La University of Cape Town -UCT- acogió del 25 al 27 de mayo de 2026 la Safe Sport Global Conference, una cita internacional centrada en la protección de atletas y participantes frente al abuso, el acoso, la explotación, la negligencia y la violencia en el deporte. La conferencia reunió a más de 500 delegados de 87 países y fue presentada por la universidad sudafricana como la mayor reunión del movimiento global de safe sport celebrada hasta ahora en suelo africano, con investigadores, responsables políticos, atletas, educadores, especialistas en safeguarding y dirigentes deportivos reunidos bajo el lema “Moving safeguarding from intention to implementation”.
La importancia del encuentro estuvo en situar la protección en el deporte como una cuestión de gobernanza, integridad y responsabilidad institucional, más allá de la existencia formal de políticas o códigos internos. La conferencia contó con el liderazgo de Safe Sport International -SSI-, la propia UCT, Sport for Social Change Network Africa -SSCN- y el African Union Sports Council -AUSC-, además de apoyos y presencias vinculadas al Comité Olímpico Internacional -COI-, la Federación Internacional de Fútbol Asociación -FIFA-, World Rugby, World Athletics, UNESCO South Africa, el South African Sports Confederation and Olympic Committee y otros organismos relacionados con la integridad y la protección en el deporte.
Safe sport, de la intención a la implementación
El primer eje del encuentro fue convertir el safe sport en sistemas reales de prevención, detección, denuncia y respuesta. Neal Anderson, CEO de Safe Sport International, sintetizó esa idea al defender que “el deporte seguro no ocurre por casualidad” ni surge únicamente de buenas intenciones, sino que “debe ser elegido, construido, dotado de recursos y sostenido”. En su intervención, vinculó esa responsabilidad con valores claros, liderazgo responsable, sistemas de confianza y culturas de seguridad vividas a diario dentro de las organizaciones deportivas.
La primera jornada, dedicada a la movilización del conocimiento, puso el foco en la investigación, los datos, los derechos de los atletas, el diseño de sistemas de safeguarding y la participación juvenil. Las sesiones abordaron también la relación entre protección e inclusión, la salud mental en y a través del deporte, la práctica informada por el trauma, el bienestar de atletas y equipos técnicos, la protección infantil y la necesidad de que las políticas se construyan con evidencia y con la experiencia de quienes han vivido situaciones de abuso, vulnerabilidad o daño dentro del sistema deportivo.
Investigación, salud mental y supervivientes
El segundo día situó el liderazgo africano y la innovación continental en el centro del debate. Bajo ese bloque, la conferencia abordó respuestas adaptadas al contexto africano, violencia de género, salud mental, creación de redes de protección, tráfico de personas a través del deporte, salvaguardia en academias deportivas y protección de menores en entornos con recursos limitados. También se trataron cuestiones específicas como la inclusión de mujeres y niñas con albinismo en el deporte africano y las estrategias para acabar con la violencia sexual infantil mediante investigación, iniciativas lideradas por supervivientes e intervenciones prácticas de safeguarding.
Mosa Moshabela, vicerrector de la UCT, defendió que el deporte puede transformar vidas y abrir oportunidades profesionales a jóvenes de entornos desfavorecidos, pero solo si esos espacios están libres de lesiones, abuso, acoso, explotación y daño. David Maralack, profesor asociado y responsable de la School of Management Studies de la UCT, vinculó la conferencia con la necesidad de corregir la escasa presencia de África y del Sur Global en la investigación sobre safe sport, una ausencia que, según explicó, tiene consecuencias reales para atletas, oficiales, federaciones y comunidades que afrontan estos problemas sin suficiente orientación basada en evidencias.
África y las federaciones internacionales
La última jornada, centrada en visión global y soluciones, abordó la rendición de cuentas, los estándares internacionales, la preparación institucional y la necesidad de que los mecanismos de protección funcionen en la práctica diaria de clubes, federaciones, competiciones, academias y organismos internacionales. Anderson advirtió de que el deporte puede convertirse en un espacio de daño profundo cuando se abusa del poder, se explota la dependencia, se vulneran límites o se coloca el éxito por encima de las personas. “La violencia, el acoso y el abuso en o a través del deporte nunca son aceptables. El deporte seguro es el único deporte que importa”, afirmó.
La FIFA apareció como uno de los actores relevantes en esa conversación. Kathryn Leslie, Senior Safeguarding Manager de la organización, reconoció el trabajo de los responsables de safeguarding que operan con recursos limitados en distintos países y defendió que la federación internacional escucha a sus asociaciones miembro para mejorar sus sistemas. La conferencia también trató el fraude de edad como un problema que afecta a la protección y a la integridad, con llamadas a que la responsabilidad no recaiga solo en los atletas, sino también en oficiales y entrenadores que puedan facilitar esas prácticas.
Trabajo por hacer
World Rugby y Rugby Africa utilizaron la conferencia como parte de un proceso más amplio de construcción de una red continental de safeguarding. La cita llegó después de que Rugby Africa adoptara en febrero de 2026 una política y unos procedimientos continentales para prevenir y responder al abuso, el acoso, la negligencia y la explotación. Coralie van den Berg, Regional Partnership Manager for Africa de World Rugby, subrayó que “la adopción de una política de safeguarding fue un paso crítico, pero las políticas por sí solas no protegen a las personas; las personas sí”.
World Athletics también presentó su experiencia tras introducir en 2023 una política de safeguarding que exige a sus federaciones miembro asumir responsabilidades en esta materia. Catherine Pitre, Senior Counsel de la federación internacional, señaló que todavía queda trabajo para asegurar que ninguna denuncia quede sin una vía clara de tramitación. “Aún tenemos mucho trabajo por hacer en términos de adopción de políticas y procedimientos para garantizar que ninguna queja se quede sin un camino por el que avanzar y ser tratada”, afirmó.
La conferencia concluyó con la adopción colectiva de un Safe Sport Principles Pledge, orientado a fortalecer la rendición de cuentas y las prácticas de safeguarding a escala global. En paralelo, Rugby Africa prevé formar y certificar a 25 safeguarding focal points de sus federaciones miembro y avanzar hacia la adopción de políticas de protección en al menos el 50% de las federaciones participantes en los 12 meses posteriores al encuentro.
