Speed skating: del formato individual al juego táctico del mass start
Javier Nieto
enero 7, 2026

El speed skating, disciplina regulada a nivel internacional por la International Skating Union -ISU-, combina pruebas de naturaleza muy distinta dentro de una misma modalidad. Junto a las carreras tradicionales, disputadas por parejas y contra el crono, el mass start se ha consolidado como un formato diferencial, marcado por la competición colectiva, la táctica y la lectura constante de carrera. Introducido en el programa olímpico en PyeongChang 2018, este formato vuelve a situarse en el centro del debate técnico de cara a Milano Cortina 2026.

En las pruebas convencionales de larga distancia, dos patinadores comparten pista al mismo tiempo, pero compiten de forma independiente. El ritmo es estable, la referencia es el reloj y la gestión del esfuerzo responde a parámetros individuales. El mass start rompe con esa lógica: todos los participantes salen juntos y el desarrollo de la carrera depende tanto de la condición física como de la toma de decisiones en grupo.

Una salida conjunta que cambia por completo la carrera

El mass start es la única prueba de larga pista en la que todos los patinadores parten al mismo tiempo. Así lo explica el campeón olímpico Bart Swings, una de las principales referencias de este formato: “El mass start es la única carrera de larga pista en la que todos salen juntos. Te alineas con hasta 16, o incluso 24 patinadores, corres 16 vueltas y gana simplemente el primero que cruza la línea de meta”.

La primera vuelta no marca todavía el inicio real de la competición. Se trata de una vuelta neutral, conocida como rolling lap, en la que el grupo avanza a un ritmo controlado mientras los patinadores buscan colocación. “Esa primera vuelta sirve para situarse, para leer el grupo y empezar a pensar en lo que viene después”, señala el patinador belga.

Puntos intermedios, rebufos y lectura del pelotón

A diferencia de las pruebas tradicionales, el mass start introduce sprints intermedios cada cuatro vueltas. En ellos se reparten puntos que pueden resultar determinantes para la clasificación final y, en competiciones olímpicas, para el acceso a las semifinales. “Esos sprints están pensados para hacer la carrera más dinámica y para fomentar los ataques”, explica Swings, subrayando que en ocasiones esos puntos “marcan la diferencia incluso antes del último sprint”.

La gestión del esfuerzo es clave. El pelotón avanza a menudo a un ritmo más bajo del que cabría esperar en una prueba de speed skating, mientras los patinadores se resguardan del viento. “Puedes atacar, pero también puedes esconderte en el grupo para recuperar, porque patinar detrás de otro es mucho más fácil que ir solo contra el aire”, apunta el campeón olímpico. En este contexto, el posicionamiento y el ahorro de energía adquieren un valor estratégico.

Cooperar con el rival en una carrera decidida al final

La dinámica colectiva genera situaciones poco habituales en otras pruebas olímpicas. Los patinadores llegan a apoyarse físicamente mientras aprovechan el rebufo, una imagen que resume la paradoja del mass start. “Dependes de los demás. No quieres que te empujen fuera y, si hay una escapada, necesitas apoyo del grupo, así que intentas mantener buenas relaciones con todos”, explica Swings.

Esa cooperación no excluye la tensión competitiva. En las últimas vueltas, la carrera se vuelve más física y agresiva. “En las tres o cuatro vueltas finales todo gira en torno a la colocación, a estar delante y a crear espacio para el sprint. Tienes que ser agresivo cuando toca”, añade. El desenlace suele resolverse en la última vuelta, cuando el grupo se lanza al sprint final y cualquier movimiento puede alterar el resultado.

La preparación comienza días antes. Los patinadores analizan rivales, posibles escenarios y estrategias colectivas, conscientes de que el mass start no se gana solo con potencia. “A veces esperas que otro cierre un hueco, pero no puedes fiarte, porque puede estar faroleando”, reconoce Swings. Esa combinación de táctica, gestión psicológica y velocidad final es la que distingue al mass start dentro del speed skating y lo convierte en una de las pruebas más imprevisibles del programa olímpico.

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