Mbappe, Vinicius, Ceuta, una camiseta y muchas críticas
Víctor García
septiembre 17, 2026

Ceuta necesita ayuda. La ciudad española, situada en el norte de África y fronteriza con Marruecos, atraviesa una emergencia desde la llegada de decenas de miles de migrantes a finales de julio. Los problemas de acogida, la presión sobre los servicios públicos y las condiciones en las que permanecen muchas de esas personas han agravado el enfrentamiento político en España. En una sociedad ya polarizada, hasta una camiseta que el otro día se pusieron los jugadores del Real Madrid ha acabado interpretándose como una declaración de bando.

La iniciativa “Todos somos caballas”, en referencia al apelativo popular de los ceutíes, nació de la Asociación Valenciana de Empresarios para mostrar apoyo a la ciudad. El Elche propuso llevarla al césped y el Real Madrid aceptó (en otro encuentro anterior, el Levante – FC Barcelona, el equipo culé prefirió no llevarla, y se respetó su decisión). Antes del partido, las camisetas se repartieron en el túnel de vestuarios. Mbappé, Vinicius y Konaté leyeron el mensaje con aparente extrañeza, se las pusieron parcialmente, sin mostrar toda la inscripción, y estuvieron entre los primeros en quitárselas. A partir de ahí, llegaron las interpretaciones sobre sus intenciones.

La explicación de Mbappé

Mbappé sí ha explicado después su decisión. “Tengo toda la solidaridad con Ceuta y con todas las víctimas”, declaró a AS. Añadió que quería recordar también a los inmigrantes fallecidos y a quienes atraviesan situaciones difíciles. Su explicación obliga a corregir la acusación de que estaba despreciando a los ceutíes, pero sí que quería mostrarse solidario con ambos perjudicados, tanto Ceuta como inmigrantes. Un detalle empático y que, lejos de querer confrontar, parece querer unir sentimientos y nexos en común. Aunque la gente interprete desde fuera sólo blancos o negros.

La responsabilidad del Real Madrid

No obstante, antes de examinar sus caras, convendría conocer cómo se preparó la acción, qué información recibieron los jugadores, con cuánto tiempo y si pudieron plantear dudas. Repartir una camiseta en el túnel justo antes de salir a jugar un partido -concentrados- no demuestra que no hubiera una conversación previa, pero la escena invita a revisar si fue suficiente. En una plantilla internacional, con experiencias y sensibilidades distintas, comprender una campaña no puede darse por hecho porque sus organizadores consideren evidente su significado.

David Aganzo, presidente de la Asociación de Futbolistas Españoles, señaló precisamente ese posible fallo: “Creo que estaban mal informados y que los compañeros no tenían toda la información”. El presidente plantea una responsabilidad que apenas ha ocupado espacio entre tantas críticas: quien pide a un futbolista que represente públicamente una causa debe explicársela antes y escuchar su respuesta. La buena intención de una iniciativa no sustituye esa conversación.

Criticados por llevarla y por quitársela

Se puede considerar desacertada la manera de actuar de los tres jugadores. También se puede defender que apoyar a Ceuta resulta perfectamente compatible con solidarizarse con los migrantes. Pero las críticas que convierten aquel gesto en una prueba de desprecio son desproporcionadas: prescinden de lo que los protagonistas entendieron, desconocían o querían expresar. Si existían dudas, correspondía aclararlas; si había una opinión distinta, escucharla. La solidaridad pierde sentido cuando se exige como una obediencia automática ante las cámaras.

Abde sufrió la otra cara de la misma discusión. El futbolista marroquí del Betis recibió insultos y amenazas por llevar la camiseta en su país y tuvo que explicar que su gesto no tenía intención política. A unos se les reprochó no mostrarla; a otro, hacerlo. Ese contraste retrata una conversación en la que cualquier decisión sirve para confirmar un prejuicio y en la que las personas quedan reducidas al significado que otros quieren dar a sus actos.

Medios y redes han dedicado horas a interpretar unos segundos de imágenes. Cuánta facilidad para dictar sentencia antes de preguntar. Una acción pensada para acercarnos a Ceuta ha terminado alimentando otra pelea que deja a sus habitantes, y a quienes sufren allí, en segundo plano.