Varvara Hrushanina, la bailarina que encontró un nuevo hogar gracias a la danza
Javier Nieto
noviembre 8, 2025

A los 13 años, la bailarina ucraniana Varvara Hrushanina ha encontrado en la danza deportiva un espacio de crecimiento personal y de reconstrucción vital. Originaria de Dnipro, se vio obligada a abandonar su ciudad en los primeros meses de la guerra y se trasladó con su familia a Deruta, en Italia, donde retomó su formación en DanceSport y comenzó una nueva etapa tanto en el plano deportivo como en el personal.

Desde finales de 2023 compite en la categoría Junior II Latin junto a su compañero Massimo Menghinelli, representando a Italia en competiciones oficiales. En este periodo ha logrado varios podios internacionales, entre ellos victorias en Montichiari y Zagreb, un segundo puesto en Roma y un séptimo lugar en el Mundial Junior II celebrado en Sibiu.

Transición personal y adaptación en Italia

La llegada a un nuevo país supuso un proceso de adaptación marcado por el idioma y por la necesidad de reconstruir rutinas, amistades y referencias cotidianas. Varvara señala que la escuela y el entorno cercano tuvieron un papel determinante durante los primeros meses, especialmente en el aprendizaje de la lengua y en la integración en su nueva comunidad. Según explica, «el principio no fue fácil, pero me rodearon personas que me ayudaron en cada paso, tanto en el club como en la escuela, y eso hizo que pudiera sentirme segura poco a poco».

La danza desempeñó un rol central en este proceso. El entrenamiento diario se convirtió en un espacio de estabilidad y continuidad, que le permitió mantener objetivos claros y reforzar vínculos con otras personas de su entorno. Con el tiempo, la práctica deportiva dejó de ser una actividad más para convertirse en el eje desde el que reordenar su vida en Italia. En sus palabras, «cuando bailo siento que todo encaja, como si la pista fuera el lugar donde las cosas vuelven a tener sentido».

La relación con su entrenadora

La entrenadora Uliana Fomenko, antigua competidora y actualmente jueza internacional de la World DanceSport Federation —WDSF—, ha sido una de las figuras más importantes en esta etapa. El trabajo comenzó de forma individual debido a la barrera del idioma, lo que permitió construir una base de confianza y aprendizaje progresivo.

Varvara destaca la capacidad de su entrenadora para reconocer tanto la técnica como la motivación interna. Según explica, ese acompañamiento le permitió «sentirse segura, comprendida y capaz de seguir avanzando» incluso en los momentos de mayor incertidumbre. La relación entre ambas se ha configurado como un espacio de apoyo y de orientación dentro y fuera de la pista.

La danza como lenguaje emocional y camino de futuro

Más allá de la competición, Varvara concibe la danza como una forma de expresión personal. Afirma que en cada interpretación busca transmitir lo que siente, compartiendo con el público la emoción que experimenta sobre la pista. Su intención es que «el baile no solo se vea, sino que se viva desde dentro».

Paralelamente, continúa sus estudios en un instituto artístico, combinando formación académica con entrenamiento diario. Su trayectoria actual se desarrolla a partir de objetivos técnicos y competitivos concretos, acompañados de una evolución personal que se refleja en su manera de bailar y de relacionarse con el entorno que la rodea.

Últimas Noticias