El Real Madrid continúa consolidando su posición como una de las organizaciones deportivas más poderosas del mundo, no solo por sus éxitos en el terreno de juego, sino también por la solidez de su gestión financiera. El club blanco anunció que cerró el ejercicio 2025/2026 con 1.221 millones de euros en ingresos de explotación, una cifra sin precedentes que, según la propia institución, nunca antes había sido alcanzada por otra entidad deportiva. A ello se suma un beneficio después de impuestos de 26,3 millones de euros, un 8 % superior al registrado en la temporada anterior.
Las cifras reflejan un crecimiento sostenido que va más allá de los resultados deportivos. La entidad madrileña sostiene que el fortalecimiento de su modelo económico se basa, principalmente, en la capacidad de generar ingresos mediante negocios gestionados directamente por el club, desde la explotación del renovado Santiago Bernabéu hasta la expansión de sus acuerdos comerciales. Este enfoque le ha permitido mantener una política de reinversión constante en infraestructura, tecnología y plantillas, al mismo tiempo que conserva una situación financiera considerada de las más sólidas dentro de la industria del deporte.
Un modelo económico impulsado por ingresos propios
El informe financiero presentado por la junta directiva destaca que el crecimiento del Real Madrid durante los últimos años responde, en gran medida, a la explotación de activos propios. Desde la temporada 2018/2019, los ingresos de explotación aumentaron un 61 %, y el 93 % de ese incremento proviene de actividades administradas directamente por la institución. Entre ellas sobresalen los ingresos generados por el estadio, que se duplicaron respecto al período previo a la remodelación, con un crecimiento del 107 %, además del incremento del 6 % en marketing, impulsado por la renovación de contratos de patrocinio y la llegada de nuevos socios comerciales.

La mejora también se refleja en los principales indicadores de rentabilidad. El EBITDA alcanzó 287,4 millones de euros, un 18 % superior al ejercicio anterior, mientras que el EBITDA antes de enajenación de inmovilizado llegó a 242,9 millones de euros, otro máximo histórico para el club. A estos resultados se suma una contribución de 354,8 millones de euros en impuestos y cotizaciones a la seguridad social durante el ejercicio 2025/2026, reforzando el impacto económico que la entidad genera más allá de la actividad deportiva.
La reinversión como eje del crecimiento del club
Uno de los elementos que el Real Madrid destaca como diferencial de su modelo es su estructura de propiedad. Al pertenecer a sus socios, el club no distribuye dividendos ni recibe aportaciones externas de capital, por lo que la totalidad de los beneficios obtenidos se reinvierte en el desarrollo de la institución. Esa estrategia ha permitido financiar la transformación del Santiago Bernabéu, cuya remodelación acumula una inversión de 1.407,7 millones de euros, además de destinar 192 millones de euros durante el último ejercicio a instalaciones, plataformas tecnológicas y la mejora de las plantillas deportivas.
La política de inversión también se refleja en la planificación deportiva. Solo en la temporada 2025/2026, el club destinó 161 millones de euros a la incorporación de nuevos jugadores, mientras mantiene el gasto en personal en un 46 % de los ingresos, por debajo del umbral del 50 % que la entidad considera un estándar de excelencia financiera. A ello se suma una posición económica robusta, con un patrimonio neto de 624 millones de euros, una tesorería de 83 millones y una deuda neta de apenas 9 millones de euros —sin considerar el proyecto del estadio—, además de contar con 475 millones de euros en líneas de crédito disponibles que permanecen sin utilizar.
