Super equipos y estructuras modestas: el mapa económico del UCI World Tour
Javier Nieto
enero 13, 2026

El presupuesto medio de los equipos del UCI WorldTour alcanzará en 2026 los 33 millones de euros, según datos de la Union Cycliste Internationale. La cifra supone un crecimiento superior al 26 % respecto a las dos últimas temporadas y eleva el presupuesto global del pelotón masculino hasta los 664 millones de euros, confirmando una tendencia de crecimiento sostenido en la élite del ciclismo profesional.

La evolución resulta significativa si se observa el recorrido reciente. En 2022, el presupuesto medio por equipo se situaba en 26,2 millones de euros, mientras que en 2025 había ascendido a 31,2 millones. El salto previsto para 2026 consolida un incremento continuado que se ha acelerado en los últimos años, en paralelo a la recuperación del calendario internacional y al refuerzo de las estructuras comerciales de varios equipos.

La expansión económica no se limita al pelotón masculino. En el WorldTour femenino, el presupuesto global ha pasado de 43 millones de euros en 2023 a una previsión de 80 millones en 2026, casi el doble en apenas tres temporadas. El incremento responde a las nuevas exigencias estructurales de la UCI, la profesionalización progresiva del calendario y la llegada de patrocinadores con mayor capacidad financiera.

La brecha económica entre los grandes y el resto

El aumento del presupuesto medio no refleja una mejora homogénea en todo el pelotón. La media se ve claramente condicionada por la presencia de varios equipos con estructuras económicas muy por encima del resto, lo que amplía la distancia entre los grandes bloques y las formaciones con recursos más ajustados. Aunque la media alcanza los 33 millones, la mediana se sitúa varios millones por debajo, lo que confirma que el crecimiento se concentra en un grupo reducido de estructuras con una capacidad financiera muy superior al resto del WorldTour.

En la parte alta del escalón aparece el UAE Team Emirates, con un presupuesto que ronda los 60 millones de euros. Le siguen equipos como Ineos Grenadiers y Visma-Lease a Bike, ambos en el entorno de los 55 millones. Un segundo grupo lo forman estructuras como Lidl-Trek, con unos 35 millones, y varios equipos que se mueven alrededor de los 30 millones.

En la zona media-baja del pelotón, equipos como Movistar Team, Groupama-FDJ o Alpecin-Deceuninck cuentan con presupuestos cercanos a los 25 millones, mientras que otras estructuras, como Intermarché-Wanty, operan en torno a los 18 millones. La comparación con 2022 muestra que, aunque todos han crecido en términos absolutos, la distancia relativa entre los grandes y el resto se ha mantenido e incluso ampliado.

Sueldos al alza y un pelotón muy desigual

El incremento presupuestario también se traslada a los salarios. Según la UCI, el sueldo medio de un corredor del WorldTour masculino rondará en 2026 los 349.000 euros, con un aumento interanual del 5,6 %. La subida acompaña al crecimiento de los presupuestos, aunque vuelve a reflejar una fuerte desigualdad interna entre la élite y el resto del pelotón.

Esa brecha se evidencia en los salarios de las grandes figuras. Tadej Pogačar percibe alrededor de 8,2 millones de euros anuales, una cifra que representa por sí sola una parte relevante del presupuesto total de su equipo. Por detrás se sitúan corredores como Remco Evenepoel y Mathieu van der Poel, con salarios cercanos a los 5 millones, y Jonas Vingegaard o Primož Roglič, en torno a los 4,5 millones.

El papel clave de los patrocinadores

Detrás del crecimiento presupuestario se encuentra un modelo económico altamente dependiente del patrocinio. En la mayoría de los equipos del WorldTour, el patrocinador principal aporta entre el 60 % y el 80 % del presupuesto total, lo que convierte la estabilidad comercial en un factor decisivo para la planificación deportiva. Equipos respaldados por grandes corporaciones o entidades institucionales cuentan con mayor margen para sostener salarios elevados y estructuras amplias.

La duración de los acuerdos de patrocinio también marca diferencias. Las estructuras con contratos a largo plazo pueden asumir inversiones sostenidas en plantilla, tecnología y personal, mientras que los equipos con renovaciones más cortas operan con mayor cautela. La ausencia de un límite salarial o de un sistema de control financiero refuerza este escenario, permitiendo que los equipos con mayor respaldo económico amplíen su ventaja competitiva.

Últimas Noticias