El Comité Olímpico Internacional -COI- ha seleccionado al japonés Hiroto Ono, conocido en la escena internacional como B-Boy Hiro10, como Athlete Role Model para los Juegos Olímpicos de la Juventud de Dakar 2026. El breaker de Japón, olímpico en París 2024, se incorporará al grupo de referentes que acompañarán a los jóvenes deportistas durante la primera cita olímpica que se celebrará en el continente africano.
Ono estará en Senegal del 31 de octubre al 13 de noviembre de 2026, dentro de un programa que ya reúne a 36 Athlete Role Models de diferentes disciplinas. Su papel será trabajar con B-Boys y B-Girls de 15 a 17 años en la Villa Olímpica de la Juventud, participar en talleres sobre gestión de carrera, preparación mental y prevención de lesiones, apoyar a los atletas durante la competición y tomar parte en actividades comunitarias. “Hiroto encarna el alma misma del breaking: autenticidad, resiliencia y comunidad global”, señaló Shawn Tay, presidente de la World DanceSport Federation -WDSF-.
De Ishikawa al escenario olímpico
La historia de Ono empezó lejos de los grandes escenarios. Nacido en la prefectura de Ishikawa, llegó al breaking casi por accidente después de probar varias actividades sin encontrar una que encajara con él. “Cuando era pequeño, probé distintas actividades, pero no conseguía mantenerme en ninguna. Descubrí el breaking a través de la clase de baile de mi hermana, y ver a otros me inspiró a mejorar”, explicó el japonés.
Su crecimiento tuvo también una raíz familiar. Sus padres y su hermana lo acompañaron desde el inicio, mientras su padre llegó a adaptar el salón de belleza familiar en Kanazawa para convertirlo en espacio de entrenamiento después del horario de trabajo. “Creo que mis padres y mi hermana pequeña, que me han apoyado desde el principio, así como las personas con las que entrené en breaking, han moldeado quién soy hoy. No lo hago por nadie en particular, lo hago porque amo de verdad el breaking”, afirmó Ono.
Un estilo construido desde los power moves
Hiro10 se hizo reconocible por sus power moves, una forma física, explosiva y visual de entender el breaking. Él mismo ha contado que, tras perder una competición, un bailarín veterano le dijo que sus power moves eran “realmente buenos” y que le gustaba su forma. Aquella frase le ayudó a entender cuál era su camino: “Me hizo darme cuenta de que lo que realmente amo es expresar mi propio estilo a través de los power moves. Desde entonces, lo convertí en mi foco principal, entrené con esa mentalidad y se convirtió en mi mayor fortaleza. Sin importar lo que diga nadie, me he mantenido fiel a ese estilo”.
Su desarrollo también se aceleró lejos de casa. Siendo adolescente viajó a Europa, entrenó en Países Bajos, compitió en torneos internacionales y empezó a construir una red de amistades dentro de la escena. “Vivir en el extranjero y pasar mucho tiempo con gente de otros países me ayudó a abrirme, a relajarme y a disfrutar de las competiciones”, reconoció. En otra entrevista resumió esa idea de forma más amplia: “El breaking es como un lenguaje. Me permite conectar no solo con gente de Japón, sino también con personas del extranjero”.

París 2024 y una lección más allá del resultado
París 2024 fue el gran escenario competitivo de su carrera, pero también una experiencia difícil. Hiro10 no superó el Round Robin, aunque terminó interpretando ese resultado como una lección sobre el valor real del breaking. “Una cosa que aprendí de los Juegos Olímpicos es que esforzarse demasiado en ‘disfrutarlo’ puede hacer que sea más difícil disfrutar”, explicó. “Me di cuenta de que, si puedo aceptar mis debilidades y aun así disfrutar, exigirme y aspirar a ganar, es cuando soy más fuerte”, añadió.
El proceso olímpico también modificó su forma de entender la competición. Antes de llegar a París, Ono había reconocido que durante un tiempo no se veía realmente peleando por estar en unos Juegos, hasta que varios resultados internacionales cambiaron su percepción. “Al principio creía que nunca llegaría a los Juegos Olímpicos, pero con el tiempo aprendí a seguir creyendo mientras aceptaba cualquier resultado, y eso me ayudó a clasificarme”, señaló.
Ishikawa, la familia y el valor de representar
La relación con Ishikawa también marcó su camino hacia París. Tras el terremoto de Noto de 2024, su abuela fue una de las personas afectadas y Ono empezó a ver el breaking como una forma de devolver energía a su comunidad. Antes de los Juegos, explicó que quería “animar a Ishikawa aunque fuera un poco” a través de su baile, una idea que conecta con el mensaje que ahora llevará a Dakar: la competición importa, pero el breaking también puede ser una forma de representación, apoyo y conexión.
Esa mirada es la que quiere compartir con la nueva generación. “No os centréis demasiado en ganar y perder, porque podéis perderos a vosotros mismos si eso se convierte en lo único que importa. Ganar es importante, pero no lo es todo. Uno de los mayores valores del breaking es conectar con la gente”, afirmó. Hiro10 llega así a Dakar 2026 como un olímpico joven, todavía en construcción, pero con una idea central para los futuros B-Boys y B-Girls: recordar por qué empezaron y seguir bailando.
