En charla con SportsIn, el presidente del Comité Olímpico Bolivariano, Marco Arze Mendoza, analizó durante los XX Juegos Bolivarianos de Ayacucho-Lima 2025, el momento que atraviesa el deporte boliviano en un contexto de transición institucional tras el cambio de gobierno. El dirigente describió un escenario marcado por la necesidad de reconstruir estructuras, coordinar con el Estado y fortalecer a las federaciones nacionales para afrontar el nuevo ciclo olímpico.
Arze señaló que la reordenación del sistema deportivo es el principal reto actual. “Tiene que haber un proceso de transición. Acabamos de tener un nuevo gobierno nacional; el entendimiento entre la parte pública, el Comité Olímpico y las federaciones internacionales”. Añadió que uno de los puntos críticos es revertir el periodo previo, ya que “el sistema anterior, 20 años que no reconocieron una sola federación nacional, la idea es revertir aquello, coordinar acciones y obviamente buscar resultados deportivos interesantes a nivel internacional”.
Más atletas bolivianos olímpicos
El presidente explicó que esta situación ha dejado efectos significativos en la estructura deportiva del país. La ausencia de reconocimiento oficial a varias federaciones en las últimas dos décadas ha limitado su funcionamiento competitivo, el acceso a competencias internacionales y la capacidad de planificación. La recuperación de ese marco legal y administrativo es, por tanto, un eje prioritario para normalizar el sistema deportivo boliviano.
Arze remarcó que esta coordinación busca impulsar una recuperación progresiva en el plano internacional. “Buscamos llegar a los Juegos Olímpicos con la mayor cantidad de atletas y obviamente pelear por alguna de ellas”, señaló. El objetivo es mejorar la presencia de Bolivia en torneos regionales y globales y reconstruir la base competitiva de las federaciones.

Nueva ley del deporte para el próximo ciclo
En relación con el ciclo que conduce a Los Ángeles 2028, el presidente del Comité Olímpico Bolivariano detalló que el trabajo se centra en consolidar un equipo competitivo y bien preparado. “La idea es que desde acá tengamos en cuatro años un equipo que pueda tener representación digna en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028”.
El dirigente añadió que esta meta exige avances normativos y una mayor articulación institucional. “Hay que hablar de una nueva ley del deporte y efectivamente pensar en apoyar al atleta para mejorar su rendimiento deportivo”. La planificación deportiva y la cooperación con el Estado serán fundamentales para mejorar las condiciones de preparación.
Perspectivas de proyección internacional
El deporte boliviano llega a esta etapa con un historial reciente marcado por resultados limitados en competiciones regionales, así como por la falta de estabilidad en las estructuras federativas. El comité trabaja ahora en recuperar ese terreno mediante procesos de reorganización y fortalecimiento técnico, con el objetivo de ampliar la participación deportiva en los principales eventos del calendario internacional.
El presidente insiste en que el objetivo es construir un sistema competitivo sostenible, capaz de retomar presencia en escenarios regionales y globales y de generar oportunidades concretas para los atletas. Con la reconstrucción institucional en marcha, Bolivia aspira a consolidar un proyecto que permita una mayor proyección en el ciclo olímpico y favorezca la aparición de nuevos talentos en los próximos años.




