de la nieve, glaciólogos y especialistas en cambio climático.
La iniciativa busca asegurar la viabilidad futura del esquí y el snowboard en un contexto donde la disminución de nieve y hielo afecta tanto a la práctica competitiva como a las comunidades que dependen del turismo invernal. La FIS subrayó que la sensibilización y la toma de decisiones deben basarse en datos científicos verificados.
Comprender y actuar frente al retroceso glaciar
“El efecto dominó del cambio climático en todos los ámbitos de la sociedad es verdaderamente alarmante. El mundo de los deportes de nieve —no solo a nivel competitivo, sino también para las comunidades que dependen de las estaciones— está entre los primeros en sentir este impacto de forma directa”, señaló el director ejecutivo de la FIS, Urs Lehmann. Añadió que el deporte puede contribuir a impulsar acciones reales si se apoya en la ciencia.
Durante la reunión, especialistas de la OMM presentaron evidencias del incremento del retroceso glaciar desde la década de 1990, relacionado con el aumento de las temperaturas. “La reducción del número de días con cobertura de nieve es especialmente significativa en zonas de menor altitud, lo que hace cada vez más incierto el deporte de invierno en estas regiones”, indicó Stefan Uhlenbrook, director de Hidrología, Recursos Hídricos y Criósfera en la OMM.
Evidencias observadas en Suiza
Según el glaciólogo Matthias Huss, de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (ETH Zurich) y responsable del monitoreo glaciar en Suiza, los glaciares del país han perdido una cuarta parte de su volumen en la última década. En 2025 se registró una reducción adicional, atribuida a un invierno con escasas nevadas y a sucesivas olas de calor en verano. Los datos fueron analizados en el observatorio de Jungfraujoch, situado a unos 3.500 metros de altitud.
La delegación debatió las implicaciones de estas tendencias para la planificación deportiva y la gestión del territorio. La pérdida de hielo permanente afecta tanto a los recursos hídricos como a la seguridad de las zonas alpinas, y plantea retos para la organización de competiciones y el mantenimiento de la infraestructura turística ligada al invierno.
El papel del colectivo deportivo en la sensibilización climática
La dos veces campeona del mundo de esquí alpino y responsable de Proyectos Especiales en la Oficina de la Presidencia de la FIS, Alexandra Meissnitzer, destacó la responsabilidad del sector deportivo como agente comunicador. “Como atleta de élite centrada en resultados, es fácil perder de vista el contexto más amplio. La alianza FIS–OMM sirve como puente entre deporte y ciencia. Los atletas no pueden aportar la base científica para abordar la crisis climática, pero sí pueden ser una voz fuerte para promover la sensibilización y la acción”, afirmó durante la visita.
La FIS y la OMM firmaron su acuerdo en octubre de 2024, convirtiéndose en la primera colaboración de la organización meteorológica de Naciones Unidas con una federación deportiva internacional. La cooperación se orienta a desarrollar estrategias de sensibilización y adaptación ante el retroceso glaciar y sus efectos en los deportes de invierno.




