La Presidents Cup apunta a un impacto económico de 175 millones de dólares
Juan José Saldaña
septiembre 27, 2026

La Presidents Cup convierte a Chicago en el epicentro del golf internacional y de los negocios vinculados al deporte, con una previsión de 175 millones de dólares de impacto económico y la llegada de aproximadamente 200.000 personas al histórico Medinah Country Club. Durante seis días, el torneo enfrenta a Estados Unidos con un equipo internacional, sin representación europea, y transforma los suburbios del noroeste de la ciudad en un escaparate global para marcas, empresas, patrocinadores y aficionados. La competición, que se disputa hasta el 27 de septiembre, también contará con la presencia anunciada de Donald Trump, presidente honorario de esta edición, en un evento que combina deporte de élite, hospitalidad de lujo y relaciones comerciales.

El impacto económico previsto refleja la capacidad de los grandes eventos deportivos para movilizar sectores que van mucho más allá de la competición. La organización espera que el gasto de los visitantes impulse la actividad hotelera, la restauración, el transporte, el comercio y los servicios turísticos, con especial atención al público internacional, cuyo desembolso representa una parte importante del negocio. Según los datos citados por responsables turísticos locales, los visitantes extranjeros que viajan para jugar al golf gastan, de media, ocho veces más que los turistas nacionales, una diferencia que convierte a este perfil de público en uno de los principales atractivos comerciales de la Presidents Cup.

Chicago y Medinah, motores del negocio de la Presidents Cup

La previsión de 175 millones de dólares situaría a esta edición por encima de los 135 millones generados por el torneo de 2022 en Charlotte, hasta ahora el mayor impacto económico registrado por una Presidents Cup disputada en Estados Unidos. Chicago cuenta con una infraestructura aeroportuaria de alcance internacional, una importante presencia empresarial y una oferta turística que permite extender la actividad económica más allá del campo de golf. La llegada de visitantes con alto poder adquisitivo, empresarios, consultores y representantes de grandes marcas genera oportunidades para distintos sectores, especialmente en alojamiento, gastronomía, transporte y experiencias exclusivas.

El centro de esa actividad es el Medinah Country Club, un histórico recinto fundado en 1924 que alberga la competición en su Campo número 3. Con esta edición, el recorrido se convierte en el primero en haber acogido el Abierto de Estados Unidos, el Campeonato de la PGA, la Ryder Cup y la Presidents Cup. Ese legado deportivo se transforma también en un activo comercial para el torneo, que ofrece a patrocinadores y clientes corporativos una combinación de prestigio, historia y proximidad a Chicago. La propuesta de hospitalidad premium, con espacios como el 1924 Club, busca convertir la experiencia de los asistentes en una oportunidad para establecer relaciones empresariales y reforzar la visibilidad de las marcas.

Patrocinadores, estrellas del golf y presencia de Donald Trump

La Presidents Cup reúne a marcas internacionales de sectores como las finanzas, la consultoría, la energía, la relojería y las bebidas. Rolex, Barings, Forvis Mazars y Energy Transfer figuran entre sus socios globales, mientras que Michelob ULTRA da nombre al Captains’ Club, uno de los espacios de hospitalidad del torneo. La presencia de estas compañías responde al atractivo de un evento que permite conectar con clientes de alto poder adquisitivo y representantes del mundo empresarial. A través de acuerdos comerciales y experiencias exclusivas, la competición ofrece una plataforma para fortalecer relaciones corporativas y ampliar la exposición internacional de las marcas.

El atractivo comercial también está ligado a la presencia de figuras destacadas del golf mundial. El equipo estadounidense cuenta con Scottie Scheffler, número uno del mundo, junto a Xander Schauffele, Justin Thomas, Patrick Cantlay y Collin Morikawa. Por su parte, el conjunto internacional reúne a jugadores como Hideki Matsuyama, Adam Scott, Tom Kim, Min Woo Lee y Si Woo Kim, cuyos perfiles conectan con mercados estratégicos de Asia, Australia y Estados Unidos. A este escaparate deportivo se suma la presencia anunciada de Donald Trump, presidente honorario del torneo, cuya participación añade una dimensión política y mediática a la competición. Su figura amplía la atención pública sobre una cita que combina golf de élite, hospitalidad de lujo y contactos empresariales.