“El futuro depende de que las federaciones nacionales establezcan alianzas sólidas con los gobiernos y las instituciones”. Vlad Marinescu, presidente de la Federación Internacional de Esports -IESF-, lanzó ese mensaje durante el debate inaugural del XII Congreso Sport Business Poland, en Varsovia. Ante representantes del Gobierno polaco, del movimiento olímpico, del fútbol profesional y del patrocinio europeo, defendió que esa colaboración daría a los esports un respaldo más estable en cada país.
Marinescu atribuyó el crecimiento de los esports a los jugadores, organizadores, voluntarios y federaciones que los impulsaron durante años con escaso apoyo de los ministerios de Deporte y los comités olímpicos nacionales. “Las federaciones internacionales y nacionales trabajan de forma constante para preparar a las selecciones que compiten y consiguen resultados”, afirmó. Su propuesta es que las administraciones colaboren con quienes ya sostienen esa actividad. También se dirigió a los responsables públicos que miden el éxito por el medallero: “Las medallas no son el único objetivo; son el primer paso para crear héroes nacionales”.
Los esports como puerta de entrada al deporte
El presidente de la IESF rechazó la idea de que los esports alejen a los jóvenes del deporte tradicional. A su juicio, el interés por las competiciones de videojuegos puede ayudar a acercarlos a la actividad física y al trato presencial con sus compañeros. “Lo que debemos hacer es despertar en los jóvenes la pasión por el deporte y por relacionarse en persona con sus compañeros. Y creo que los esports son el catalizador para ello”, afirmó.
Marinescu citó la coordinación entre la vista y las manos y la rapidez para tomar decisiones entre las capacidades que se ejercitan al jugar. También cuestionó la imagen del jugador aislado detrás de unos auriculares: recordó que muchos jóvenes se comunican mientras juegan con personas de otras lenguas y culturas. “En última instancia, la tarea del deporte es educar física, mental y socialmente”, señaló.
Un foro para acercarse a las instituciones
El debate inaugural planteó quién marcará el rumbo del deporte europeo hacia 2040: la tecnología, el capital o los aficionados del futuro. Junto a Marinescu participaron Seweryn Plotan, presidente de Sport Biznes Polska; Marian Kmita, presidente en funciones del Comité Olímpico Polaco; Stuart Wareman, presidente de la Asociación Europea de Patrocinio; Marcin Animucki, presidente del consejo de administración de la Ekstraklasa, la máxima categoría del fútbol polaco, y Piotr Borys, viceministro de Deporte y Turismo de Polonia.
Para la IESF, el interés de la mesa estaba en llevar su propuesta a un foro que mira al conjunto del deporte europeo. El Ministerio y el Comité Olímpico Polaco representaban a dos tipos de instituciones cuyo respaldo, según Marinescu, ha llegado tarde a los esports. La presencia de la Ekstraklasa y de la Asociación Europea de Patrocinio ampliaba la conversación a la organización de competiciones y a su financiación. El congreso le dio así la oportunidad de explicar ante interlocutores de fuera del sector qué papel pueden desempeñar en su desarrollo.
De Varsovia al Mundial de Banten
El Mundial de Banten ilustra el papel que Marinescu atribuye a las federaciones nacionales. Son ellas las que preparan a los jugadores que compiten en representación de sus países bajo las reglas de la IESF. Esa es la estructura sobre la que el presidente propone construir las alianzas con los gobiernos. En Varsovia, además, el argumento tenía un antecedente cercano para el público del congreso: Polonia ya había conseguido un oro en el Mundial de Bali en 2022, según recordó la federación internacional.
La decimoctava edición del World Esports Championship devolverá el torneo a Indonesia del 15 al 20 de diciembre. La IESF prevé reunir a más de 400 deportistas de 101 países y a más de 160 selecciones nacionales en el ICE BSD City, en la provincia de Banten. El Mundial repartirá 500.000 dólares en premios entre siete competiciones.
