Tradicionalmente asociada a sus orígenes franceses, la savate ha estado históricamente arraigada en Europa, con Francia como núcleo y países como Rusia e Italia formando parte de su base tradicional. Hoy, este deporte atraviesa una transformación significativa y redefine su identidad más allá de esos límites históricos.
En un momento en que disciplinas como el kickboxing y el muay thai se han acercado al Movimiento Olímpico, la Federación Internacional de Savate parece apostar por una estrategia de expansión global. En lugar de permanecer concentrada en un número reducido de países consolidados, la savate está ampliando su presencia en Europa Central, Asia, África y América del Sur.
Esta expansión se refleja en varias iniciativas recientes. En Katmandú, Nepal, sede del Campeonato Asiático de Savate, el equipo local protagonizó uno de los resultados más destacados al imponerse a India. Este logro generó atención a nivel nacional, donde el Ministro de Deporte y Educación de Nepal se reunió con responsables de la savate y expresó su apoyo al desarrollo de esta disciplina.
En Europa, los esfuerzos también se centran en las categorías de base. En Dobřichovice, en la República Checa, un torneo amistoso organizado por Canne Club Prague reunió a 21 participantes de entre seis y 14 años. Los jóvenes compitieron en formatos individuales y por equipos en un evento diseñado para fortalecer las bases técnicas y fomentar la participación temprana. Organizado en colaboración con DoDo, el torneo reflejó un claro enfoque en el desarrollo de nuevas generaciones.

En Marruecos, ya han comenzado los preparativos para el Campeonato Africano de Savate de 2026. Un campamento internacional de entrenamiento en Marrakech reunió a entrenadores marroquíes y futuros árbitros en un programa estructurado de desarrollo. La iniciativa fue organizada en cooperación con autoridades nacionales e internacionales y dirigida por Mohamed Dehimi, del centro PÔLE BOXE 77 en Melun Val de Seine.
Durante varios días, los participantes siguieron un programa que combinó entrenamiento técnico y táctico con formación especializada en arbitraje. Las sesiones fueron impartidas por un equipo experimentado que incluyó a Issouf Kanouté. El campamento también contó con la participación de atletas de otros deportes de combate, lo que favoreció el intercambio de conocimientos y experiencias.
Más allá de la preparación inmediata para la competición, este campamento representa un esfuerzo más amplio por reforzar las estructuras de entrenamiento y arbitraje en África. También pone de relieve el creciente papel internacional de instituciones como PÔLE BOXE 77 en el desarrollo del conocimiento y la promoción de estándares comunes dentro del deporte.
Desde Praga hasta Katmandú, y desde Eslovenia hasta Marruecos, Sudáfrica y Colombia, la savate continúa ampliando su presencia internacional. Con sólidas raíces históricas y una visión claramente global, este deporte busca consolidar su lugar en un panorama cada vez más competitivo dentro de los deportes de combate.
