Sabatino Aracu y World Skate: «Nuestra fortaleza ha sido abrazar la cultura urbana»
Víctor García
febrero 11, 2026

Sabatino Aracu no es un dirigente más. Es el presidente de World Skate, la federación internacional que agrupa doce disciplinas sobre ruedas y que ha convertido al skateboarding en uno de los grandes protagonistas del nuevo deporte olímpico. Bajo su liderazgo, la organización ha pasado de ser una estructura tradicional a una plataforma global con 137 federaciones nacionales afiliadas y más de 10.000 atletas participando en sus principales eventos. En conversación exclusiva con SportsIn, Aracu analiza las claves de esa expansión, el equilibrio entre cultura urbana e institucionalización y el futuro olímpico del skateboarding.

“Unir doce deportes bajo una misma familia global”

Aracu resume su proyecto con una idea clara: “El crecimiento de World Skate es el resultado de una visión clara y deliberada: unir doce deportes diferentes bajo una misma familia global, todos conectados por ruedas”. Para él, el éxito no está en uniformar, sino en integrar: “Cada disciplina mantiene su propia identidad, pero están unidas por valores compartidos y un fuerte sentido de comunidad”.

La entrada del skateboarding en los Juegos Olímpicos marcó un punto de inflexión. “La inclusión del skateboarding en Tokio 2020 y París 2024 dio una visibilidad extraordinaria a todo el movimiento”, explica. Y añade una reflexión simbólica: “Abrió puertas que antes parecían inimaginables, demostrando que un deporte nacido en la calle podía llegar al escenario más grande del mundo”.

El crecimiento, insiste, también ha sido estructural. “Invertimos mucho en profesionalizar nuestros eventos, desde el World Skateboarding Tour hasta los World Skate Games, creando plataformas de nivel mundial para nuestros atletas”. Pero si hay algo que reivindica como diferencial es la cultura: “Nuestra verdadera fortaleza ha sido abrazar plenamente los valores de la cultura urbana: autenticidad, inclusión y sostenibilidad”.

“No queremos institucionalizar el skateboarding”

Uno de los grandes retos ha sido integrar el skateboarding en la estructura olímpica sin vaciarlo de contenido cultural. Aracu lo define como “nuestro desafío más hermoso y más importante”. Y lo deja claro: “No queremos institucionalizar el skateboarding; queremos elevarlo preservando su alma”.

La clave, según explica, está en la participación directa de los protagonistas: “La clave es implicar directamente a los atletas en la toma de decisiones, porque son las voces auténticas de la cultura”. Sus eventos buscan reflejar esa filosofía: “Nuestros eventos celebran tanto la excelencia deportiva como la expresión creativa; no son solo competiciones, sino verdaderos festivales de cultura urbana que combinan deporte, música, arte e inclusión”.

El equilibrio, sostiene, nace de la escucha constante: “El equilibrio surge de escuchar continuamente a la comunidad y mantenerse fiel a los valores que hicieron de esta cultura lo que es”. A eso suma una apuesta decidida por la formación: “Invertimos mucho en educación, formando jueces y entrenadores y ofreciendo desarrollo de alto nivel para atletas, especialmente en países con recursos económicos o políticos limitados”.

Los Ángeles 2028 y el regreso “a casa”

La mirada ya está puesta en Los Ángeles 2028, una cita que para Aracu tiene un significado especial: “Los Ángeles 2028 será un momento histórico, un regreso a casa, a California, donde nació la cultura del skateboarding”. Espera “competiciones espectaculares que reflejen la increíble evolución técnica de los atletas”.

Sin embargo, el legado que persigue va más allá del medallero: “El legado que queremos dejar es más amplio que las medallas. Queremos una nueva generación inspirada para participar, respaldada por sólidos programas de desarrollo juvenil que continúen mucho más allá del evento olímpico”.

Aracu está convencido de que el skateboarding ya ha transformado el movimiento olímpico: “El skateboarding ya ha dejado su huella en el movimiento olímpico, demostrando que el deporte puede ser joven, urbano, inclusivo y sostenible manteniendo el más alto nivel de excelencia”. Y resume su visión con una frase que trasciende la competición: “No se trata solo de competir; se trata de valores y del mensaje que transmitimos a las futuras generaciones”.

En un ecosistema deportivo que busca conectar con la generación más joven, el presidente de World Skate lo tiene claro: “El lenguaje de nuestros deportes es el lenguaje de la Generación Z”. Y, según sostiene, entender ese lenguaje es la clave para seguir creciendo en un mundo donde el deporte ya no se consume ni se vive como antes.