St. Moritz recibe una Copa del Mundo clave de Bobsleigh y Skeleton previo a Milano-Cortina 2026
Juan José Saldaña
enero 7, 2026

St. Moritz vuelve al centro del mapa del deporte invernal en un momento decisivo del ciclo olímpico. La Copa del Mundo de Bobsleigh y Skeleton de la IBSF, que además entregará los títulos del Campeonato Europeo de 2026, representa la penúltima oportunidad para que los atletas sumen puntos clave rumbo a los Juegos Olímpicos de Invierno. En la histórica pista de Bobrun Olympia de St. Moritz-Celerina, cada bajada tendrá un peso que va mucho más allá del cronómetro.

El escenario no podría ser más simbólico. La única pista natural de deslizamiento que queda en el mundo, construida cada año a mano con nieve y hielo, acoge un fin de semana cargado de tensión competitiva, memoria deportiva y ambición olímpica. Con siete disciplinas en juego y medallas continentales en disputa para los atletas europeos, St. Moritz se transforma en un punto de encuentro entre tradición, presente y futuro del bobsleigh y el skeleton.

St. Moritz, un templo natural en el corazón de la temporada olímpica

La pista de 1.722 metros entre St. Moritz y Celerina no solo es la más larga del calendario de la IBSF, sino también una de las más exigentes a nivel técnico y mental. Sus 19 curvas, recorridas en silencio por trineos que no dependen de refrigeración artificial, exigen una lectura fina del hielo y una conexión casi intuitiva entre piloto, equipo y trazado. Aquí, la velocidad se construye con precisión, no con margen de error.

Que esta sede albergue simultáneamente la sexta de siete pruebas de la Copa del Mundo 2025/2026 y el Campeonato Europeo añade una dimensión extra a cada carrera. Para los atletas europeos, el resultado no solo define puntos globales, sino también títulos continentales, en un contexto donde cada detalle puede marcar la diferencia olímpica.

Liderazgos consolidados y nuevas historias sobre el hielo

En skeleton femenino, la austriaca Janine Flock llega como campeona europea vigente y líder de la Copa del Mundo, respaldada por una trayectoria que ya suma doce medallas continentales. A su alrededor, rivales como Kim Meylemans, Amelia Coltman o Kimberley Bos mantienen viva una lucha que combina experiencia y renovación, mientras Suiza busca volver al podio en casa por primera vez desde 2020. En la rama masculina, el británico Matt Weston encabeza la clasificación general tras un inicio de temporada marcado por cancelaciones y reprogramaciones, en un circuito donde ya sabe lo que es ganar y proclamarse campeón mundial.

El programa también marca un hito con el estreno del Campeonato Europeo de skeleton por equipos mixtos, una prueba que simboliza la evolución del deporte y su adaptación a formatos más integradores. En paralelo, el monobob y el bobsleigh femenino presentan un escenario dominado por Alemania, con Laura Nolte como referencia, mientras figuras como Kaillie Armbruster Humphries y la suiza Melanie Hasler aportan historias de regreso, constancia y ambición en plena temporada olímpica.

Duelo de potencias y memoria viva en el bobsleigh masculino

El bobsleigh masculino llega a St. Moritz con un duelo interno alemán que ha definido la temporada. Johannes Lochner lidera la clasificación en bobsleigh a dos, seguido de cerca por Francesco Friedrich, campeón olímpico y mundial, en una rivalidad que se replica también en la prueba de cuatro hombres. Ambos llegan con hitos recientes —podios número 100 en Copa del Mundo incluidos— que reflejan una era de dominio y excelencia sostenida.

Para Suiza, competir en casa tiene un significado especial. Pilotos como Michael Vogt, acompañado por Cédric Follador y Timo Rohner, buscan extender una tradición que no celebra un campeón europeo masculino desde la época de Beat Hefti. En ese cruce entre historia y presente, St. Moritz vuelve a ser más que una sede: un lugar donde el futuro olímpico empieza a tomar forma curva tras curva.

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