La propuesta de World Rugby para hacer el deporte más seguro entre los jóvenes
Juan José Saldaña
diciembre 10, 2025

El debate sobre la seguridad en el rugby de base vuelve a ocupar un lugar central tras la recomendación del Consejo Ejecutivo de World Rugby de introducir una altura de tackle más baja —específicamente, a la altura del esternón— en las leyes del juego comunitario. La propuesta, impulsada por once uniones que participaron en pruebas durante los últimos 18 meses, se nutre de datos concretos y de una preocupación compartida: proteger a quienes sostienen el corazón del deporte, los jugadores y jugadoras que compiten cada fin de semana en clubes de todo el mundo.

A partir de casi 150 mil tackles analizados, los resultados muestran una reducción significativa de contactos erguidos de alto riesgo, con porcentajes que oscilan entre el 8% y el 10%. Incluso, algunas uniones reportaron menos conmociones cerebrales durante la temporada cubierta por el estudio. Ahora, el Consejo Ejecutivo evaluará esta recomendación, que podría convertirse en ley para el 1 de julio de 2026, en un paso que busca modificar hábitos arraigados sin perder la esencia del juego.

Evidencia acumulada: datos, comportamiento y un rugby más seguro

Las pruebas realizadas en once uniones reflejan un cambio de comportamiento claro entre quienes practican rugby comunitario. La reducción de contactos altos —6% en el rugby masculino y 9% en el femenino— indica que una altura de tackle más baja no solo es viable, sino que tiene un impacto directo en la disminución del riesgo. Aunque el proceso está aún sujeto a revisión independiente, las cifras representan miles de acciones más seguras en partidos alrededor del mundo, un indicio de la magnitud del potencial cambio.

El análisis también reveló un aumento en los tackles ejecutados a la altura de rodillas y piernas. Si bien estos son menos peligrosos que aquellos en los que las cabezas de los jugadores coinciden en el mismo espacio, sí presentan un riesgo mayor que los tackles orientados al abdomen. La adaptación de la técnica, por tanto, sigue siendo un desafío clave. Aun así, los resultados coinciden con lo observado en el rugby de élite, donde tecnologías como los protectores bucales inteligentes y sanciones más estrictas han contribuido de manera similar a reducir el número de contactos altos.

La experiencia internacional y el liderazgo compartido

El camino hacia esta recomendación comenzó formalmente en 2024, cuando World Rugby inició pruebas cerradas en conjunto con federaciones de diversos continentes. Francia, pionera en adoptar una altura de tackle más baja en el rugby comunitario, aportó buena parte de la evidencia que fundamentó tanto la iniciativa como la proyección de sus efectos. Este aprendizaje global permitió contrastar realidades, ajustar metodologías y construir una propuesta respaldada por la evidencia y la experiencia acumulada.

En ese proceso, figuras como Mark Harrington, Director de Bienestar del Jugador y Servicios de Rugby de World Rugby, destacaron la participación de uniones, clubes, árbitros y jugadores, subrayando que el bienestar es la base de toda decisión. Harrington valoró especialmente la convergencia de las once uniones que solicitaron que esta medida pase a ser ley, interpretando ese gesto como un reflejo de compromiso colectivo. Para la organización, estos resultados son un punto de apoyo para continuar desarrollando iniciativas que refuercen la seguridad tanto en el rugby de base como en el de élite.

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