Seis países se niegan a jugar contra Rusia y agravan la crisis del hockey internacional
SportsIn
noviembre 3, 2026

El regreso de Rusia al hockey internacional ha encontrado una resistencia que trasciende las pistas. Seis federaciones europeas rechazan enfrentarse a sus selecciones, los patrocinadores cuestionan su continuidad y algunas sedes condicionan sus compromisos a la ausencia rusa. La decisión del Tribunal Arbitral del Deporte (TAS), anunciada el 30 de octubre, ha colocado a la Federación Internacional de Hockey sobre Hielo (IIHF) ante una dificultad que no se resuelve únicamente con readmitir a un equipo: organizar competiciones en las que varios de sus participantes se niegan a jugar contra él.

Noruega, Dinamarca, Suecia, Finlandia, República Checa y Letonia han expresado su rechazo a disputar encuentros contra Rusia mientras continúa la guerra en Ucrania. La coincidencia de estas posiciones convierte un conflicto inicialmente centrado en la exclusión de las selecciones rusas en una crisis que afecta a la organización de los campeonatos y a las relaciones de la federación internacional con sus propios miembros. La oposición se extiende, además, a empresas y autoridades locales cuya colaboración resulta necesaria para celebrar los torneos.

Un boicot a los partidos

La distinción resulta esencial para entender el alcance de las decisiones anunciadas. Noruega ha comunicado que no se enfrentará a Rusia en el Mundial masculino de 2027, previsto en Alemania, pero mantiene su intención de disputar los demás encuentros. Suecia y Dinamarca también han confirmado que jugarán el resto de sus partidos. Finlandia había expresado previamente su negativa, mientras que Letonia mantiene una posición que incluye tanto a Rusia como a Bielorrusia. La federación checa se ha sumado al rechazo de las otras asociaciones europeas. Existe, por tanto, una oposición compartida a determinados enfrentamientos, sin que ello equivalga a una retirada conjunta del campeonato.

Esta fórmula traslada a la IIHF un problema competitivo concreto: qué hacer si una selección acude al torneo, disputa parte del calendario y se niega a jugar uno de sus encuentros. Las consecuencias podrían afectar a los resultados, las clasificaciones y la aplicación de las normas disciplinarias, pero no deben darse por decididas. Al cierre de las informaciones del 3 de noviembre, la federación internacional no había comunicado cómo respondería a estos boicots. La negativa de las asociaciones tampoco modifica por sí misma el fallo del TAS: añade dificultades a su ejecución y obliga a determinar cómo encajar esas decisiones dentro de la competición.

Los patrocinadores y el problema económico

La presión comercial ha adquirido una dimensión propia con el anuncio de Nokian Tyres. El fabricante finlandés de neumáticos comunicó el 3 de noviembre que pondrá fin a su patrocinio del Mundial de 2027 si se permite participar a Rusia. Su acuerdo abarca las ediciones de 2026 y 2027, pero la compañía considera que mantener la colaboración en esas circunstancias sería incompatible con sus valores. La decisión introduce una condición explícita en la relación con el campeonato: la presencia rusa determinará la continuidad de su apoyo.

La empresa sueca AJ Products, vinculada al Mundial desde 1989, también ha anunciado que solicitará que su logotipo no aparezca si Rusia compite. Conviene distinguir esa retirada de presencia comercial de la rescisión condicionada anunciada por Nokian Tyres, aunque ambas decisiones aumentan la presión sobre los organizadores. A ello se añaden las dudas de la federación alemana sobre la organización del Mundial masculino, relacionadas con los costes y la seguridad. No existe todavía una cuantificación pública completa del impacto económico, pero la incertidumbre ya alcanza tanto a los ingresos comerciales como a los recursos necesarios para celebrar el torneo.

Las sedes también condicionan

La ciudad finlandesa de Turku ha llevado esa oposición al ámbito de las administraciones anfitrionas. El 2 de noviembre anunció que renunciará a organizar el Mundial júnior de 2028 si participa la selección rusa. La competición está prevista entre finales de 2027 y comienzos de 2028, con Tampere como otra sede. El Ayuntamiento mantiene su disposición a acogerla sin Rusia y fundamenta su postura en sus principios éticos. La decisión muestra que las consecuencias del regreso ruso se proyectan también sobre compromisos posteriores a los cinco campeonatos de 2027 enumerados por la IIHF en su comunicado sobre el laudo.

La IIHF ha reconocido la autoridad del TAS y se ha comprometido a actuar conforme a su resolución, aunque mantiene sus objeciones sobre seguridad e integridad competitiva. En su respuesta oficial advirtió de que la readmisión exige revisar formatos, calendarios, desplazamientos, alojamientos y medidas de protección con las federaciones nacionales, los comités organizadores y las autoridades anfitrionas. Los campeonatos afectados incluyen el Mundial masculino, el júnior, el femenino y los dos sub-18 de 2027. La federación anunció que evaluaría los pasos y los plazos necesarios para aplicar el fallo, dejando para una comunicación posterior los detalles prácticos de la reincorporación.