Katie Shanahan conquistó el primer gran título internacional absoluto de su carrera al ganar los 200 metros espalda del Campeonato de Europa de Natación de París 2026 con 2:06.13. La británica tomó el control antes de alcanzar la mitad de la prueba y terminó 1,49 segundos por delante de la portuguesa Camila Rebelo, campeona defensora y plata con 2:07.62. La francesa Pauline Mahieu completó el podio con 2:08.63. “¡No me lo esperaba en absoluto! Sabía que estaba en un momento muy bueno después de las eliminatorias y las semifinales, y esta noche quería realmente ser la primera en tocar la pared. He sido segunda tres veces en Europeos”, explicó Shanahan después de convertir varios años de proximidad al oro en su primer título continental.
El tiempo también dio otra dimensión a su victoria. Shanahan rebajó en 1,32 segundos los 2:07.45 con los que había terminado cuarta en el Mundial de 2023 y superó por 53 centésimas el récord británico de Gemma Spofforth, establecido en 2:06.66 en el Mundial de Roma de 2009, durante la época de los bañadores de poliuretano posteriormente prohibidos. Solo cinco centésimas la separaron del récord de los Campeonatos de Europa. La actuación adquiría todavía más valor por todo lo sucedido desde el año anterior. “Este ha sido el año más difícil de mi carrera. Ha habido 101 cosas durante la temporada, pero hacer ese tiempo… Si me lo hubieran dicho en enero, no me lo habría creído”, reconoció.
Diez días fuera del agua y volver desde cero
Los problemas comenzaron en el Mundial de Singapur de 2025, donde compitió enferma. Terminó decimoctava en los 200 metros estilos y, después de obtener el décimo tiempo en las eliminatorias de 200 espalda, se retiró antes de disputar la semifinal. A finales de ese año, la acumulación de competiciones derivó en una lesión por sobrecarga en la zona lumbar. El dolor continuó aumentando hasta impedirle nadar de espaldas en enero de 2026. “Tuve que pasar diez días fuera del agua porque sentía muchísimo dolor en la espalda y no sabía qué estaba ocurriendo. Me hicieron una resonancia y descubrimos que eran problemas de sobrecarga, que tenía inflamado un disco y que toda la zona estaba inflamada. Tuve que empezar literalmente desde cero y volver a construir”, relató.
La recuperación no consistió únicamente en esperar a que desapareciera el dolor. Shanahan redujo la carga en la piscina y trasladó parte de su preparación al gimnasio, mientras su fisioterapeuta, Jesse Costello, examinaba cómo se movían sus caderas, la columna lumbar y la espalda media y torácica. Todas esas zonas intervienen cuando una nadadora adopta una posición hidrodinámica o ejecuta un viraje, por lo que el tratamiento buscaba recuperar su capacidad para realizar esos movimientos y corregir los desequilibrios que podían estar aumentando la presión sobre la zona lesionada. Costello utilizó pruebas de movilidad, plataformas de fuerza y otros sistemas de medición para obtener datos objetivos y diseñar un programa específico de fortalecimiento de las caderas y la columna.
La importancia de un gran equipo detrás
Antes de la lesión, Shanahan acudía al fisioterapeuta aproximadamente una vez cada dos semanas. Durante la rehabilitación llegó a recibir tratamiento tres veces por semana y trabajó con un equipo del Instituto del Deporte de SportScotland formado por especialistas en fisioterapia, preparación física, fisiología, psicología, nutrición y gestión de la vida deportiva. Cuando recuperó la capacidad para entrenarse, completó una concentración de tres semanas en altura, con Costello y el resto del equipo supervisando a distancia su evolución y coordinándose con sus entrenadores. “Recibí muchísimo apoyo del instituto. Sinceramente, probablemente no habría podido nadar en las pruebas de selección sin Jesse, que estuvo absolutamente increíble como fisioterapeuta. También tuve mucho apoyo psicológico”, afirmó.
El camino hasta París todavía incluyó otros dos contratiempos. Poco antes de los campeonatos británicos volvió a enfermar y perdió una semana de preparación. Llegó a las pruebas de abril con “solo un par de semanas de entrenamiento”, pero ganó los 200 espalda y aseguró su clasificación para los Juegos de la Commonwealth. En mayo se fracturó una mano y tuvo que adaptar de nuevo su trabajo. A pesar de todo, en Glasgow 2026 consiguió la plata de los 200 espalda con 2:08.54, otra plata en el relevo 4×100 estilos y la cuarta posición en los 200 estilos. Menos de tres semanas después redujo en 2,41 segundos el registro de su prueba individual para proclamarse campeona de Europa. La secuencia —enfermedad, lesión lumbar, una segunda enfermedad y la fractura— explica por qué su oro fue algo más que la consecuencia de una buena final.
La niña que servía de ejemplo bajo el agua
La relación de Shanahan con la piscina había comenzado mucho antes de que pudiera recordar sus primeras brazadas. Nació en Glasgow el 25 de junio de 2004 y creció en Bishopbriggs. Su madre la llevó a clases de natación para madres y bebés cuando tenía seis meses. “Siempre cuenta que los demás padres tenían miedo de sumergir a sus bebés, pero que a mí me encantaba, así que siempre me utilizaban para hacer la demostración”, explicó años después. Comenzó a competir en el Scotia Amateur Swimming Club de Bishopbriggs, pasó posteriormente al City of Glasgow y empezó a entrenarse en la piscina de Tollcross. Entró en una selección escocesa por primera vez a los 12 años y practicó también ballet, baile y gimnasia hasta los 13 o 14, aunque siempre consideró la natación su prioridad. Entre las personas que marcaron aquella etapa estuvo su entrenadora Danielle Brayson, a quien recuerda como “una entrenadora y un referente excelentes” que “siempre conseguía que las sesiones fueran divertidas”.
Su progresión internacional fue rápida. En el Festival Olímpico de la Juventud Europea de Bakú 2019 obtuvo seis medallas —tres oros y tres platas— y dos años después sumó otras seis en el Europeo júnior, incluidos los títulos de 200 y 400 estilos. En los Juegos de la Commonwealth de Birmingham 2022 consiguió dos bronces, en 200 espalda y 400 estilos, y pocas semanas después fue subcampeona europea absoluta de 200 espalda. Terminó cuarta en esa prueba y séptima en 400 estilos en el Mundial de 2023, antes de alcanzar dos finales en su debut olímpico: quinta en 200 espalda y séptima en 400 estilos en París 2024. Dos años después regresó a la misma ciudad para completar el tramo más difícil de su trayectoria. La nadadora que en enero no podía practicar su especialidad volvió a empezar desde cero, reconstruyó su cuerpo con ayuda de un equipo multidisciplinar y terminó el verano no solo como campeona de Europa, sino como la mujer británica más rápida de la historia en los 200 metros espalda.
